Edward Bazalgette, Aníbal, el peor enemigo de Roma

Edward Bazalgette: Aníbal, el peor enemigo de Roma, BBC, Londres, 1996.
Un dicho inglés viene a decir que toda historia tiene dos bandos y miles de versiones. Este es el caso: en la lucha entre romanos y cartagineses los bandos están claros y las versiones que narran los hechos difieren por distintas razones: no tenemos fuentes cartaginesas que nos cuenten su punto de vista, por contra sí tenemos fuentes romanas que narran claramente los hechos, pero desde la perspectiva del vencedor, luego vienen las monografías de los estudiosos (algunas de ellas intentando dar la versión cartagnesa) y finalmente están las versiones libres de los artistas, con sus licencias, entre los que tendríamos que contar a novelistas (sobre todo de novela histórica) y directores de cine, centrándose ya en el bando romano o en el bando cartaginés o en los personajes centrales de los hechos, Aníbal y Escipión.
Ya que recientemente os comentábamos, una versión, la del libro de Santiago Posteguillo Africanus, el hijo del cónsul, hoy os vamos a hablar de otra, la de un documental con la misma temática: Aníbal, el peor enemigo de Roma, de Edward Bazalgette (en la foto de abajo), publicado por la BBC (British Broadcasting Corporation), editado en 2006.
La sinopsis de documental en la contraportada del dvd dice: «La vida de uno de los mayores estrategas de la historia llega de la mano de la BBC. Aníbal consiguió frenar el avance del Imperio romano llevando a sus tropas, a través de los Pirineos y los Alpes, ante las mismas puertas de Roma. Aníbal, el peor enemigo de Roma, combina imágenes por ordenador, dramatizaciones, dramatizaciones filmadas de manera tradicional y la investigación histórica más rigurosa y actual para narrar la historia del hombre que enseñó a Roma el significado de la palabra miedo. Más de 400 actores, incluyendo extras y especialistas, han participado en esta impresionante producción protagonizada por el actor Alexander Siddig, que da vida a Aníbal Barca, el general cartaginés admirado por Napoleón al que todavía hoy se considera uno de los genios tácticos más grandes de la historia militar».
El documental en sí pertenece a lo que se ha dado en llamar docudrama, es decir, un formato televisivo a mitad de camino entre una película y un documental. Tiene sus ventajas, ya que resulta más atractivo para un público más habituado al cine y a lo audiovisual, se eliminia la constante narración de los hechos (como ocurre en los documentales al uso), se evita también la sucesión de fotografías, mapas, gráficos etc. Sin embargo, no cuentan con los medios cinematográficos para los efectos especiales ni con el dinero de las grandes superproducciones (en este sentido, las licencias y errores de concepción y recreación históricas son menores, aunque también se escapan -baste con contemplar el senado cartaginés, muy greco-romano, o el propio senado romano sin las bancadas de piedra), por lo que no son un producto excesivamente atractivo.
El hecho de que se concentre toda la vida de Aníbal en 90 minutos, hace que sean breves todos los acercamientos a las diversas facetas del general: su relación con su padre y sus hermanos, su relación con su esposa, sus enemigos dentro del senado cartaginés (Hanón), las vicisitudes estratégicas, las diferentes batallas, etc. Del mismo modo también se tratan brevemente cuestiones del bando romano como las rencillas políticas dentro del senado (Fabio Máximo frente a los Escipiones, por ejemplo), el rápido ascenso de Escipión el Africano, etc.
Con todo, como documental cumple la función de enseñar con el deleite de que no sea un documental al uso con intervenciones doctas de sesudos expertos y complejos gráficos y recreaciones.
Como aperitivo, os facilito los 10 primeros minutos del documental, colgado en youtube:
Aníbal, el peor enemigo de Roma

Con todo, logra su objetivo, ya que nos cuenta la historia militar de Aníbal y sus enfrentamientos con Roma. El documental tiene el propósito de mostrarnos la valía militar de Aníbal, sus grandes dotes como estratega, sus victorias y sufrimientos, al tiempo que muestra el avance de la personalidad de Publio Cornelio Escipión el Africano hasta su enfrentamiento final en la batalla de Zama.

