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Blog de reseñas bibliográficas de Chiron
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Antonio Aguilera Vita. El brillo de la máscara. Intramar Ediciones. 2009.

Novela juvenil que resulta interesante en primer lugar por intentar traer a nuestros días el mundo clásico en general y la tragedia griega en particular.  El detonante de la obra es una copia de la máscara de Agamenón traída como regalo desde Grecia a Juan, el adolescente protagonista. La máscara y unas palabras dichas en griego parecen desencadenar una maldición por la cual los diversos familiares del muchacho adoptan el rol de los distintos protagonistas de la trilogía de Esquilo, La Orestía, y desarrollan un comportamiento similar al de los personajes de las dos primeras obras de la trilogía, Agamenón y Coéforos.

La ambientación en una familia plenamente mediterránea, amplia, compuesta por tíos y tías no siempre unidos por los lazos de sangre sino por los de la costumbre, parejas, abuelos, amigos y vecinos varios, incluida una taxista macarra, sirve de apoyo al reparto de papeles de la tragedia traspuesta al mundo real. La obra teje un argumento lleno de simbolismo en los personajes contemporáneos que son el trasunto de los distintos elementos humanos y divinos míticos de la trilogía esquilea -no exento el cruce de relaciones de una mirada freudiana-: las Parcas o Moiras que hilan, el oráculo, el dios Apolo, Agamenón, Casandra, Clitemnestra y Egisto, Ifigenia, Orestes y Electra, etc.  

Pero además de las continuas menciones a la obra de Esquilo, a la ciudad de Micenas y al mito de la casa de Atreo, que ya por sí solas la hacen agradable, destaca el uso del griego moderno en algunas frases de la familia griega invitada. Escritas en cursiva con grafía latina, permiten acercar el sonido del griego moderno a los lectores y ayudan a transmitir la idea del griego como idioma vivo. Se alterna el uso del griego moderno con versos y frases en griego antiguo, lo que permite trabajar la evolución de la lengua a lo largo de los siglos.

En otro orden de cosas, la obra trabaja, entremezclados, distintos contenidos transversales: por una parte, la valoración del interés que el mundo clásico puede suscitar en un adolescente con ansias de saber, en un chico que se distingue de “la normalidad” entendida en términos de frecuencia: amante de la lectura y de los clásicos, con ganas de divertirse (playa y piscina), pero también con sus complejos e inseguridades (está un poco gordito) y con sus pulsiones ocultas (el despertar del erotismo y del enamoramiento), que los adultos ven con la condescendencia que otorga la experiencia. Se trabajan valores a desarrollar y potenciar como el respeto a los ancianos como depositarios de la sabiduría de la vida, la hospitalidad para con el extranjero, o la observación, el análisis y la deducción como mecanismos de resolución de problemas. Trata también aspectos más controvertidos de la conducta y el pensamiento humanos, controvertidos en el sentido de que, desgraciadamente, aún se ven estigmatizados en nuestra sociedad: la homosexualidad, el nudismo o la defensa (velada) de la laicidad en el devenir humano, aspectos que la obra deja caer, a veces abierta, a veces subliminalmente, para quien sepa recogerlos.

En definitiva, la obra contiene, en un lenguaje accesible, los elementos que pueden hacerla agradable para un público adolescente (misterio, aventuras y primeros amores, toques de humor) y que nos pueden permitir a los profesores de secundaria y Bachillerato trabajar con los alumnos el mundo clásico y la tragedia griega desde un enfoque constructivo y actual, partiendo de la identificación del alumno con el protagonista, y contribuir a desarrollar su acercamiento a la vida adulta y la afirmación de su personalidad mediante sus actos.

ALICIA ESTEBAN SANTOS, Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano IV: El regreso de Agamenón (historia de una familia sangrienta), Editorial Dhyana Arte, Madrid 2010

Tras la caída de Troya, para los combatientes griegos comienzan los regresos a sus respectivas patrias. El más amargo de todos es, sin duda, el de Agamenón, miembro  de la cuarta generación de una familia en la que los crímenes más atroces se suceden unos a otros, sin respetar parentesco alguno: esposos, padres, hijos, hermanos,  primos, tíos. En una espiral de venganzas, las maldiciones se van encadenando: la de Mírtilo hacia Pélope, la de Pélope hacia Atreo y Tiestes, las Erinias que persiguen a Orestes azuzadas por Clitemestra…

En esta obra, Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano IV: El regreso de Agamenón (historia de una familia sangrienta, Editorial Dhyana Arte, Madrid 2010 (134 págs. más un cuadernillo central de 37 páginas con fotografías en color), Alicia Esteban proporciona, con la concisa prosa que le caracteriza, una amplísima información sobre los textos literarios que son fuentes para el estudio iconográfico de los mitos relacionados con la familia de Agamenón. No hay horror que se haya escapado a su representación plástica, y la autora nos los presenta ordenados y bien comentados.

A la primera generación pertenece Tántalo, ingrato con los dioses y castigado a sufrir tormento eterno (en relación a su castigo, se examinan imágenes que exhiben un amplio muestrario de habitantes del Hades, así como el castigo sufrido por su hija Níobe, con hermosísimas imágenes de su conversión en piedra). La segunda generación es la de Pélope, despedazado por su padre, resucitado por Zeus, amado por Posidón, maldito por Mírtilo tras la colaboración que había prestado en la traicionera muerte de Enómao, y maldecidor, a su vez, según algunas versiones de sus propios hijos, Agamenón y Egisto, por el asesinato de su hermanastro Crisipo; a la tercera generación pertenecen Atreo y Tiestes, enfrentados por el poder: ante nuestros ojos se suceden, de forma gráfica, la seducción de Aérope, la matanza de los hijos de Tiestes, la violación de Pelopia por obra de su propio padre, (Tiestes), la exposición del niño que nace, Egisto, el suicidio de Pelopia, el asesinato de Atreo y la ascensión al poder de Tiestes. La cuarta generación es la de Agamenón, de la que se muestran imágenes relacionadas con el rapto de Orestes por Télefo, el sacrificio de Ifigenía, su relación con Criseida, Briseida y Casandra (junto a la violación de ésta por parte de Ayante, hijo de Oileo, y la muerte que se había profetizado), la votación sobre el receptor de las armas de Aquiles y el pérfido asesinato a manos de Egisto y Clitemestra, su esposa; a Menelao, hermano de Agamenón, lo vemos en ocasión de sus nupcias con Helena y cuando la recupera tras la caída de Troya, además de en combate singular con Paris; Clitemestra ocupa, como es de esperar, un apartado propio como madre impotente ante el sacrificio de su hija mayor, Ifigenía, al que asiste en compañía del pequeño Orestes, como  colaboradora o asesina de Agamenón y Casandra, como madre caída a manos de su propio hijo y como espíritu vengador que no deja dormir a las Erinias.  Orestes, Electra e Ifigenía son los representantes más destacados de la quinta generación de los Atridas: el apartado referido a Orestes lo muestra con ocasión del fallido rapto que intentó Télefo, el reencuentro con su hermana Electra en sus varias versiones, el terrible matricidio, el asesinato de Egisto, su locura según Esquilo en Euménides, el reencuentro con Ifigenía en la tierra de losTauros y el asesinato de Neoptólemo, marido de su antigua prometida y prima, Hermíone, la hija de Helena y Menelao; a Ifigenía la vemos en calidad de víctima sacrificial en Áulide y como sacerdotisa en la Táurica; a Electra,ante la tumba de Agamenón, entre Orestes y Pílades, o incitando al asesinato de Clitemestra.

