Novela histórica

Aquila el último romano

Rosemary Sutcliff,  Aquila el último romano, editorial SM (colección Gran Angular), Madrid, 1981.
Acabamos de leer esta novela de recreación histórica la británica Rosemary Sutcliff cuya historia es un tanto paradójica.   Con el título original de The Lantern Bearers («Los protectores del faro») fue editada en 1959 como la tercera entrega de una trilogía sobre una familia de romanos instalados en Britania, los Aquila, cada una de las cuales se sitúa en un siglo diferente.  En 1981, dentro de la colección Gran Angular, la editorial SM publicó esta entrega con el título de Aquila el último romano, alcanzando la tercera edición en 1985.  Que sepamos, actualmente el libro está descatalogado y ya hace más de diez años de la última edición.
Por otro lado, no ha sido hasta 2008 que se publicó en España el primer volumen, El águila de la novena legión, (de 1954 y cuyo título en inglés es The eagle on the Ninth y que va a ponerse de moda pronto por el inminente estreno de su versión cinematográfica).  Para información sobre esta primera entrega de la trilogía y sobre la autora, pincha en este enlace.
Rosemary Sutcliff dedicó toda su vida a la escritura de novelas juveniles y novelas históricas centradas casi siempre en las islas Británicas, en ocasiones combinando ambas facetas en una misma obra, como es el caso.
Centrándonos en Aquila el último romano, nos encontramos en un período de crisis del Imperio Romano, cuando sus ejércitos, por orden de Aecio, abandonan definitivamente la isla, lo que supone la pérdida de Britania como provincia romana, pero, sobre todo y en ello se centra la autora, en el abandono de sus habitantes ante las amenazas de sajones, jutos y escoceses.
En este escenario Aquila, soldado romano, decide desertar de las tropas romanas, lo que se realiza metafóricamente con el encendido del último faro romano (de ahí el título original de la obra) en Rutupiae cuando las legiones romanas embarcan rumbo a la Galia.  Aquila regresa a su casa y será víctima de una razzia sajona en la que perderán la vida su padre, sus amigos  sus esclavos, al tiempo que su hermana será raptada por los sajones; él, abandonado en el bosque, será capturado por invasores jutos y permanecerá tres años como esclavo en Jutlandia.  Cuando los jutos regresan a Britania en busca de mejor suerte, llevan a Aquila como esclavo de regreso a la isla y se reencontrará con su hermana Flavia, casada con un jefe sajón y madre de un mestizo.  Con su ayuda, Aquila escapa y se dirigirá a Cymru, el interior de la isla, para unirse al caudillo Ambrosius, que aglutina bajo su mando a britanos romanos y britanos celtas.  Aquila, tras determinadas peripecias, se casará con una mujer celta y también tentrá un hijo mestizo, Flavian.  A partir de ahí, la novela se centra en la defensa de los britanos contra los invasores y la constatación de que la isla ya es una amalgama de gentes y pueblos sin vuelta de hoja y, aunque los britanos repelerán en ese momento a los sajones y jutos, son conscientes de que a no mucho tardar su regreso y su victoria será inevitable, por lo que se recordará el último encendido del faro como el fnal de una época, del mismo modo que tras el día viene la noche y al revés.
La sinopsis del libro es más escueta: «Aquila, un joven oficial, decide en el último momento permanecer en Britania, su verdadera patria, abandonando las legiones que retornaban denifitivamente a Roma.  En esta crónica, repleta de emocionantes aventuras, se relatan las andanzas de Aquila al unirse al caudillo romano-británico Ambrosius, y las luchas que sostienen ambos contra el traidor Vortigern y sus aliados invasores: los sajones».
La novela es de fácil lectura, con buen ritmo; se mantiene la emoción constantemente y no hay intervenciones de la autora para especificar aspectos de la vida cotidiana antigua ni intervenciones de erudición forzadas como ocurre en otras novelas. Destaca el lirismo de la narración con una gran preocupación y pasión de la autora por narrar aspectos de la naturaleza, provocando los sentidos del lector; así, son constantes las referencias a los colores, los olores, los animales, el clima, los cantos de las aves, el sonido del viento, etc.
Es una buena novela juvenil, pero su uso didáctico para asignaturas como Cultura Clásica o Latín es menor que en el caso de El águila de la novena legión, ya que allí la acción se sitúa en el siglo II d. C. y no en el IV-V d. C., donde los romanos en sí no aparecen.  Un problema didáctico también puede ser el hecho de que se sitúa en Britania, una provincia alejada del imperio y no muy importante, y en un período del que los alumnos no británicos no suelen tener conocimiento histórico ni geográfico que pueda servir de referentes.
Con todo es una buena obra para disfrutar, donde la recreación histórica resulta muy verosímil y entretenida.
Publicado en Sobre Griegos y Romanos.