Magdalena Lasala, La conspiración Piscis

Magdalena Lasala, La conspiración Piscis, Styria ediciones, Barcelona, 2009.
Acabamos de leer La conspiración Piscis de Magdalena Lasala. En un principio, el título nos «tiraba» un poco hacia atrás, por lo de las conspiraciones, códigos, secretos, etc., tan de moda en las novelas de ahora y que en muchos casos encierran una pésima calidad literaria.
En el caso de esta lectura no ha sido así. Su autora, Magdalena Lasala, es afamada escritora de novelas con buen hacer, estilo propio muy ágil, muy adaptado a las circunstancias del momento histórico que narra, con diálogos inteligentes con muchos matices.
La conspiración Piscis entra dentro de la «moda» y de la «marca» Hipatia (aquí podéis un buen artículo sobre su vida, obra y relevancia) que en este año 2009 ha irrumpido exitosamente. A la película de Alejandro Amenábar Ágora, dedicada al final de la Biblioteca de Alejandría y de su directora Hipatia, hay que sumar en España al menos -y que nosotros sepamos, tres títulos sobre el tema: esta novela, la biografía de Clelia Martínez Maza con el título de Hipatia y el subtítulo de La estremecedora historia de la última gran filósofa de la Antigüedad y la fascinante ciudad de Alejandría y, por último, la novela de Olalla García, titulada El jardín de Hipatia.
En el libro de la novelista zaragozana, se desarrolla una conspiración basados en lo incierto de los datos históricos que sobre la matemática egipcia se tienen. Así se plantea el círculo de Hipatia, del Serapeo y de la Escuela Alejandrina -protectora de la Biblioteca- con personajes reales como Sinesio de Cirene, obispo de Ptolemaida, Orestes, gobernador de Alejandría, Hesiquio el hebreo, como defensores de la razón, de la inteligencia y de la tolerancia como tesoro de la humanidad, frente al fanatismo religioso exacerbado de los cristianos que quieren imporner sus ideales y sus creencias por encima de todos, encabezados por el obispo de Alejandría, Teófilo y su sobrino Cirilo, a la postre también obispo de la ciudad (todo este fanatismo oculta, no obstante, una ambición ciega por controlar el dinero, el poder y el saber de cara a dominar Alejandría y Roma, pues todas sus tropelías iban acompañadas del saqueo de casas y de la confiscación de bienes).
Paralelamente, se nos hace sabedores de que, tras más de una destrucción de la Biblioteca de Alejandría, una sociedad secreta de defensores de la misma, bajo los auspicios del escriba de Cleopatra, fundaron dos Bibliotecas, «La Heredera», que era la continuación de la primitiva biblioteca ptolemaica y «La Secreta», una biblioteca oculta en la necrópolis abandonada de Alejandría donde se guardaban copias de todos los libros de la bibloteca madre. Teón y después Hipatia fueron los últimos directores de ambas bibliotecas.
Expuestos los dos bandos, la novela se inicia con el asesinato por envenamiento de Teón, el matemático padre de Hipatia y guardián director de la Biblioteca y la Escuela del Museum del Serapeo; a partir de ahí, se desarrolla la trama de que un conjunto de conspiradores pretenden hacerse con los libros de Magia y Astrología de la Biblioteca para hacerse con el control de Alejandría y del Imperio e incluso para destruirlos y no ponerlos en manos de nadie. Es la conspiración Piscis encabezada por Teófilo y Cirilo.
A partir de aquí el libro se desarrolla como un combate entre la civilización, la cordura, la tolerancia (sobre todo religiosa), el diálogo, la libertad y la sabiduría encarnada por Hipatia y sus defensores contra la barbarie, el fanatismo, la intransigencia, las armas, la sumisión y la cerrazón de los cristianos Teófilo, Cirilo y sus secuaces. Ciencia contra creencia.
En suma, no es otra cosa que una cuestión de odios, celos y venganzas humanas ejercidas por quien tiene el poder. El ambiente cultural y filosófico ajeno a la religión, donde la pluralidad supone una amenaza para el pensamiento único, tenía que ser eliminado; a falta de argumentos racionales para desmontar el Museum, el Serapeo y la Biblioteca, Teófilo y Cirilo se basarán en la fuerza, la mentira y la tergiversación para atacar a Hipatia. Así, su no cristianismo, entendido como paganismo, será la excusa y la justificación para perseguirla y atacarla bajo la etiqueta de pecadora, de manera que el pueblo llano, como masa informe y acéfala, siga a sus líderes religiosos sin cuestionarse la verdad.
Es interesante el que la novela y su trama es una crítica al cristianismo de entonces y al de ahora: a lo largo de los debates queda claro que, junto a las ambiciones personales, siempre fue un error (y lo hemos pagado durante siglos) el unir el poder religioso y el poder político; desde esta perspectiva, para un gobernante la sabiduría es peligrosa y es preferible una población inculta. En este sentido, el que el papa, los patriarcas, los obispos y el resto de la jerarquía eclesiásticas se erigieran como intermediarios entre Dios y los hombre suponía la negación de la religión y las creencias religiosas como un acto personal, voluntario y privado del hombre; pretendían, por tanto, el control y la sumisión de sus vidas y de su intimidad.
Bajo la acusación de paganismo e impiedad, Teófilo y Cirilo pretenden, de un lado, obtener la sabiduría suprema controlando la Biblioteca (o en su caso destruirla para que no esté en manos de nadie que no sea la Iglesia) y, por otro, no permitir el acceso de cualquiera a la cultura, sino sólo de una élite selecta, noble, cristiana, rica y dominante.
A ello debemos añadir que para el cristianismo y para cualquier totalitarismo resulta peligroso aquello que no se conoce, que no se entiende y que no se puede controlar, de manera que por temor del gobernante se hace temer a toda la sociedad y sólo la sumisión de ello -a falta de comprensión- supone el fin del temor.
Para Lasala, el que el cristianismo se adueñara de Roma y fuera de la mano de sus emperadores supuso el punto de inflexión para llevar a cabo una política de destrucción de lo anterior, pues al pretender erigirse como el nuevo ideal humano había que acabar con la memoria de todo lo anterio, con la destrucción del paganismo y las divinidades previas y todo lo que de ellas emanaron
Además, la novela también resulta un alegato a la mujer y la pérdida de influencia y libertad bajo el advenimiento de un cristianismo machista y opresor que todavía hoy relega a las mujeres a un infraplano dentro de la estructura eclesiástica y social. La discriminación de la mujer alcanzará a Gala Placidia, hermana del emperador Honorio, que también aparecen en la novela, y será objeto de algún discurso en el que los ejemplos de Hipatia y Gala Placidia demostrarán la bajeza y las malas artes de las mujeres. Así, se planteará que la reclusión de la mujer en casa para criar hijos, atender a sus maridos y llevar sus tareas son el ideal de la mujer para el cristianimo (la perfecta casada); evidentemente, Hipatia no vale para ello, aunque al final lo consiguieron y hasta bien entrado el siglo XX no se ha podido ir levantando poco a poco dicha losa.
También resulta interesante comprobar el germen de la intolerancia religiosa por la terquedad y el uso de la religión por parte de algunas personas y las diferencias entre las distintas ramas del cristianismo y sus patriarcas (Roma, Constantinopla y Alejandría).
En este sentido, también resulta ilustrativo cómo plasma Lasala las intrigas palaciegas en Roma, Constantinopla y Alejandría, en un momento previo a la desintegración final del Imperio Romano ya clara e irremediablemente dividido y sometido a las amenazas bárbaras.
En suma, nos encontramos con una buena novela histórica, de recomendable lectura, donde, como pequeños peros, quizás habría que reprochar a Lasala el que nos muestre unos personajes poco pulidos psicológicamente, son encarnaciones del bien y del mal; nos resultan demasiados planos, pues los buenos son muy buenos y en ningún momento Hipatia y sus más allegados se plantean ninguna acción fuera del diálogo, mientras que los malos son muy malos y no hay en ellos ningún atisbo de humanidad ni de bondad.
En este sentido, el toque amoroso entre Hipatia y Orestes (no atestiguado históricamente, pues se dice que Hipatia se casó con un tal Isidoro, pero siempre permaneció virgen), también denota un perfil femenino de la novela histórica.
Por otro lado, aunque bien documentada y con una recreación muy buena del ambiente social, político, intelectual y humano de la época, se nota que la autora no es especialista en el mundo clásico y siente la necesidad de insertar explicaciones que, por lo demás, resultan ilustrativas y educadoras para el público en general.