En este nueva entrega sobre la iconografía del ciclo troyano se pueden encontrar referencias a numerosos personajes relacionados de una manera más o menos directa con los miembros más destacados de tan infausta familia: Aquiles, Diomedes, Tersites, Polimestor, Taltibio, Teano, Sísifo, Ixión, Cerbero, Orfeo, Eneas… así como una orientación bibliográfica final de gran utilidad para el lector.

ALICIA ESTEBAN SANTOS, Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano III: La caída de Troya, Dhyana Arte, Madrid 2010

Alicia Esteban Santos es Profesora Titular de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, colaboradora habitual del Seminario de Estudios Iconográficos de dicha Institución y fundadora y directora de las “Jornadas Homéricas”, que suman ya siete ediciones con las celebradas este año.  Se caracteriza, además, por ser una entusiasta divulgadora teórica y práctica de la mitología, la literatura e incluso la filosofía griega (a las que ha dedicado, junto con Mercedes Aguirre Castro, seis volúmenes de Cuentos, publicados por Ediciones de la Torre). Es, también, autora de novela (¡Ya no existe Troya!) y teatro (Troya: los horrores de la guerra), publicados por Dhyana Arte, la misma editorial en la que ha aparecido la serie dedicada a la iconografía de la guerra de Troya, de la que es buena conocedora: El ciclo troyano I: Los antecedentes de la guerra de Troya, El ciclo troyano II: En la guerra (Episodios de la Ilíada), El ciclo troyano III: La caída de Troya, El ciclo troyano IV: El regreso de Agamenón (Historia de una familia sangrienta) y El ciclo troyano V: El regreso de Ulises (Episodios de la Odisea).

El volumen que ahora reseñamos (Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano III: La caída de Troya, Dhyana Arte, Madrid 2010, 100 págs. y un cuadernillo central con 41 páginas más con ilustraciones en color) comienza con una concisa información sobre los mitos de Troya  y sus diversas fuentes literarias: la poesía épica (Los Cantos Ciprios, La Ilíada, La Etiópida, La Pequeña Ilíada, El saco de Troya, La Odisea y Los regresos), la poesía lírica (Semónides, Hiponacte, Teognis, Safo, Alceo, Estesícoro, Ibico, Píndaro y Baquílides) y la tragedia (La Orestea  de Esquilo, Electra, Ayante y Filoctetes de Sófocles, y Troyanas, Hécuba, Andrómaca, Helena, Ifigenía en Aulide, Ifigenía entre los Tauros, Electra y Orestes de Eurípides). Se divide, a continuación, el contenido del volumen en dos grandes apartados: episodios anteriores al final de la guerra y consecuencias inmediatas del fin de la guerra, con un comentario de los mitos y sus fuentes literarias y la lectura de las imágenes que los ilustran en pintura vascular y escultura, acompañados de una abundante bibliografía citada al final de la obra.

Centrados en la figura de Aquiles, se suceden los episodios relacionados con el asesinato de Troilo, la lucha con Pentesilea, el duelo con Memnón, la muerte de Aquiles, la disputa entre Ayante y Odiseo por las armas del hijo de Peleo y el suicidio de Ayante. Como requisitos para la caída de Troya se necesita la colaboración de Filoctetes y Neoptólemo, a quien se entregan las armas de Aquiles,  el robo del Paladio, la fabricación del caballo y el castigo de Laocoonte, temas también comentados sobre las imágenes en que aparecen. Con la caída de Ilión comienza una larga serie de actos violentos entre los que destacan los asesinatos de Príamo y Astianacte, la violación de Casandra y el sacrificio de Políxena, que se contraponen a la huída de Eneas con su padre, Anquises, y Ascanio, su hijo. La parte final está dedicada a los que logran escapar: Eneas, cuyo viaje dará tema a Virgilio para su Eneida, y  Helena convertida de nuevo en reina de Esparta. El punto final lo pone un resumen sobre el destino que aguardaba a troyanas y troyanos.

Una obra de las características descritas, escrita con claridad y concisión e ilustrada con diferentes imágenes que permiten en ocasiones comparar diversas versiones de un mito (la fabricación del caballo de Troya es un ejemplo) resulta realmente útil tanto para buenos conocedores del mundo clásico como para amantes de la mitología, la literatura griega o el arte,  dejándose llevar por el simple placer de leer o para preparar las clases. La presentación del libro está extremadamente cuidada y es, por su tamaño, muy cómoda de consultar. La existencia de  un índice de personajes y lugares citados  ayudaría al lector en sus búsquedas, pero esta ausencia no resta un ápice de mérito a esta obra en la que bien puede apreciarse la enorme proximidad y el cariño que profesa la autora al mundo homérico.