El águila de la novena legión

Rosemary Sutcliff, El Águila de la Novena Legión, Plataforma editorial, Barcelona, 2008.
Sólo se ha tardado 54 años en traducir al castellano una de las novelas históricas más famosas del reino unido, El Águila de la Novena Legión, de Rosemary Sutcliff, editada en 2008 por Plataforma Editorial. En realidad, la novela forma parte de una trilogía, formada por esta primera (1954), por The Silver Branch (1957), no traducida al castellano todavía, y Aquila, el último romano (1959), traducida al castellano en 1989 en la colección Gran Angular.
La trilogía sigue el hilo conductor de los miembros de una misma familia de soldados romanos en Britania, pero, lógicamente, en distintas épocas, siglos II, III y IV d. C., por lo que en sí están concebidas como novelas completamente independientes.
Hasta ahora, sólo habíamos leído sus dos magníficas adaptaciones juveniles de la Ilíada y la Odisea de Homero bajo los títulos de Naves Negras ante Troya y Las Aventura de Ulises, editadas en Vicens-Vives. Si a nosotros nos gustaron, podemos afirmar que la mayoría del alumnado de entre 15 y 18 años que las han leído, han disfrutado con ambas, más de lo que como docentes esperábamos.
Esta novela en cuestión sería más que una novela puramente histórica una novela de ficción histórica, ya que, partiendo de un hecho real, la pérdida de parate de una legión en las tierras de Escocia, los personajes no son reales ni los hechos; sólo el contexto histórico de la Britania en la época de Trajano y Adriano, las relaciones entre romanos y pictos, los problemas de frontera y la realidad de las tribus celtas de las tierras altas de Escocia son reales. Lo demás es una ficción, una trama muy interesante y entretenida que tarda en tejerse casi medio libro, pero que, sin duda, resulta muy entretenida y entrañable.
Es una novela humana en la que Sutcliff se centra más en los personajes y las actitudes de los romanos y los celtas que en la historia de sus pueblos.
El toque femenino se deja ver en una preocupación de la autora por describir seres humanos (que viven y sufren la historia) más que la vida de los grandes personajes y héroes (que hacen la historia) y en la relación amorosa de Marco y Clotia.
Una vez leída, te queda la sensación de haber pasado una aventura propia de la literatura juvenil, entretenida, llena de lealtades, de honor y deber, una historia de amistad y una historia de acercamiento personal (que no social e histórica) entre dos pueblos encarnados por Marco y Esca. Así pues, recomendamos la novela en este período estival como un buen entretenimiento, pero también como buen libro de lectura para alumnos de enseñanza secundaria.
La novela ha vendido en los países de habla anglosajona más de un millón de ejemplares, ha sido traducida a 16 lenguas y ya se ha comenzado el rodaje de una película, bajo la dirección de Kevin McDonald (autor de películas como El último rey de Escocia) y con Jamie Bell (actor en películas como Billy Elliot) en el papel protagonista.
En la web de la editorial podemos leer la sinopsis del libro: «En el año 117 d. C. la Novena Legión Hispánica se internó en las nieblas de Caledonia y entró en la leyenda. Cuatro mil hombres desapareceron en las tierras altas de Escocia sin dejar rastro. Veinte años después, Marco Flavio Aqui, hijo de uno de los centuriones de la legión maldita, llega a Britania al mando de una cohorte de auxiliares galos para estacionarse en Isca Dumnoniorum. Su primer mando transcurre plácidamente hasta que aparece en la región un druida que provoca el levantamiento de la población britana. Su pericia consigue salvar a sus hombres y el fuerte fronterizo, pero resulta gravemente herido y debe abandonar el servicio. Retirado y deprimido en casa de su tío Aquila en Calleva, se le presenta la oportunidad de correr la mayor aventura de su vida porque al norte del Muro de Adriano, entre las tribus todavía por conquistar, corre el rumor de que ha reaparecido un poderoso amuleto de guerra: el Águila de una legión romana. Sólo puede ser el Águila de la Novena y Marco está dispuesto a arrisgar su vida para recuperar el honor de la legión e su padre y arrebatar de las manos de los enemigos de Roma un arma poderosa si vuelven a atacar el Muro. Acompañado de Esca, un antiguo esclavo que ha rescatado de morir en la arena del Circo, y disfrazado de curandero, Marco se internará en las brumas del norte para arrebatar el trofeo a los bárbaros, devolver el honor a la legión de su padre y resolver el enigma de su misteriosa desaparición».
Sobre Rosemary Sutcliff, en la contraportada del libro podemos leer una bibliografía parcialmente reproducida en la web de Plataforma Editorial: «(14 de diciembre de 1920-23 de julio de 1992) nació y fallció en West Clanden, Surrey (Gran Bretaña). Hija de un oficial naval ingles, tuvo una infancia muy viajera siguiendo los diferentes destinos de su padre. Aquejada desde muy pequeña de artritis, se vio muy pronto obligada a utilizar una silla de ruedas, lo que propició que fuese una gran lectora y una enstusiasta estudiosa del mundo del arte. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial centró su actividad en la escritura, especializándose en novelas históricas que reconstruyen con minuciosidad y gran calidad literaria buena parte de la historia de la Britania romana y las leyendas que surgieron de la Edad Oscura. Su extensa producción literaria, compuesta por más de cuarenta libros le valió el Premio Hans Christian Andersen, el Carnegie Award, el Boston-Globe Horn Book Award y el Phoenix Children’s Book Award, además de recibir la Orden del Imperio Británico en 1975 y el nombramiento como Comandante del Imperio Británico en 1992, poco antes de su muerte. Su importancia literaria y popularidad merecieron su incluión como uno de los cincuenta autores británicos más importantes de posguerra, según el periódico The Times.
Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