Emilio Tejera Puente, Cartago: El imperio de los dioses

Emilio Tejera Puente, Cartago: El imperio de los dioses, ediciones Debolsillo, Barcelona, 2008.
Con esta novela se estrena en la novela histórica Emilio Tejera Puente. Sin duda, un acierto es la lectura de Cartago: El imperio de los dioses. Aunque el subtítulo no aparece bien reflejado en la novela, el relato de los últimos días de la ciudad africana es atractivo, entretenido, delicado.
Con maestría, su autor sabe combinar los avatares de la historia a través de la narración y de la presencia de personajes históricos (Emiliano Escipión el Africano Menor, Catón el Censor, Masinisa, Gulusa, Asdrúbal, Tiberio Graco, etc.) con personajes secundarios (Shafat, Drusila, Sofonisbe, Yewwaheilon, Mario, etc.) y con tramas personales secundarias que oponen la Historia con mayúscula al sufrimiento de la historia con minúscula de los hombres y mujeres que vivieron los acontecimientos.
En unas pocas hojas al final del libro, Tejera explica en «Aclaraciones» sus fuentes históricas y novelísticas y los aspectos en los que hay invención y creación por encima de la realidad de los hechos históricos. Con ello demuestra su buen manejo de las fuentes y su capacidad creativa como narrados; en cierto modo es de agradecer que «alguien de ciencias» se atreva con «cosas de letras» y sería un buen ejemplo de que ambas cosas no están discutidas.
Uno de los aciertos de la novela es la elección del tema, ya que estamos acostumbrados al tema de la II Guerra Púnica, la de Aníbal, pero nos queda más lejana la III Guerra Púnica, de la que sólo recordamos a grandes rasgos la frase de «Delenda est Karthago» y poco más.
Otro de los aciertos de Tejera es su tono didáctico: se sitúa como un narrador del siglo XXI, completamente omnisciente de los hechos y de la transmisión de los mismos, por lo que, junto a notas explicativas a pie de página, introduce frecuentes digresiones para explicar aspectos del mundo antiguo, digresiones sobre historia (lo griego y lo romano, lo conservador y lo popular en la Roma de Catón, por ejemplo), literatura, cultura y sociedad, no sólo romana, sino también cartaginesa e incluso griega. Quizás en el deje y en el estilo del autor queda la introducción de expresiones como «o.k.» o «show», etc., un tanto fuera de lugar, pero que, sin duda, acercan al lector a la narración y al estilo didáctico de Tejera.
En este sentido, la novela ofrece la visión de los dos bandos; así, hay un dicho inglés que viene a decir que la historia tiene dos bandos y miles de versiones; pues Tejera ofrece los dos bandos, romano y cartaginés, pero varias versiones, la de los dirigentes cartagineses y romanos, pero también la versión de los ciudadanos sin nombre para la historia, tanto de Cartago como de Roma e incluso espectadores como Polibio (el historiador ahora personaje de novela en un plano metahistórico y metanarrativo). Con la ficción de estos personajes secundarias la narración adquiere una mayor humanización.
Quizás quede un tanto al margen de la novela, pero que no desentona con el carácter literario de la Antigüedad la introducción de disquisiciones morales que parecen fuera de lugar en varias ocasiones, así como la cita-introducción de una valoración de Gustave Flaubert y su Salambó como medio para potenciar y desarrollar el estudio de Cartago.
Por todo ello y a pesar de todo ello, la novela es un buen ejemplo del desarrollo de la novela histórica entre autores españoles y de la gran calidad de la misma. La recomendamos.
La sinopsis de la editorial, en http://www.debolsillo.com/, dice: «Año 152 a.C. Tras la derrota de Aníbal Barca, la ciudad de Cartago se mantiene como una nación humillada sometida al arbitrio de una cambiante y a cada momento más poderosa República de Roma. Sin embargo, y ante la prohibición de iniciar cualquier guerra, Cartago se dedica a prosperar como potencia comercial y financiera, y los romanos se dan cuenta de que su antiguo enemigo militar es ahora un peligroso rival económico. Frente a esta situación, un sector de los patricios romanos buscará la mejor excusa para disfrazar de conflicto defensivo lo que llevan planificando desde hace ya mucho tiempo: destruir de manera definitiva a Cartago. ¿Por qué odiaban y temían tanto los romanos a esta ciudad -en el pasado poseedora de un extraordinario imperio que casi derrotó a Roma- que se empeñaron en hacerla desaparecer irremediablemente de la Historia, para que nada ni nadie la volviese a mencionar?¿Qué era lo que les asustaba de esta fascinante y cautivadora cultura, cuál era el secreto que podía albergar su último mensaje entre las noches más oscuras, que estuvieron dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de que éste no saliera a la luz jamás? «.
Sobre Emilio Tejera Puente, la editorial nos cuenta: «Emilio Tejera Puente nació en Cádiz y es licenciado en bioquímica. Interesado en la literatura, la historia y el cine, compagina la escritura con el trabajo de investigación en un laboratorio, donde realiza su tesis doctoral. Ha resultado doble finalista del I Concurso de Microrrelatos de la Comunidad de Madrid y quedó finalista en el III Certamen Universitario de Relatos Cortos Booket-Ámbito Cultural, con el relato «La marca». Actualmente reside en Madrid». Podéis visitar su facebook aquí.

 

Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

El maestro del emperador

 Pedro Gálvez, El maestro del emperador, ediciones Debolsillo, Barcelona, 2008.