Rosemary Sutcliff, El Usurpador del Imperio

Rosemary Sutcliff, El Usurpador del Imperio, Plataforma Editorial, Barcelona, 2009 (título original The Silver Branch, 1957)
Acabamos de leer la entrega intermedia de la saga de los Aquila en Britania escrita por la afamada Rosemary Sutcliff en los años 50 del siglo pasado en su Inglaterra natal. Esta vez el título es El Usurpador del Imperio (The Silver Branch en su título original en inglés).
La primera entrega, El Águila de la Novena Legión, hablaba de la llegada de los romanos a Britania en el siglo I d. C. y la pérdida de dicha legión y el intento de uno de los hijos de sus legionarios, Aquila, por recuperar el orgullo y el honor de su padre y su legión, recuperando el águila del estandarte de la novena robado por los pictos
La tercera entrega, Aquila, el Último Romano, nos contaba cómo otro Áquila en el siglo V veía a los romanos abandonar la isla al mando del general Aecio y, en un último intento de mantener el espíritu romano, se unía a las huestes del caudillo romano-britano Ambrosius para hacer frente a los sajones y al traidor Vortigern.
La entrega intermedia, la que vamos a comentar ahora, El Usurpador del Imperio, está situada al final del siglo III d. C. y nos cuenta cómo dos miembros de la familia Áquila, dos primos lejanos, uno Tiberio Lucio Justiniano, Justino en la novela, cirujano subalterno en una legión en Britania, y Marcelo Flavio Áquila, centurión de una de las legiones del emperador Carausio (de origen celta y de nombre completo Marco Aurelio Mauseo Carausio) en Britania, descubren una intriga comandada por el segundo al mando, y encargado de las finanzas Alecto (de origen germano de la tribu menapia), para derrocar al emperador Carausio.  Carausio enviará a los dos primos al muro de Adriano en un aparente destierro por deslealtad, puesto que Alecto descubre que ambos sabían de su traición y tergiversa los hechos y las versiones para hacerles parecer culpables, pero al poco tiempo, tras enterarse del asesinato de Carausio, deciden desertar de la legión, sabedores de que el nuevo emperador, Alecto, los buscaría para matarlos y eliminar los testigos de su traición.
En su huida, llegarán a Portus Adurni donde un tal Paulino se dedica a mandar a la Galia a los perseguidos por Alecto para engrosar las filas del césar Constancio, a la espera de que este vuelva a recuperar Britania para Roma.  Las aventuras se desencadenan entonces, convirtiéndose ambos primos en los responsable del cuidado y envío de todos los sospechosos de Alecto.  Tras la muerte de Paulino, se encargan de tal tarea, pero al final serán descubiertos por los sajones que apoyaban a Alecto y en una rocambolesca aventura, Flavio y Justino encontrarán un águla de bronce sin alas, el Águila perdida de la Novena Legión que su antepasado Áquila había guardado en el hypocaustum de su casa y que, como leyenda, se contaba que había sido recuperda y escondida.
Ante la inminente llegada de dos contingentes, bajo el mando del césar Constancio  y su segundo Ascleiodoto, para enfrentarse a Alecto, Flavio y Justino agruparán a unos 80 hombres como fuerzas de apoyo, exploración y caballería, por su buen conocimiento de la zona y se presentarán bajo el estandarte de la legión perdida.  Su honrosa participación en la batalla y en el sitio y defensa de Calleva les llevará a volver al servicio oficial bajos las águilas, esta vez, al servicio de Constancio.
Como las otras dos entregas de la trilogía, Sutcliff demuestra el por qué de tantos premios como escritora de novela histórica y juvenil y el por qué se le consideró como uno de los 100 escritores más influyentes de la literatura inglesa del siglo XX.
Narración intrépida, con sensibilidad (la preocupación por la descripción de detalles que despiertan los sentidos, como los olores, colores, sonidos es sorprendente), evitando lo escabroso, sin recreación en lo sangriento, reconstrucción magistral del mundo romano-britano, humor, …, son elementos que hacen de la autora y de su trilogía una pequeña delicia.
Como curiosidad, la razón de ser del título original, The Silver Branch («La rama de plata»), hace referencia a que Carausio tenía un bufón en la novela, llamado Cullen, que tocaba un instrumento de plata en forma de rama de manzano con manzanas; cuando muere Carausio, Cullen buscará a Flavio y Justino durante dos años para entregarles una carta en la que el emperador reconocía que ambos tenían razón al acusar a Alecto y que los alejaba de la corte para que no murieran a manos del traidor; cuando Cullen los encuentra sigue llevando su rama de plata, donde guardaba la carta, y con ella a cuestas, pedirá ser el portaestandarte del águila perdida de la legión en la mini-legión de los 80 despojados.
No queremos extendernos más: lo aquí dicho es extensivo a El Águila de la Novena Legión y a Aquila, el Último Romano, y vice versa, lo allí dicho es aplicable a El Usurpador del Imperio; disfrutadlas.
La sinopsis en la web de Plataforma Editorial dice: «El Imperio vive momentos peligrosos con todas sus fronteras amenazadas por los pueblos bárbaros. También Britania está bajo el constante asedio de los sajones. Pero contra ellos se ha erigido la voluntad del autoproclamado emperador Carausio que se ha apropiado de la púrpura imperial y que desea la supervivencia de la Britania romana. A su servicio se encuentra el cirujano militar Justino y su primo, el centurión Flavio. Por casualidad descubren una conspiración contra el emperador, urdida por su hombre de confianza Alecto, pero se ven desterrados a un lejano puesto fronterizo. Allí se enteran del asesinato de Carausio y de la entronización de un nuevo emperador, el usurpador Alecto. Temiendo por sus vidas, deciden huir y se integran en una red clandestina de agentes al servicio de Roma, con la que prepararán la llegada de las legiones del césar Constancio y el derrocamiento del usurpador. Con la ayuda de desertores y perseguidos, levantarán una vez más el estandarte de las Águilas para que el Imperio siga vivo en Britania durante algunos siglos más.  
Segunda parte de la trilogía que ha vendido un millón de ejemplares y ha sido traducida a 15 idiomas. La autora se encuentra entre los 50 escritores británicos de la segunda mitad del siglo XX más importantes, según The Times. Kevin Macdonald, director de El último rey de Escocia, estrenará próximamente una película basada en la primera parte de esta trilogía».
Sobre la autora, Rosemary Sutcliff, podéis leer aquí una pequeña nota bibliográfica al hilo de las recensiones de la primera y de la tercera entregas de la saga de los Aquila en Britania.
Publicado en Sobre Griegos y Romanos.

