Referencias bibliográficas

Diccionario de personajes de la comedia antigua

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Fruto de siete años de trabajo de un amplio equipo interdisciplinar, interuniversitario e internacional dirigido por Carmen González Vázquez, acaba de ver la luz (Libros Pórtico, Zaragoza 2016, 530 págs.) el primer diccionario en el que aparecen estudiados de manera individual todos los personajes con presencia escénica en la comedia griega y latina, independientemente de la importancia de su papel en las tramas, lo que permite el acercamiento a cada uno de ellos por separado o en grupo, y valorarlos en relación con otros personajes del mismo autor, con sus compañeros de reparto en la misma comedia o con los creados por otros autores, así como observar la evolución de determinados personajes y tipos que anticipan los que aparecerán en el teatro posterior. Únicamente quedan sin incluir los personajes de los géneros de la comedia romana togata y de los fragmentos de la comedia romana palliata al no existir documentación suficiente que permita ofrecer información fiable sobre los nombres -escasos- que se conservan. Siguen a las voces un índice de komodoúmenoi, los elencos de cada obra conservada completa o de forma fragmentaria y una bibliografía general.

 

J.F. GONZÁLEZ CASTRO, Palabras castellanas de origen griego

J.F. GONZÁLEZ CASTRO, Palabras castellanas de origen griego. Madrid, Ediciones Clásicas, 1998, 130 págs. ISBN 84-7882-160-0

De declarada finalidad didáctica como uno de sus objetivos primeros el presente trabajo hace gala, a su vez, de una sólida y rica base científica para un estudio metódico y hasta creativo de los helenismos en la lengua castellana. El libro se configura en tres partes: una primera de introductoria, la segunda con el léxico griego-español, para concluir con un listado de términos español-griego.

En la primera parte introductoria González Castro recoge y trata los puntos más indispensable para que el lector pueda hacerse con las reglas —por lo menos las indispensables— de transcripción griego-castellano (ya sean vocales simples, diptongos, consonantes y espíritu áspero), incluye también dos apartados más sobre sufijación (se centra en -ema, -itis, -mo, -terio) y compuestos híbridos, para concluir con la obligada reseña bibliográfica, buena y corriente al uso. Deberemos observar, sin embargo, que se mantiene el espíritu áspero como ‘h’ en ‘hidro’ siempre y no sólo como segundo elemento de compuestos tal como se nos dice (cf. págs. 6 y 103-104). En segundo lugar, y no en menoscabo de las necesidades pedagógicas, pensamos que sería bueno ampliar la nota bibliográfica con estudios sobre helenismos en otras lenguas: tratándose de las lenguas románicas en la península ibérica, la riqueza léxica se adapta de forma muy parecida en unas y otras (al respecto se puede citar un opúsculo de J. Coromines, Les relacions amb Grècia reflectides en el nostre vocabulari, 1936).

El segundo bloque, el más importante del libro, está propiamente dedicado al léxico. Y aquí conviene resaltar que entre las originales aportaciones de esta obra se encuentran, precisamente, una cantidad nada despreciable de términos que no aparecen en el Diccionario de la Real Academia: por ejemplo sobre gramática y concretamente términos específicos de métrica (‘anadiplosis’, ‘coliambo’, ‘coronis’, ‘crasis’, ‘escazonte’, ‘heptemímera’, ‘lecito’), también se cuentan en este apartado numerosos términos usuales del mundo de la biología y medicina (‘electrograma’, ‘electrocardiograma’, ‘meyosis’…), o términos de  carácter científico más general (‘haliéutica’, ‘climatólogo’, ‘electroacústica’, ‘electrodinámica’…), amén de otros más usuales, que hasta nos atreviríamos a calificar de corrientes, como ‘antievangélico’ o ‘antilogaritmo’ (éste en las aulas de ciencias). Sería bueno, pues, un vaciado exhaustivo de todo el vocabulario que este léxico aporta y que, como decimos, no se recoge en el DRAE o enciclopedias al uso. La lista no sería parca: ‘fototropismo’, ‘dodedáctilo’, ‘endoblasto’, ‘endosperma’, ‘endoblasto’, ‘haliófito’, ‘isótero’, ‘escazonte’, ‘lecito’, ‘acarpo’, ‘abléfaro’, ‘glosoplejía’, ‘hamadríade’, ‘braquipnea’, ‘antievangélico’…

Hace bien el autor en señalar que algunas palabras se introdujeron más como meros galicismos, con mayor fuerza, pues, por el francés que por el griego (cf. ‘estratega’/’estratego’, ‘higiene’, ‘metilo’ del fr. méthyle). En otros casos fue por cultismo latino helenizado: lat. spira (del gr. speíra) ‘espiral’, sisymbrium (del gr. sisýmbrion) ‘sisimbro’, sceptrum (del gr. sképtron) ‘cetro’, p(h)alangae (del gr. phálagx) ‘falange’ y ‘palanca’. O del árabe también, con influjos del griego: ‘almástiga’ (cf. mastíchê), ‘alambique’ (cf. ámbix). No estaría de más, pensamos, incluir la parte del étimo latino en compuestos híbridos (‘automóvil’ y un largo etcétera).

Otro punto a su favor son los numerosísimos nombres propios de origen griego que se recogen (echamos en falta ‘Alicia’, ‘Demades’, ‘Demágoras’, ‘Eurípides’). Por claros motivos de necesidad pedagógica hace bien su autor de obviar nombres propios difíciles de explicar como ‘Odiseo’, ‘Aquiles’, ‘Yocasta’ cuyas explanaciones requieren mayores conocimientos de gramática histórica, como el mismo nombre de ‘Zeus’.

Con prurito por llegar a ser lo más completo posible el trabajo recoge dobletes en la grafía, como ‘anemona/e’, ‘(p)seudónimo’, ‘(p)sicología’, ‘(p)neumonía’. Se recoge ‘colesterina’ (el galicismo) de stéar, pero no el término más corriente, que es ‘colesterol’. Se podrían añadir numerosos términos, sobretodo en los compuestos de preposición, por ejemplo ‘antiemético’, etc.

Casi no se han detectado errores: ‘Quersoneno’ por ‘Quersoneso’, ‘Praxiteles’ por ‘Praxíteles’, ‘filau-tía’, ‘hi-drópata’, ‘hidros-fera’, ‘sín-tesis’, ‘paro-nomasia’ (se deberá revisar la separación de palabras). Y a la hora de enunciar el término griego convendría uniformar la inclusión o no del artículo como marca de género. Un índice de palabras españolas con su correspondiente griego concluyen dignamente el volumen.

RAMON TORNÉ TEIXIDÓ

http://daidalea.blogspot.com