Se cierra nuestra lectura de la trilogía de Pedro Gálvez con El maestro del emperador, cuyo personaje principal es el hispano Lucio Anneo Séneca.
El malagueño Pedro Gálvez es el autor de la trilogía por el libro citado junto con La emperatriz de Roma, con Agripina como personaje principal, y Nerón, diario de un emperador, ambas ya comentadas en este blog. En su conjunto, las tres novelas coinciden parcialmente en el tiempo narrativo y suponen un triángulo de personajes y, dentro de la ficción novelada, un triángulo de visiones de un mismo momento de la historia.
En la sucesión de tiempo, sería primera la novela dedicada a Agripina, ya que narra el ascenso de Nerón al imperio como fruto de las maniobras de su madre, Agripina, que al no poder ser emperatriz por su condición de mujer, se casará con su tío Claudio para llegar a serlo y manejar los hilos del imperio y después ejerciendo el gobierno efectivo como madre del emperador Nerón. Después, cronológicamente hablando, situaríamos la novela de Séneca, donde se manifiesta la evolución del filósofo desde la muerte de Agripina y su abandono efectivo de la consejería de gobierno de Nerón hasta su muerte, condenado por conspiración contra el emperador. Por último, el diario de Nerón es la evolución del personaje desde el asesinato de su madre hasta su muerte.
Personalmente, el triángulo trazado por Gálvez también es un triángulo de relaciones familiares, pues en su ficción narrativa hace a Séneca amante de Agripina y padre de Nerón, bajo la indicación de que el nombre real de Nerón, Lucio, es el mismo que el de Séneca y que dicho nombre no es usado apenas en la familia Julio-Claudia, por lo que las relaciones llevan implícitas no sólo la visión del poder desde el punto de la ambiciosa, el filósofo y el artista, sino también las visiones de la madre, el hijo y el padre.
Creo que en la trilogía el personaje central es Nerón y su relación con Agripina y Séneca por un lado nos permiten conocer cómo se forja el personaje y al mismo tiempo como su rebeldía y su insumisión contra ellos en busca de su personalidad, su autonomía y su realización acaba arrasando con quienes más le querían y le rodeaban (al margen de las intrigas de Tigelino).
Con El maestro del emperador, Gálvez se acerca más al tono de La emperatriz de Roma que a Nerón, diario de un emperador. Este último era un retrato obsesivo de un loco que llegaba a cansar en la lectura; sin embargo, en las otras dos, las dotes narrativas de Gálvez brillan y su lectura resulta mucho más atractiva, sosegada, clara y profunda. Los retratos de los tres personajes están muy bien conseguidos destacando en cada uno de ellos sus atributos básicos: Agripina es ambiciosa, Nerón un loco y Séneca un filósofo reflexivo.
No obstante, Séneca no parece salir tan bien parado del retrato del novelista malagueño: aparece como un personaje que no predicaba con el ejemplo durante toda su vida y que sólo al final, cuando se aleja de Roma y de su tutoría sobre Nerón, reflexiona sobre sí mismo, la condición humana, la filosofía y abraza finalmente sus propias doctrinas.
Recomendamos, pues, la lectura de la novela y de la trilogía, a pesar de que se noten anacronismos narrativos y ambientales.
La sinopsis que la editorial ofrece (http://www.debolsillo.com/) dice: «Séneca rememora su vida y las intrigas políticas que llevan hoy al emperador a convertirse en un odiado tirano. Roma, siglo I d.C. Predicador de la pobreza y la vida retirada, Séneca fue uno de los hombres más ricos e influyentes de Roma. Defensor de la frugalidad y del dominio de sí mismo practicó, sin embargo, la gula y vivió atormentado por pasiones incontrolables. Aquel cortesano sin escrúpulos, que supo derrotar a todos sus contrincantes en la implacable carrera hacia el poder, es el precursor de la psicoterapia moderna, el dramaturgo genial que dio origen al teatro renacentista y el filósofo que alumbró el humanismo europeo. En El maestro del emperador se recoge el período más asombroso de su vida. A la edad en que la mayoría de las personas añora el descanso, Séneca rompe sus ataduras, crea lo mejor de su obra y alcanza la añorada sabiduría. Aquel hombre gordo, fofo y enfermizo se transforma y rejuvenece. En ese camino hacia la libertad sucumbe a las intrigas y se ve envuelto en una terrible conjura, a raíz de la cual, su discípulo, el emperador Nerón, a quien quiso hasta la muerte como a un hijo, se volverá contra su mentor. Pedro Gálvez recrea los últimos años de la vida del gran pensador cordobés y lo hace con seriedad y maestría narrativa. De ese modo, esta obra no es sólo el más perspicaz perfil de un hombre excepcional en una época excepcional: es también una novela que atrapa y emociona».
Del autor, la web de la editoria dice: «Pedro Gálvez nació en Málaga y se crió en la Cárcel de Mujeres de Madrid y en una aldea de Castilla la Vieja. Ha estudiado Antropología en la Universidad de Caracas, Economía en la Escuela Superior de Economía de Berlín, y Periodismo, Sociología y Politología en la Universidad de Múnich. De Venezuela tuvo que huir por su participación en el movimiento guerrillero y de la desaparecida Alemania Oriental, por su oposición a la invasión de Checoslovaquia. En España, donde colaboró con periódicos y editoriales, ha publicado las siguientes obras: Historia de una hormiga, El duende, Desarraigo, Hypatia y Nerón , las últimas traducidas respectivamente al griego y al alemán».

La Emperatriz de Roma

 Pedro Gálvez, La Emperatriz de Roma, ediciones Debolsillo, Barcelona, 2008.

Difícil se lo puso Pedro Gálvez al escribir novelas históricas sobre la dinastía de los Julio-Claudios, pues, por un lado, tiene que competir con las ya clásicas Yo, Claudio y Claudio el dios y su esposa Mesalina, de Robert Graves, y por otro, tiene que mostrar originalidad sobre un tema manido y sobre unos personajes bastante conocidos.
No obstante, él lo va a hacer en su trilogía entorno a Agripina, Nerón y Séneca, con los títulos La Emperatriz de Roma, Nerón, Diario de un Emperador y El Maestro del Emperador. Por ahora, sólo voy a hablar de la primera.
La sinopsis y resumen que la propia editorial ofrece sobre La Emperatriz de Roma dice lo siguiente:

«La apasionante historia de Agripina, madre de Nerón, y las luchas de poder y conspiraciones que la llevaron hasta la muerte. Enérgica, ambiciosa, intrigante: la vida y obra de Agripina, madre de Nerón, dueña del Imperio. Agripina la Menor, hija de Agripina la Mayor, es una figura central de la historia romana: hermana de Calígula, contra quien conspiró; esposa, en terceras nupcias, del emperador Claudio; madre de Nerón, a quien situó en el trono, tuvo una vida novelesca, marcada por las turbulencias de una corte dominada por la insania y la sucesión de intrigas, de las que ella casi siempre formó parte. En esta obra, con la maestría que le caracteriza, Pedro Gálvez da cuenta de la vida de una mujer que no se resignó a tener un papel secundario y, con inteligencia y tesón, se convirtió en la figura femenina más fascinante de una época que Trajano consideró la más gloriosa del principado».

