Odiseo. El juramento

Valerio Massimo Manfredi, Odiseo. El juramento. Ed. Grijalbo. Barcelona. 2013. 416 páginas.

Los lectores asiduos de Valerio Massimo Manfredi, saben de su habilidad para urdir una buena trama novelesca, aunque disponga de pocos mimbres.

Lo que conocemos por el mito y la literatura acerca de Odiseo (mejor llamarlo así, como hace Manfredi -y como es más fiel al original griego-, que el Ulises procedente del latín) es bien poco. Aún así, vuelve a brillar la maestría de Manfredi al elaborar su novela.

Porque se trata de un proyecto ambicioso: novelar la vida de Odiseo. En esta primera parte, abarca desde la infancia del héroe hasta la toma de Troya. O sea, que tiene como eje fundamental -aunque no único- lo que se narra en la Ilíada.  El autor anuncia, para la segunda parte, la narración corrrespondiente a lo contenido en la Odisea, hasta la muerte del héroe.

Unos párrafos de Manfredi en la “Nota del autor” final, nos ayudan a entender mejor su propósito y a apreciar las características de su narración:

“…me he atenido esencialmente a la figura homérica del personaje tal como aparece en la Ilíada y en la Odisea, al menos según mi modo de ver, lo que, es obvio, se convierte en cualquier caso en una interpretación, pero esta es la característica de los clásicos: que consiguen hablar a los hombres de cada época manteniendo intactos su valor y su vitalidad”.

“El lenguaje que he utilizado trata de llevar al lector la atmósfera de la tradición homérica; y dentro de lo posible tiende a una síntesis esencial, renunciando a períodos demasiado complejos y a conceptos muy abstractos, y la historia es narrada en clave, por así decir, realista, precisamente porque es imaginada como un relato no tamizado aún y elaborado por el canto de los aedos y de los rapsodas, y porque el narrador es el propio protagonista”.

El conjunto es atractivo y ameno. Tiene bastante de imaginativo para sortear las lagunas en nuestro conocimiento de Odiseo, pero lo que narra es creíble y coherente. La novela rezuma por todos lados ese aliento homérico a que hace referencia Manfredi en la “Nota del autor”.
En definitiva, una obra que gustará a un público amplio (sobre todo, a los amantes del mundo clásico) y que puede dar mucho de sí en las aulas de bachillerato. Esperaremos la segunda parte.

 

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