Julio Murillo Llerda, El agua y la tierra

Julio Murillo Llerda, El agua y la tierraMaratón, Termópilas, Salamina y Platea, editorial Edhasa, Barcelona, 2007
Nuestra última lectura ha sido El agua y la tierraMaratón, Termópilas, Salamina y Platea, de Julio Murillo Llerda.  Tomamos la lectura con cierta precaución, ya que su autor no es un especialista en el mundo clásico, pero el resultado hay que calificarlo de positivo.  Es una buena novela histórica, sin temor a equivocarnos, una novele histórica imprescindible para acercarse a este apasionante período del inicio del siglo V a. C.
La originalidad mayor de la obra reside en el punto de vista del narrador: Esquilo, cercano a su muerte, decide escribir sus memorias, vinculadas a la persona y a la amista de Temístocles.  Esquilo las escribirá para que, dado el rumbo final de los hechos, con el exilio de Temístocles a Persia y su consideración de «traidor», quede constancia de los hechos reales en los que participó Temístocles, a veces turbios y sangrientos, pero que en todo caso fueron conducentes a la salvación de Atenas y a su victoria en Salamina.
La vida cotidiana de Esquilo, expuesta en su oficio de escritor, en su vida familiar con sus padres y hermanos eupátridas de Eleusis, su amor hacia Eris y sus amistades y lealtades a los «maratonianos» y a Temístocles, se mezclan con la trama: envuelto en un crimen y acogiendo en su casa a Eris, una hermosa joven a cuyo padre y tío han asesinado, Esquilo pde ayuda a Temístocles, quien sospechando el origen del crimen, decide viajar a Delfos con Esquilo y Eris para resolverlo y, de paso, ante los negativos oráculos de la Pitia sobre el destino de Grecia ante la llegada de Jerjes, amañar y modificar los designios divinos.  El tragediógrafo y el político descubriran el saqueo de los tesoros délficos, así como los sobornos que los persas proporcionaban a los sacerdotes del oráculo.  No obstante, para poder acceder al amaño de los oráculos, Esquilo y Temístocles deberán recibir un oráculo de la Pitia en el que cada uno descubrirá su futuro, lo que marcará sus vidas: ambos tendrán que seguir las huellas marcadas por la predicción oracular.
A partir de ahí Temístocles trabajará para cumplir con la salvación de Grecia y Atenas, a pesar del desdichado final que le espera, mientras que Esquilo le ayudará en todo lo posible y, finalmente, se encargará de limpiar su nombre enviando a través de Píndaro sus memorias a Pericles para que las guarde en los archivos de Atenas junto con todas sus tragedias, al tiempo que limpiará su conciencia reconociendo el asesinato de algunos traidores atenienses, violando sus propios principios y convicciones, recurriendo a «la manera ática» de resolver los problemas.
En estas memorias, pues, se repasarán las Guerras Médicas completa y resumidamente, con gran claridad expositiva y amenidad.  La recreación histórica es muy buena y los datos de erudición que se insertan no parecen forzados ni alteran la narración ni la trama principal.  La narración resulta ágil, amena, humana y accesible, enganchando al lector sin defraudar en el desenlace.
Con esta excusa, Esquilo hará, como ya hemos dicho, un repaso histórico a todo el período de las Guerras Médicas, con críticas a los pareceres y a las decisiones de espartanos y de políticos conservadores como Milcíades, Arístides y Cimón, y expondrá las claves de los éxitos griegos en cada batalla.
Supone la novela una nueva perspectiva de Temístocles, en cierto modo semejante a la que en Salamina nos hacía Javier Negrete, aunque, mientras que Negrete escribe su novela ad maiorem gloriam Themistoclis, Murillo resulta más humano, puesto que utiliza el tamiz de la visión de Esquilo para dibujarnos a Temístocles.
La sinopsis en la web de la editorial Edhasa dice: «En el año 456 a.C., durante los preparativos del funeral de Esquilo, el poeta Píndaro encuentra las memorias escritas por el que fuera su amigo: un asombroso recuento del terrible choque entre el poderoso ejército de Jerjes y los Estados griegos rebeldes, un desesperado y desigual combate por la libertad y la democracia, pero también halla una sorprendente confesión acerca de los misteriosos crímenes del Oráculo de Delfos. El Agua y la Tierra narra, con escrupulosa fidelidad histórica y un magistral sentido del ritmo, la totalidad de la mayor guerra de la Antigüedad a través de la lúcida mirada de Esquilo.  Los que disfrutaron de la batalla de las Termópilas (inmortalizada en la obra de Frank Miller, que después la llevaría al cine Zack Snyder con el título Los 300), encontrarán en esta novela en antes y el después de esta historia». 
En el blog del autor podemos encontrar esta sucinta biografía-curriculum: «Julio Murillo Llerda es escritor, periodista, director creativo, diseñador y experto en comunicación. Colabora habitualmente en revistas y publicaciones impresas y electrónicas; trabaja como articulista freelance, tanto para editoriales –publicaciones mensuales– como para agencias de comunicación y publicidad, multinacionales, radio, productoras de series y programas de televisión. Su primera novela, Las Lágrimas de Karseb. Constantinopla 1453 (MR Novela histórica. 2005) resultó finalista en la V Edición del Premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio. El libro se ha traducido al griego, al portugués y al sistema braille (ONCE). Las Puertas del Paraíso. Los crímenes de la catedral de Florencia (MR Novela histórica. 2006) es su segunda incursión en el terreno de la novela histórica. En la actualidad ha completado El Agua y la Tierra. Memorias de Esquilo, héroe de Maratón y trabaja en un thriller de acción y en un volumen de cuentos y relatos breves.  Como articulista ha colaborado en infinidad de publicaciones: El País, Vibraciones, Ajoblanco, Playboy, Rock Especial, Rock De Luxe, Top News, Salir Salir, Área Visual, Más Allá de la Ciencia, El Cruzado Aragonés, Habita«.  En este mismo blog podéis encontrar otra sinopsis de la novela El agua y la Tierra y más información acerca de la misma.
Publicado en Sobre Griegos y Romanos.