La novela está bien escrita, mantiene la intriga y la emoción en todo momento, a pesar de que uno pueda conocer a los personajes y su final. También sugiere ideas atrevidas, como que Nerón, nacido Lucio Domicio Ahenobarbo, era hijo de Lucio Aneo Séneca, de ahí que recibiera el nombre de Lucio, poco frecuente en la familia Julio-Claudia, al menos en dicho período. Creo que también se excede en dar tanto peso político, central, manipulador y esencial a la figura de Agripina, quizás como herencia del papel que Graves le confirió a Livia en su saga.
Desde un punto de vista pedagógico, puede resultar duro y difícil encomendar su lectura a los alumnos de secundaria por las explícitas descripciones de encuentros sexuales entre personajes de la novela, incluida la propia Agripina, con las que se explaya el autor.
Sobre Pedro Gálvez, http://www.malagahoy.es/ nos cuenta: «Gálvez nació en Málaga en 1940 y se crió en la Cárcel de Mujeres de Madrid y en una aldea de Castilla la Vieja. Ha estudiado Antropología en la Universidad de Caracas, Economía en la Escuela Superior de Economía de Berlín y Periodismo, Sociología y Politología en la Universidad de Múnich. De Venezuela tuvo que huir por su participación en el movimiento guerrillero, y de la desaparecida Alemania Oriental por su oposición a la invasión de Checoslovaquia. Hijo de matemático represaliado en el franquismo y nieto de poeta bohemia en el Madrid de principios del siglo pasado, el autor de esta trilogía es ahora un escritor renacido».

Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Nerón, Diario de un Emperador

Pedro Gálvez, Nerón: Diario de un Emperador, ediciones Debolsillo, Barcelona, 2008.
El primer volumen de la trilogía romana de Pedro Gálvez es Nerón: Diario de un Emperador, completado con las obras dedicadas a un triángulo de relaciones con su madre, en La emperatriz de Roma, y con su preceptor Séneca, en El maestro del Emperador.
La sinopsis de libro, según la editorial, es la siguiente: «·Nerón acaba de hacer matar a su madre Agripina. Entonces decide comenzar un diario que sea como una brújula en el piélago de su confusión mental. En dicho diario Nerón habla de su pasado ­su subida al trono, su matrimonio con la hija de Claudio, las turbias relaciones con su madre­ y también de su presente. En él se traslucen sus remordimientos de parricida; sus inclinaciones artísticas, a las que tuvo que renunciar para convertirse en el hombre más poderoso del imperio; su miedo a morir y a vivir. Y en su personalísimo retrato toma vida la Roma del siglo primero de nuestra era, en todo su esplendor y corrupción, su elevada cultura y sus excesos sexuales».
Literatiamente me parece inferior a La emperatriz de Roma; allí el dinamismo del diálogo, el avance de los acontecimientos y el desenlace están mejor trabados y resultan más atractivos para el lector. En Nerón: Diario de un Emperador, el autor se centra y se ceba en describir básicamente dos aspectos de Nerón: por un lado, la obsesión producia a raíz de asesinar a su propia madre, sus remordimientos de conciencia, su autojustificación, la excusa del poder como razón de estado y justificación de los medios; por otro, la afición de Nerón por el arte como una elección personal y su desprecio del imperio como una lección impuesta sin su consentimiento y consulta. Entre estos dos extremos, se deja entrever un personaje trastornado mentalmente, débil, incapaz de tomar sus decisiones, manejado por su madre, su preceptor y su mano derecha, Tigelino, a su voluntad sin que en realidad el propio Nerón opusiera demasiada resistencia, al tiempo que la adulación de los que le rodeaban le hicieron sentirse y creerse lo que probablemente no era y en su lógica de demente y de emperador, ante la falta de censura de sus amigos, sus familiares y allegados (si es que los tenía), creía que sus actos eran correctos.
Probablemente el mayor acierto del libro también sea una de sus rémoras, porque el retrato de Nerón, obsesivo, débil, demente, resulta un tanto irreal.
En general, el libro resulta un tanto cargante, distinto a la novela histórica más al uso y más tradicional. El Correo de Andalucía decía que «Pedro Gálvez tiene una visión de la Roma clásica que nada, por ahora, a contracorriente». Yo quizás quitaría el «por ahora».
Didácticamente, la novela creo que tiene poco rendimiento, al menos para alumnos de educación secundaria, ya no sólo por alguna descripción sexual explícita que quizá obligaría a dar más de una explicación a los padres de los alumnos, sobre todo si son menores de edad, sino porque resulta demasiado claustrofóbica y centrada en el personaje del desequilibrado Nerón, sin que se aporte demasiada información que pueda ser utilizada como recurso en lo relativo a historia, costumbres, etc. Además, creo que la figura de Nerón tampoco es de las más trascendentes e importantes de la historia romana, como para que merezca la lectura de un libro así para los alumnos citados.
Sobre Pedro Gálvez, autor de la trilogía romana, y otras obras de referente clásico, como Hipatia, ya os facilitamos información en una entrada previa.

Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

La Ciudad del Pez Elefante

Peter Parsons, La Ciudad del Pez Elefante. La vidad de los griegos en el Antiguo Egipto, editorial Debate,  Barcelona, 2009.

Una deuda casi sentimental nos ha llevado a leer este libro: nueve años de estudio sobre las Helénicas de Oxirrinco dejan huella y el nombre de esta ciudad del Egipto antiguo bien merece un libro como el publicado por Editorial Debate y cuyo autor es Peter Parsons: La Ciudad del Pez Elefante: La Vida de los Griegos en el Antiguo Egipto.

Oxirrinco, del griego antiguo Oxyrhynchos, significa «de pico agudo», haciendo referencia a la característica anatómica de un pez del Nilo, considerado sagrado y que recibe este nombre y en su honor la ciudad. Hoy en día sus ruinas se localizan junto a la actual El-Bahnasa.
Si arqueológicamente la ciudad no es un gran yacimiento desde un punto de vista arquitectónico ni de relevancia en lo relativo al Egipto clásico, Oxirrinco es un yacimiento de primer orden, por no decir el más importante, en cuanto a la aparición de centenares de miles de restos de papiros, sobre todo en griego y en latín, desde el inicio de la época imperial romana hasta el final de la dominación romana e incluso bizantina en Egipto.
Baste un ejemplo: los dos grandes arqueólogos que excavaron sistemáticamente en Oxirrinco y descubrieron la mayor parte de los papiros, los británicos B. P. Grenfell y A. S. Hunt, trabajaron durante más de tres décadas en Oxirrinco, encontraron más de 500.000 papiros y todavía hoy no han sido catalogados, publicados y estudiados una gran parte de ellos. A ellos deberíamos sumar los encontrados allí en excavaciones posteriores como la italiana con Evaristo Breccia a la cabeza en los años 30 del siglo XX. Ahora la Societat Catalana d’ Egiptologia trabaja en Oxirrinco.
No es exagerado decir que si Pompeya ofrece un escenario físico, real y tangible de la vida cotidiana de los romanos en el siglo I d. C., Oxirrinco ofrece todo el archivo escrito de esa vida cotidiana. Entre sus papiros se conservan textos literarios (se han recuperado obras, poemas y fragmentos desconocidos hasta entonces de autores conocidos como Safo y no tan conocidos como el autor de mis queridas Helénicas de Oxirrinco), textos oficiales y administrativos (como impuestos, organización de gremios, órdenes de actuación a subordinados en la administración política, militar y social de Oxirrinco y de Egipto), pero lo que más ha impresionado y destaca es el volumen de escritos privados (no es de extrañar porque en Egipto el papiro era accesible y barato), pero para el estudioso debió de ser estremecedor leer las cartas de un padre a sus hijos, de un hijo revoltoso a su padre (la famosa carta de Teón a su padre, Papiro de Oxirrinco II 119, en la foto), cuestiones de pleitos por herencias, encargos de materiales para que funcionaran los negocios, etc.
En este sentido, quien lea el libro se encontrará con una obra muy parecida a las de Robert Flaccelière, Jerôme Carcopino o Jacques Heurgon sobre la vida cotidiana de griegos, romanos y etruscos respectivamente. El libro de Parsons es un estudio ameno sobre la vida cotidiana en Egipto que cuenta con el aval de los miles de testimonios papirológicos consultados como prueba irrefutable de lo que cuenta.
Con 36 ilustraciones (algunas de ellas muy interesantes, como el «primer comic» de la historia), tras hablarnos de la historia de las excavaciones en Oxirrinco, sus vicisitudes y el trabajo que conlleva leer un papiro (desde que se desentierra hasta que se limpia, protege y descifra) y tras hacer un esbozo de la vida de los griegos (y no griegos) en el Egipto a partir del siglo I d. C, Parsons recorre todos los estamentos de la ciudad y todos los ámbitos de la vida: relación de los hombres con los dioses (incluido el Nilo) y los gobernantes, los mercados, familiares y amigos, poetas y eruditos, burocracia, religión y llegada del cristianismo. Es un estudio social también a través de la escritura, la letra, el contenido de los textos. Un libro para disfrutar de los pequeños detalles y de los textos que hacen comprender la vida cotidiana de la época.
Sinopsis de la editorial: «¿Cómo era la vida en la Antigüedad? La historia de un descubrimiento arqueológico sin par. Situado a 160 kilómetros al suroeste de El Cairo, Oxyrhynchus es uno de los hallazgos arqueológicos más importantes jamás encontrados. A través de una serie de pergaminos y papiros encontrados entre las ruinas, el reconocido egiptólogo de Oxford Peter Parsons reconstruye la vida social de una comunidad perdida en el pasado. El matrimonio, las formas de acceder a la propiedad, los objetos, la vida en el interior del hogar, y mucho más sobre la vida en esa ciudad, en un increíble relato que se lee como una auténtica novela de aventuras».
La sinopsis del libro es más amplia: «En 1897 dos arqueólogos ingleses comenzaron a excavar unos montículos cubiertos de arena a unos ciento cincuenta kilómetros de El Cairo. Cuando terminaron, diez años más tarde, habían reunido 500.000 fragmentos de papiro, que fueron enviados a Oxford para ser descifrados, tarea que prosigue en la actualidad. Además de textos cristianos de evangelios desconocidos y poemas griegos desaparecidos desde la caída de Roma, hay formularios de impuestos, peticiones, cartas privadas, acuerdos de venta, alquileres, herencias, listas de compra. Con estas piezas, Peter Parsons, eminente egiptólogo y catedrático de Oxford, compone un fascinante tapiz de todos los aspectos de la vida de una floreciente ciudad: Oxirrinco («la Ciudad del Pez Elefante»), en un brazo secundario del Nilo. La total ausencia de lluvia en esta zona de Egipto favoreció la conservación de los papiros bajo la arena como en ningún otro lugar del Imperio romano. De este modo nos llegan las voces de barberos, apicultores y armadores, curtidores y carreteros, poetas y albañiles, tejedores y vinateros, con los grandes acontecimientos de la Antigüedad tardía como telón de fondo: el auge y la caída del Imperio romano y la aparición del cristianismo, así como la fundamental crecida anual del Nilo. El resultado es un retrato único y extraordinario de la vida diaria en el valle del Nilo entre la llegada de Alejandro Magno, y la conquista árabe, mil años después».
Sobre el autor, la editorial nos dice: «Peter Parsons, egiptólogo y especialista en la cultura helenística, es uno de los más importantes arqueólogos contemporáneos. Catedrático de la Universidad de Oxford, es un habitual profesor invitado en los mejores centros académicos del mundo y conferenciante. Durante los últimos veinte años ha trabajado en la excavación de Oxirrinco, que ha aportado datos de trascendencia mundial para el conocimiento de la Antigüedad».

Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Aquila el último romano

Rosemary Sutcliff,  Aquila el último romano, editorial SM (colección Gran Angular), Madrid, 1981.
Acabamos de leer esta novela de recreación histórica la británica Rosemary Sutcliff cuya historia es un tanto paradójica.   Con el título original de The Lantern Bearers («Los protectores del faro») fue editada en 1959 como la tercera entrega de una trilogía sobre una familia de romanos instalados en Britania, los Aquila, cada una de las cuales se sitúa en un siglo diferente.  En 1981, dentro de la colección Gran Angular, la editorial SM publicó esta entrega con el título de Aquila el último romano, alcanzando la tercera edición en 1985.  Que sepamos, actualmente el libro está descatalogado y ya hace más de diez años de la última edición.
Por otro lado, no ha sido hasta 2008 que se publicó en España el primer volumen, El águila de la novena legión, (de 1954 y cuyo título en inglés es The eagle on the Ninth y que va a ponerse de moda pronto por el inminente estreno de su versión cinematográfica).  Para información sobre esta primera entrega de la trilogía y sobre la autora, pincha en este enlace.
Rosemary Sutcliff dedicó toda su vida a la escritura de novelas juveniles y novelas históricas centradas casi siempre en las islas Británicas, en ocasiones combinando ambas facetas en una misma obra, como es el caso.
Centrándonos en Aquila el último romano, nos encontramos en un período de crisis del Imperio Romano, cuando sus ejércitos, por orden de Aecio, abandonan definitivamente la isla, lo que supone la pérdida de Britania como provincia romana, pero, sobre todo y en ello se centra la autora, en el abandono de sus habitantes ante las amenazas de sajones, jutos y escoceses.
En este escenario Aquila, soldado romano, decide desertar de las tropas romanas, lo que se realiza metafóricamente con el encendido del último faro romano (de ahí el título original de la obra) en Rutupiae cuando las legiones romanas embarcan rumbo a la Galia.  Aquila regresa a su casa y será víctima de una razzia sajona en la que perderán la vida su padre, sus amigos  sus esclavos, al tiempo que su hermana será raptada por los sajones; él, abandonado en el bosque, será capturado por invasores jutos y permanecerá tres años como esclavo en Jutlandia.  Cuando los jutos regresan a Britania en busca de mejor suerte, llevan a Aquila como esclavo de regreso a la isla y se reencontrará con su hermana Flavia, casada con un jefe sajón y madre de un mestizo.  Con su ayuda, Aquila escapa y se dirigirá a Cymru, el interior de la isla, para unirse al caudillo Ambrosius, que aglutina bajo su mando a britanos romanos y britanos celtas.  Aquila, tras determinadas peripecias, se casará con una mujer celta y también tentrá un hijo mestizo, Flavian.  A partir de ahí, la novela se centra en la defensa de los britanos contra los invasores y la constatación de que la isla ya es una amalgama de gentes y pueblos sin vuelta de hoja y, aunque los britanos repelerán en ese momento a los sajones y jutos, son conscientes de que a no mucho tardar su regreso y su victoria será inevitable, por lo que se recordará el último encendido del faro como el fnal de una época, del mismo modo que tras el día viene la noche y al revés.
La sinopsis del libro es más escueta: «Aquila, un joven oficial, decide en el último momento permanecer en Britania, su verdadera patria, abandonando las legiones que retornaban denifitivamente a Roma.  En esta crónica, repleta de emocionantes aventuras, se relatan las andanzas de Aquila al unirse al caudillo romano-británico Ambrosius, y las luchas que sostienen ambos contra el traidor Vortigern y sus aliados invasores: los sajones».
La novela es de fácil lectura, con buen ritmo; se mantiene la emoción constantemente y no hay intervenciones de la autora para especificar aspectos de la vida cotidiana antigua ni intervenciones de erudición forzadas como ocurre en otras novelas. Destaca el lirismo de la narración con una gran preocupación y pasión de la autora por narrar aspectos de la naturaleza, provocando los sentidos del lector; así, son constantes las referencias a los colores, los olores, los animales, el clima, los cantos de las aves, el sonido del viento, etc.
Es una buena novela juvenil, pero su uso didáctico para asignaturas como Cultura Clásica o Latín es menor que en el caso de El águila de la novena legión, ya que allí la acción se sitúa en el siglo II d. C. y no en el IV-V d. C., donde los romanos en sí no aparecen.  Un problema didáctico también puede ser el hecho de que se sitúa en Britania, una provincia alejada del imperio y no muy importante, y en un período del que los alumnos no británicos no suelen tener conocimiento histórico ni geográfico que pueda servir de referentes.
Con todo es una buena obra para disfrutar, donde la recreación histórica resulta muy verosímil y entretenida.

El águila de la novena legión

Rosemary Sutcliff, El Águila de la Novena Legión, Plataforma editorial, Barcelona, 2008.
Sólo se ha tardado 54 años en traducir al castellano una de las novelas históricas más famosas del reino unido, El Águila de la Novena Legión, de Rosemary Sutcliff, editada en 2008 por Plataforma Editorial. En realidad, la novela forma parte de una trilogía, formada por esta primera (1954), por The Silver Branch (1957), no traducida al castellano todavía, y Aquila, el último romano (1959), traducida al castellano en 1989 en la colección Gran Angular.
La trilogía sigue el hilo conductor de los miembros de una misma familia de soldados romanos en Britania, pero, lógicamente, en distintas épocas, siglos II, III y IV d. C., por lo que en sí están concebidas como novelas completamente independientes.
Hasta ahora, sólo habíamos leído sus dos magníficas adaptaciones juveniles de la Ilíada y la Odisea de Homero bajo los títulos de Naves Negras ante Troya y Las Aventura de Ulises, editadas en Vicens-Vives. Si a nosotros nos gustaron, podemos afirmar que la mayoría del alumnado de entre 15 y 18 años que las han leído, han disfrutado con ambas, más de lo que como docentes esperábamos.
Esta novela en cuestión sería más que una novela puramente histórica una novela de ficción histórica, ya que, partiendo de un hecho real, la pérdida de parate de una legión en las tierras de Escocia, los personajes no son reales ni los hechos; sólo el contexto histórico de la Britania en la época de Trajano y Adriano, las relaciones entre romanos y pictos, los problemas de frontera y la realidad de las tribus celtas de las tierras altas de Escocia son reales. Lo demás es una ficción, una trama muy interesante y entretenida que tarda en tejerse casi medio libro, pero que, sin duda, resulta muy entretenida y entrañable.
Es una novela humana en la que Sutcliff se centra más en los personajes y las actitudes de los romanos y los celtas que en la historia de sus pueblos.
El toque femenino se deja ver en una preocupación de la autora por describir seres humanos (que viven y sufren la historia) más que la vida de los grandes personajes y héroes (que hacen la historia) y en la relación amorosa de Marco y Clotia.
Una vez leída, te queda la sensación de haber pasado una aventura propia de la literatura juvenil, entretenida, llena de lealtades, de honor y deber, una historia de amistad y una historia de acercamiento personal (que no social e histórica) entre dos pueblos encarnados por Marco y Esca. Así pues, recomendamos la novela en este período estival como un buen entretenimiento, pero también como buen libro de lectura para alumnos de enseñanza secundaria.
La novela ha vendido en los países de habla anglosajona más de un millón de ejemplares, ha sido traducida a 16 lenguas y ya se ha comenzado el rodaje de una película, bajo la dirección de Kevin McDonald (autor de películas como El último rey de Escocia) y con Jamie Bell (actor en películas como Billy Elliot) en el papel protagonista.
En la web de la editorial podemos leer la sinopsis del libro: «En el año 117 d. C. la Novena Legión Hispánica se internó en las nieblas de Caledonia y entró en la leyenda. Cuatro mil hombres desapareceron en las tierras altas de Escocia sin dejar rastro. Veinte años después, Marco Flavio Aqui, hijo de uno de los centuriones de la legión maldita, llega a Britania al mando de una cohorte de auxiliares galos para estacionarse en Isca Dumnoniorum. Su primer mando transcurre plácidamente hasta que aparece en la región un druida que provoca el levantamiento de la población britana. Su pericia consigue salvar a sus hombres y el fuerte fronterizo, pero resulta gravemente herido y debe abandonar el servicio. Retirado y deprimido en casa de su tío Aquila en Calleva, se le presenta la oportunidad de correr la mayor aventura de su vida porque al norte del Muro de Adriano, entre las tribus todavía por conquistar, corre el rumor de que ha reaparecido un poderoso amuleto de guerra: el Águila de una legión romana. Sólo puede ser el Águila de la Novena y Marco está dispuesto a arrisgar su vida para recuperar el honor de la legión e su padre y arrebatar de las manos de los enemigos de Roma un arma poderosa si vuelven a atacar el Muro. Acompañado de Esca, un antiguo esclavo que ha rescatado de morir en la arena del Circo, y disfrazado de curandero, Marco se internará en las brumas del norte para arrebatar el trofeo a los bárbaros, devolver el honor a la legión de su padre y resolver el enigma de su misteriosa desaparición».
Sobre Rosemary Sutcliff, en la contraportada del libro podemos leer una bibliografía parcialmente reproducida en la web de Plataforma Editorial: «(14 de diciembre de 1920-23 de julio de 1992) nació y fallció en West Clanden, Surrey (Gran Bretaña). Hija de un oficial naval ingles, tuvo una infancia muy viajera siguiendo los diferentes destinos de su padre. Aquejada desde muy pequeña de artritis, se vio muy pronto obligada a utilizar una silla de ruedas, lo que propició que fuese una gran lectora y una enstusiasta estudiosa del mundo del arte. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial centró su actividad en la escritura, especializándose en novelas históricas que reconstruyen con minuciosidad y gran calidad literaria buena parte de la historia de la Britania romana y las leyendas que surgieron de la Edad Oscura. Su extensa producción literaria, compuesta por más de cuarenta libros le valió el Premio Hans Christian Andersen, el Carnegie Award, el Boston-Globe Horn Book Award y el Phoenix Children’s Book Award, además de recibir la Orden del Imperio Británico en 1975 y el nombramiento como Comandante del Imperio Británico en 1992, poco antes de su muerte. Su importancia literaria y popularidad merecieron su incluión como uno de los cincuenta autores británicos más importantes de posguerra, según el periódico The Times.