Clelia Martínez Maza, Hipatia

Clelia Martínez Maza, Hipatia, editorial La Esfera de los Libros, Madrid, 2009
Otro de los libros que han vuelto a poner de moda la figura de Hipatia entre nosotros es la obra de Clelia Martínez Maza titulada Hipatia: La estremecedora historia de la última gran filósofa de la Antigüedad y la fascinante ciudad de Alejandría, editada por la Esfera de los Libros.
De la novela histórica de Magdalena Lasala, La conspiración Piscis ya hablamos hace poco. La novela ya comentada y esta obra de la que vamos a hablar comparten la autoría femenina y una visión muy especial del papel de la mujer y de Hipatia en su época.
Ahora, en la Hipatia de Martínez Maza nos encontramos con una obra completamente distinta. No es una novela, sino una monografía histórica profunda, bien estructurada y documentada, pero escrita no sólo para sesudos historiadores y entendidos en la materia, sino también para una divulgación -algo culta- de lo que las novelas y el cine con la película Ágora de Alejandro Amenábar, de próximo estreno, van a popularizar.
El trabajo de Martínez Maza no resulta una monografía plagada de datos, referencias cruzadas y notas al pie de página que para eruditos están muy bien, pero para un público general enerva. Su verbo es fácil y discurre con ligereza, sin extenderse en profundas disertaciones o extensas digresiones, sino que con gran claridad explica el ambiente social, político, económico, cultural y sobre todo religioso de Alejandría (incluida su posición ambigua respecto de Roma, Constantinopla, los emperadores y los papas y patriarcas de la iglesia cristiana) y cómo ese ambiente desembocó en los acontecimientos que destruyeron el Serapeo, cómo los fanáticos cristianos atacaron el judaísmo y el paganismo y el Museo como centros de culturización y cómo esa barbarie religiosa acabó con Hipatia y la Biblioteca de Alejandría, símbolos de una ciudad, pero también de una cultura greco-latina ya por entonces milenaria, dando pie al inicio del oscurantismo de la Edad Media y la opresión cristiana.
El bloque central del libro no es tanto Hipatia sino el planteamiento de la evolución del cristianismo desde una postura comprensiva a una postura represiva bajo el afán de intentar conjugar en una misma persona el poder político, militar y social con el liderazgo religioso en nombre de un obispo, un patriarca y en su momentos de los papas.
La incompresión, la barbarie y el poder llevados a sus fanatismo extremo que no respeta nada.
Resulta interesante ver cómo la novela de Lasala y el estudio de Martínez Maza corren paralelos en el planteamiento no sólo de los hechos históricos, sino del trasfondo filosófico, religioso y cultural de Hipatia y su entorno. Ambos libros se complementan y mientras que Hipatia da una base real a La conspiración Piscis, este da vida y palabra a los personajes históricos de los documentos y de las fuentes históricas.
Recomendamos su lectura, aunque los pasajes dedicados al paganismos, las facciones cristianas (oficiales y heréticas, arrianismo y nicenismo, etc.) quizás resulten demasiado extensas.
En la web de la Esfera de los Libros podemos leer la sinopsis de la obra: «Hipatia de Alejandría, la última filósofa de la Antigüedad, murió de forma terrible: asesinada por una muchedumbre de fanáticos cristianos dirigida por el ambicioso obispo Cirilo. De esta manera, el mundo clásico, la libertad de conciencia y la búsqueda de la belleza y la armonía en el interior del ser humano fueron definitivamente derrotados a principios del siglo V de nuestra era. Pero ¿quién fue realmente esta filósofa, matemática y astrónoma? La profesora Clelia Martínez ahonda en su biografía y en la de la historia ciudad en la que vivió siempre, la misteriosa Alejandría, para darnos la visión más completa de Hipatia y de su época. Así, nos descubre la vida de la ciudad del Faro y la Biblioteca, recreando la tensa atmósfera del panorama religioso, las relaciones entre los distintos centros de poder y las pasiones de todos los personajes relacionados con el crimen que provocó el fin de la Antigüedad».
Sobre Clelia Martínez Maza, la propia editorial nos da su perfil biográfico y un abreviado curriculum: «Clelia Martínez Maza es profesora titular en el Área de Historia antigua de la Universidad de Málaga. Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid, se doctoró en 1997 y ha ampliado sus estudios en Roma, París, Cambridge, Oxford y Harvard. Su actividad investigadora se ha centrado en el estudio de los cultos mistéricos y sus relaciones con el cristianismo, y en la cristianización de la religiosidad pagana entre los siglos IV y VI, temas a los que ha dedicado distintos trabajos publicados en revistas especializadas y realizados en el seno de proyectos de investigación financiados por la Dirección General de Ciencia y Tecnología (DGCYT). En el volumen Entre fenicios y visigodos, publicado por esta editorial, es autora de los capítulos dedicados ala Hispania Bajoimperial (siglo IV)».
Para saber algo más sobre la autora y el libro, pues visitar esta noticia en el periódico El Sur, versión digital www.sur.es.
Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Valerio Massimo Manfredi, Quimaira. Clasificación de sus novelas históricas

Valerio Massimo Manfredi, Quimaira, ediciones DeBolsillo, Barcelona, 2003
Quizás uno de los autores más de moda en los últimos años en el campo de la novela histórica sea Valerio Massimo Manfredi.
Acabamos de leer uno de sus libros, Quimaira, de 2001 y editado en castellano por primera vez en el año 2003, y puede ser un buen momento para repasar la bilbiografía de este autor de moda de obras de un género tan en boga en los últimos tiempos.

Nosotros dividiríamos las obras literarias del autor italiano, al menos, en cuatro categorías.