Augusto, el primer emperador

Anthony Everitt, Augusto, el primer emperador, editorial Ariel, Barcelona, 2008.
En 2008 se publicó en la editorial Ariel una biografía titulada Augusto: El Primer Emperador, obra de Anthony Everitt (título original en inglés The First Emperor).
La sinopsis de la biografía que ofrece la editorial en su web es la siguiente: «César Augusto fue uno de los hombres más influyentes de la historia y el primer emperador de Roma. Tras una juventud enfermiza, con una marcada tendencia a caer gravemente enfermo en períodos de crisis, Augusto supo sobreponerse con inteligencia, meticulosidad, paciencia y valentía. Luchó y derrotó a los asesinos de su padre adoptivo, y posteriormente aniquiló sin piedad a su antiguo aliado Marco Antonio y a su amante Cleopatra. Trabajó concienzudamente, reconstruyó Roma y la transformó en una poderosa metrópolis y en uno de los centros políticos y artísticos más importantes del mundo antiguo. Gracias a Augusto, Roma consolidó su paso de ciudad-estado a imperio global, poniendo los cimientos de la futura Europa. El autor nos ofrece también un apasionante retrato de una época dominada por la intriga, el sexo, la violencia, el escándalo y la ambición más despiadada».
Sin duda, nos encontramos ante un buen estudio sobre la vida de Augusto, desde su infancia hasta su muerte, desde su débil constitución y salud hasta su férrea determinación y ambición. 
La obra no pretende ser un sesudo, complejo y extenso estudio sobre Augusto, sino que sabe combinar erudición para los expertos en la materia con un estilo ágil y ameno para un público menos habituado al mundo clásico. Con todo, no podemos catalogarla de una novela histórica ni de una lectura de esparcimiento para la playa, sino más bien de una obra de divulgación donde se han evitado las farragosas e interminables notas a pie de página, sustituidas por notas al final de la obra para indicar las fuentes clásicas en las que Everitt se basa para sus afirmaciones, al tiempo que la biografía está llena de didactismo y anécdotas y está plagada de excursus que explican aspectos de la vida cotidiana en Roma, del cursus honorum, de la carrera militar, del urbanismo, de la historia, etc.
La biografía, ilustrada necesariamente por el árbol genealógico de la dinastía Julio-Claudia, así como de ilustraciones atractivas y mapas, se articula en 24 capítulos y un epílogo que recorren la vida de Augusto.  Destaca la descripción de sus ambiciones políticas y su frialdad en lo político y en lo privado; no obstante, también aparecen bien retratadas las personas que le rodearon, le ayudaron y le influyeron como su tío-abuelo Julio César, su esposa Livia, sus amigos Agripa y Mecenas e incluso sus enemigos como Marco Antonio y Cleopatra.
Por otro lado, a pesar de esos capítulos, la obra puede verse organizada en tres etapas: la entrada en escena de Augusto tras la muerte de César; la lucha de poderes con el segundo triunvirato, los republicanos y sobre todo contra Marco Antonio; y, finalmente, el ejercicio del poder desde la ambigüedad de ejercerlo desde la legalidad de la República y el paulatino paso de ésta al Imperio, incluidas las aspiraciones económicas y expansivas de Augusto y Roma.
Sin duda, es una obra esencial para conocer la vida y obra de un personaje tan importante para la historia antigua y moderna y en muchas ocasiones oscurecida o eclipsada por la figura de Julio César o por los desastres de otros emperadores.
Sobre el británico Anthony Everitt podemos decir que es un especialista en historia de Roma, sobre todo del período de la crisis de la República y del inicio del Imperio, como ha demostrado en esta biografía y en otras obras como Cicero: the life and times of Rome’s greatest politician, editada en 2001.