La primera categoría sería la novela histórica propiamente dicha, con gran rigor histórico en el estudio de los hechos reales, sus fuentes, su geografía, su contexto. Aquí hace gala de su sapiencia como profesor de Historia Antigua y creemos que es el campo donde Manfredi resulta mejor escritor y sus obras más atractivas. En este grupo deberíamos citar su trilogía sobre Alejandro Magno (Aléxandros: El hijo del sueño, Aléxandros: Las arenas de Amón y Aléxandros: El confín del mundo), El tirano, sobre la figura de Dionisio, tirano de Siracusa, o El ejército perdido, recreación de los hechos narrados por Jenofonte en su Anábasis.
Una segunda categoría sería novela de ficción histórica, es decir, novela con personajes reales o contexto histórico auténtico, pero que cuenta hechos no constatados en la realidad, sino a lo sumo meras hipótesis, por lo que supone una ficción, a modo de novelas de aventuras situadas en el mundo antiguo; dentro de este grupo incluiríamos Talos de Esparta, sobre un joven espartano disminuido físico, La última legión, sobre el último emperador de Roma, y El imperio de los dragones, sobre supuestos soldados romanos que llegaron a China y entraron en contacto con un mundo y una civilización nueva. En este grupo es donde, probablemente, Manfredi sea más creativo.
La tercera categoría estaría compuesa por novelas pseudo-históricas o novelas de ficción con trasfondo histórico antiguo; se tratan de entretenimientos donde Manfredi destapa y desarrolla la visión aventurera y romántica del arqueólogo moderno, a la sombra del Indiana Jones cinematográfico, con tintes detectivescos e inclusos de novelas de espías. En medio de sus trabajos de arqueología, los personajes se verán envueltos en misterios y se desarrollarán maldiciones etruscas, profecías griegas, conjuras y complots modernos. A este grupo, pertenecen El oráculo, La torre de la soledad, Quimaira, Paladión. No son de gran calidad literaria, pero son buenas para distraerse, como las novelas de piratas, de ciencia ficción, etc.
El último grupo, la cuarta categoría,  lo constituye, por ahora, una sola obra, Akropolis, en la que nos muestra lo que para él son las claves de la importancia de Atenas en la Antigüedad y de su pervivencia hasta la actualidad; la obra estaría a mitad de camino (o en un cruce de caminos) entre el ensayo, la novela, los apuntes de clase…
Os animamos a que leáis y a que leáis a Manfredi. Que lo disfrutéis.
Sobre Manfredi, la editorial Debolsillo dice: «Valerio Mássimo Manfredi nació en Módena en 1944. Se considera, ante todo, un especialista en el mundo antiguo. Arqueólogo de formación, ha ejercido como profesor en diversas universidades italianas y de otros países, y ha participado en muchas excavaciones y en varias expediciones científicas, algunas de las cuales ha dirigido personalmente. Colaborador de la revista Panorama y del periódico Il Messagero, ha escrito numerosos artículos y diversos ensayos de divulgación histórica. En nuestro país es principalmente conocido por ser el autor de la trilogía sobra la figura histórica de Alejandro Magno, Alexandros, pero también ha escrito otras novelas, basadas siempre en mundo antiguo, entre las que cabe destacar La conjura de las reinas, Paladión, El faraón del desierto, Quimaira y La última legión«.
Sobre Quimaira, su resumen cuenta lo siguiente: «Fabrizio Castellani, un joven y brillante arqueólogo, llega al museo de la ciudad toscana de Volterra para descifrar el secreto que esconde una famosa estatua etrusca. Esa misma noche, una inquietante llamada telefónica y el terrorífico aullido de una bestia interrumpen su estudio. Al día siguiente es descubierto el cadáver de un hombre que ha sido atacado salvajemente por un desconocido animal de dimensiones inauditas. Es el inicio de una serie de espantosas muertes que Castellani relaciona con un asesinato cometido en la antigüedad. Mientras tanto, se descubre una inscripción en bronce que contiene una maldición arrojada a raíz de ese crimen. Convertido en detective del pasado y del presente, Castellani deberá enfrentarse a esa misteriosa maldición que parece retornar de tiempos remotos».
Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Gillian Bradshaw, El heredero de Cleopatra

Gillian Bradshaw, El heredero de Cleopatra, ediciones Salamandra, Barcelona, 2003
Publicada en 2001 en lengua inglesa, El heredero de Cleopatra fue traducida al castellano y editada en el 2003 aprovechando el tirón que con otras novelas la estadounidense Gillian Bradshaw había conseguido entre el público de lengua castellana. Con títulos como Teodora, la emperatriz de Bizancio o El faro de Alejandría, Bradshaw mostró una gran maestría en la creación de personajes ficticios dentro del período histórico greco-romano (es el caso de la médica en El Faro de Alejandría, que no desmereció en otros títulos como Ciudadano del Imperio) y un gran tratamiento de fuentes y rigor histórico en el retrato de personajes históricos (como ocurre con Teodora en el primero de los títulos o posteriormente con Arquímedes en El contador de Arena)
Sin embargo, mucho nos tememos que con El heredero de Cleopatra nos encontramos ante una novela que se encuentra muy lejos de sus predecesoras.
La novela es una ficción histórica sobre cuál pudo ser el final de Cesarión tras la toma de Egipto por Octavio Augusto y la muerte de Cleopatra. Cesarión, al que voluntariamente la autora hace epiléptico como su supuesto y posible padre, Julio César, aparece medio muerto en un campamento en el desierto egipcio a punto de ser incinerado en su propia pira funeraria; escapa, es encontrado por un comerciante egipcio de baja clase social y se desarrollarán a partir de aquí una serie de tramas de viajes, negocios, amores, peligros y traiciones que acaban con un Cesarión perdonado por su primo lejano.
Ni las tramas son creíbles ni el dibujo de los personajes es real; la acción resulta predecible constantemente y un toque femenino con el enamoramiento de Cesarión y Melanthe y un toque americano con un «happy end» más que cuestionable (ambos toques rastreables en obras como El faro de Alejandría) deslucen por completo la novela, a la que no nos queda otro remedio que calificar de prescindible.
Por último, lamentar el trabajo de post-producción de la editorial en la traducción (no es la primera vez que lo detectamos en sus libros): aunque la traducción esté bien, desluce enormemente el descuido e ignorancia de las reglas mínimas de transcripción de los nombres clásicos al castellano: no es admisible el uso de formas como Kleón, Kinesias, Archibios, Melanthe, etc., en lugar de las correctas Cleón, Cinesias, Arquibio, Melante, etc.; menos perdonable aún es el uso de formas a veces transcritas y a veces no (Ario y Areios); pero todavía enerva y molesta más que no se sepa que Cisalpine Gaul es el término inglés para la Galia Cisalpina, región situada entre el valle del Po y los Alpes. El colmo de estos despropósitos, posiblemente por correción ortográfica del ordenador, es el cambio de nombres, ya que Marco Vipsanio Agripa pasa a ser Marco Vespasiano Agripa.
La sinopsis de la novela en la web de Ediciones Salamandra dice: «Considerado por algunos la pieza clave de la posible unión entre Roma y Egipto, y despreciado por otros como el indigno fruto de la pasión amorosa de Julio César por Cleopatra, Cesarión es tal vez el personaje más enigmático de aquella fascinante época histórica. Supuestamente asesinado por orden de Octaviano, el hijo adoptivo y sucesor de César, que lo veía como una seria amenaza para sus sueños de expansión del Imperio, poco se sabe de la suerte que corrió el joven heredero de Cleopatra. Apoyándose en la hipótesis de un Cesarión que, tras sobrevivir al intento de magnicidio, se enfrenta al terrible dilema de cambiar de identidad y rehacer su vida o sucumbir ante lo inevitable, Gillian Bradshaw —autora del superventas El faro de Alejandría— narra la dramática situación de un joven obligado a renunciar a sus valores más preciados, el deber y el honor, para iniciar en el anonimato un recorrido por tierras de un Egipto que falsamente creía conocer y cuya maravillosa riqueza se despliega ahora ante sus ojos. Desprovisto de títulos, posesiones e incluso de su nombre, este viaje, tanto geográfico como íntimo, hará que afloren en Cesarión sentimientos prohibidos como la amistad, la honestidad y el amor, que abrirán en él las puertas hacia la verdadera percepción de la condición humana».
Sobre Gillian Bradshaw, la web de Ediciones Salamandra ofrece unos breves apuntes biográficos: «Gillian Bradshaw es una de las escritoras de narrativa histórica más importantes de Gran Bretaña. Licenciada en Literatura e Historia Clásica en la Universidad de Cambridge, sus obras destacan por el riguroso trabajo de documentación e investigación que realiza antes de escribirlas. De sus diez novelas publicadas en inglés hasta la fecha, SALAMANDRA ha editado la trilogía sobre Bizancio compuesta por Teodora, emperatriz de Bizancio, El faro de Alejandría -que obtuvo un extraordinario éxito de ventas en nuestro país-y Púrpura imperial, El heredero de Cleopatra y ahora El contador de arena. Ganadora del Premio Alex 2001, Gillian Bradshaw reside actualmente en Inglaterra».
Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Gillian Bradshaw, Ciudadano del Imperio

Gillian Bradshaw, Ciudadano del Imperio, ediciones Zeta Bolsillo, Barcelona, 2006
Una de las figuras más importantes de las últimas décadas dentro del panorama de la novela histórica es Gillian Bradshaw, norteamericana nacida en Falls Church, pero afincada desde hace ya unos años en Gran Bretaña. Su maestría en el manejo y conocimiento de los hechos históricos y de las fuentes histórica y literarias de donde se obtiene la información y el contexto va acompañada de un profundo saber sobre las costumbres, usos, creecias, tecnología y sociedad greco-romana; además, en la creación de las tramas de sus personajes se muestra hábil, sabiendo mantener hasta el final la intriga de los hechos y el devenir de la narración.
Conocidas son obras suyas como El Faro de Alejandría, La púrpura imperial, El contador de Arena, El heredero de Cleopatra y Teodora, emperatriz de Bizancio.
La novela que vamos a comentar hoy es Ciudadano del Imperio (Render unto Caesar), editada en 2003 en inglés, y en 2006 en castellano en la colección Zeta Histórica (http://www.zetabolsillo.com/).
La sinopsis de la novela es la siguiente, según reza en la contraportada: «Hermógenes, un comerciante romano de Alejandría, se dirige a la capital del Imperio para cobrar una deuda familiar. El deudor es Tario Rufo, un rico e influyente cónsul romano que no sólo se negará a devolverle el dinero, sino que intentará asesinarlo. Hermógenes sobrevivirá gracias a la intervención desinteresada de una ex gladiadora de origen cántabro. El alejandrino, a pesar de las amenazas de Rufo y de su círculo de amistades, no cesará en el empeño de ver saldada la deuda que provocó la ruina de su familia. En tan quimérica misión, Hermógenes recorrerá las calles de Roma, conocerá a gente de todos los estratos sociales y lidiará con toda clase de dificultades en una ciudad en que las luchas por el poder están a la orden del día. Una visión de la discriminación que padecían los ciudadanos romanos de los confines más alejados del Imperio».
Al margen de lo entretenida de la narración y de las peripecias del personaje, para el lector que se introduce en el mundo clásico debe resultar muy interesante la descripción del ambiente de corrupción política en los albores del imperio en las altas capas de las magistraturas romanas; igualmente resulta valiosa la descripción de detalles de la vida cotidiana y de la sociedad romana de la época: la mezcla de razas en una Roma cosmopolita, la relación entre amos y esclavos, los bajos mundos de Roma en la Subura y otros barrios, la vida en las insulae, etc. El aprovechamiento didáctico de la novela es bastante alto. Quizás se pueda reprochar que, como en otras novelas de Bradshaw, hay un happy ending y una relación amorosa feliz que puede dar un toque «cursi» al relato. No obstante, a pesar de ello, la novela es altamente recomendable.
En http://www.lecturalia.com/autor/374/gillian-bradshaw podemos leer sobre la autora: «Escritora estadounidense nacida en Falls Church, Virginia, el 14 de mayo de 1956. Cursó estudios en la Universidad de Michigan, en donde obtuvo por dos veces premios por sus trabajos sobre la Grecia Clásica. Sus novelas se encuadran dentro de los géneros de la ficción histórica, la fantasía histórica, la ciencia ficción, la literatura juvenil e infantil y ficciones contemporáneas con gran componente científico. Sus novelas históricas no fantásticas están situadas tanto en la Antigüedad Clásica (Egipto y Grecia) como en períodos posteriores como el Imperio Bizantino o la Gran Bretaña romana. Las novelas de Bradshaw han sido publicadas, además de en inglés, en checo, danés, francés, alemán y español. Ha sido aclamada por la crítica debido a la gran verosimilitud tanto de sus obras históricas como de las que incorporan elementos científicos».
Podéis visitar la web de la autora en http://www.gbradshaw.net/.
Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Javier Negrete, Salamina

Javier Negrete, Salamina, Espasa Calpe, Madrid, 2009.
Acabamos de leer Salamina, la novela de Javier Negrete editada en 2008.
Sin duda, tenemos que reconocer que es una gran novela histórica, donde se combina magistralmente un conocimiento de las fuentes históricas con una creatividad del autor a la hora de molstrarnos los hechos de la vida cotidiana, los diálogos, la recreación de una época, dentro todo ello de una gran preocupación por no separarse de los datos reales y crear una atmósfera verosímil, allí donde la falta de datos deja margen a la imaginación y a la orginalidad.  El aprovechameniento de «los huecos de la historia», como dice el propio autor, le ha permitido crear una gran novela histórica sobre un hecho altamente conocido, pero con un resultado único sumamente atractivo para el lector.
Al mismo tiempo, resulta muy interesante y destacable el interés de Negrete por recrear no sólo el mundo griego del siglo V a. C., sino también el mundo persa.
La novela tiene como personaje central a Temístocles, un artero político y comerciante, más cercano al ideal de Ulises que al de Aquiles y los nobles Eupátridas defensores del ideal hoplítico.  La obra comienza con la batalla de Maratón como preludio necesario para la batalla de Salamina.  En ella, a pesar de todo su esfuerzo y planificación, Temístocles se ve privado de la gloria en beneficio de Arístides. 
A partir de aquí Temístocles usará todos los medios (sobornos, coacciones, cohechos, engaños, mentiras, demagogia, etc.) para llevar a Atenas a un final para su mayor gloria personal: eso será la batalla de Salamina.  Lealtades y traiciones, espías y dobles espías aparecerán a partir del momento en que Temístocles visitará Babilonia y conocerá en persona a Jerjes.
Junto a la historia y a los grandes personajes, Negrete sabe disponer en el entramado de su novela personajes de la vida cotidiana que serán el contrapunto de Temístocles, Jerjes, Mardonio, Arístides, Cimón, etc.  Así Apolonia, su amante, Sicino-Mitranes, su esclavo persa, Euforión, su «amigo» traidor, y la visión de otros personajes como Fidípides, el corredor de Maratón, dan humanidad a los grandes hechos descritos por la historia oficial, al tiempo que suponen una humanización de Temístocles y su entorno.
Así, en este mismo sentido, la presencia de dos personajes femeninos, uno ficiticio -Apolonia- y otro real, aunque será objeto de la inventiva y de la deformación de Negrete, -Artemisia- ofrecen una sensibilidad mayor a la novela, un mayor apego a la realidad y un alejamiento del idealismo de los líderes políticos y de la guerra.
Narrativamente, Negrete hace gala de una gran variedad de registros: a sus diálogos ágiles, directos, verosímiles, vibrantes, se añaden descripciones precisas, ni concisas ni innecesariamente extensas, con un gran conocimiento de estrategia militar, de la vida cotidiana, de geografía, de urbanismo, arte, religión, mitología, etc, pero todo ello sin dar las típicas y forzadas  «píldoras de erudición» que distorsionan la narración, deteniéndola y haciéndola menos natural.  Además, sabe cómo simultanear la narración desde varios puntos de vista a la vez (en concreto en la narración de la batalla final de Salamina) para retrasar el desenlace de la novela y manejar el tempo de la misma.
Sin lugar a duda, una novela imprescindible para todo aquel que quiera acercarse al mundo clásico en general y las Guerras Médicas en particular.
La sinopsis de la novela es la siguiente: «Siglo V a. C. La joven democracia ateniense se enfrenta a un terrible desafío. El gigantesco Imperio Persa pretende destruir Atenas y conquistar Grecia. En ese momento decisivo aparecerá un hombre, un genio, un visionario: Temístocles.  Él será el hilo conductor de esta deslumbrante novela que, cimentada en la historia, tiene el aliento de la tragedia y la fuerza de la épica. Desde la carga suicida de los atenienses en Maratón a la batalla de las Termópilas, pasando por la fabulosa ciudad de Babilonia, todos los hilos de la trama desembocan así en la jugada maestra de Temístocles: Salamina, la mayor batalla naval de la Antigüedad y el lugar donde se dirimió el futuro de nuestra civilización.  Javier Negrete recrea este momento irrepetible con un ritmo magistral y dota de vida a un elenco inolvidable de personajes, entre los que destaca Artemisia, reina de Halicarnaso, griega de nacimiento, aliada de los persas y cuyo corazón se convierte también en un campo de batalla inesperado». 
Sobre Javier Negrete, la web Planeta de los Libros nos ofrece esta pequeña biografía: «Javier Negrete nació en Madrid en 1964. Estudió Filología Clásica y desde 1991 trabaja como profesor de griego en el IES Gabriel y Galán de Plasencia. En 1992 publicó su primera novela, La luna quieta. Es autor de otras obras de ciencia ficción como La mirada de las furias (premio Ignotus a la mejor novela, 1998) y Estado crepuscular (premio Ignotus y Gigamesh al mejor relato, 1994). Ha cultivado también la literatura juvenil con Memoria de dragón y Los héroes de Kalanúm. Con Buscador de sombras ganó el Premio UPC de novela corta del año 2000 y ha recibido tres veces la mención especial del jurado de dicho premio. Por otro lado ha resultado finalista de los premios Edebé, El Barco de Vapor y La Sonrisa Vertical. En Minotauro publicó en 2003 La Espada de Fuego, merecedora del premio Ignotus a la mejor novela, y El espíritu del mago, en 2005. Ambas obras han tenido una entusiasta acogida de público y crítica. También ha aparecido en edición de bolsillo el ómnibus que contiene Buscador de sombras y La luna quieta. En 2006 ganó el Premio Minotauro con Señores del Olimpo. Tiene una hija de quince años llamada Lydia».
Si se busca un acercamiento al tema desde otro punto de vista, os sugerimos la lectura también amena e interesante de Barry STRAUSS, La batalla de Salamina. El mayor combate naval de la Antigüedad, Barcelona, Edhasa, 2006, 448 pp, cuya reseña en la revista Gerión os facilitamos pinchando en el corespondiente enlace.   También en Chironweb.org/Pergamon.
Publicado en Sobre Griegos y Romanos.

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