El cantante de Salmos

Mary Renault, El cantante de Salmos, Editorial Grijalbo (colección El espejo de tinta), 1988
Poco es lo nuevo que se puede decir sobre Mary Renault, de la que ya hablamos en este blog a raíz de nuestra lectura de Alexias de Atenas.  Volvemos de nuevo a esta autora porque hemos leído un libro suyo ya hace tiempo descatalogado: El cantante de Salmos (título original en inglés The Praise Singer, editado en lengua inglesa en 1978, cinco años antes de la muerte de la autora).
La sinopsis de la contraportada del libro dice: «Basándose en los escasos documentos existentes, pero sobre todo en su imaginación, Mary Renaul reconstruye, en El cantante de salmos, la vidad del poeta griego Simónides de Ceos (556-468 a. C.).  Al mismo tiempo que un vivísimo cuadro de la Grecia de la época, esta novela nos ofrece una reflexión sobre la vocación artística y sobre los dilemas a los que se enfrenta todo creador, en una sociedad -aquella tanto como la nuestra- en la que el arte se pone demasiado a menudo al servicio de fines espúreos».
Con el tono literario de otras de sus obras, en esta novela Mary Renault se centra en la figura de Simónides de Ceos que escribe desde su vejez los aspectos más importantes de su vida y la influencia de la misma en su obra.
La novela se ordena en cuatro capítulos referidos a la geografía del poeta: primero, Sicilia, donde acabó retirándose y muriendo y desde donde, anciano ya, nos empieza a contar su vida; después, Ceos, donde nació y donde de pastor de ovejas, sometido a la férrea disciplina de un padre terrateniente apegado a los viejos valores de la tierra y las posesiones, pasará a estar al servicio de otro  poeta, Cleobis, que sacará de él las mejores composiciones con su docencia y cuidado; en tercer lugar, Samos, donde Simónides conocerá a personajes importantes de la época, como al tirano de la isla, Polícrates, y a poetas contemporáneos como Anacreonte de Teos; aquí vivirá el ambiente cultural de la Jonia Arcaica y se acabará de formar como poeta, dejando el lastre de Cleobis; por último, Atenas, donde entrará en el círculo artístico patrocinado por Pisístrato y después por sus hijos, Hiparco e Hipias, donde encontrará el esplendor como poeta, donde educará a un nuevo poeta, a Baquílides de Ceos, y donde será testigo de la muerte del tirano y del asesinato de su hijo Hiparco, para acabar su período ateniense y emprender el viaje a Atenas.
La maestría literaria de Mary Renault se deja entrever en un lenguaje lírico, a pesar de la prosa, rico en tonalidades, con una gran preocupación por desarrollar los sentidos del lector, con constantes referencias a los sonidos de los instrumentos, de la naturaleza, de los objetos, o a los colores.  La preocupación del poeta ante la creación y la consideración de esta como un don natural que necesita de un maestro, practicar la memoria, recopilar un corpus poético (en este sentido, es interesante ver la oposición de la tradición jonia de la recitación de memoria y la composición escrita en Baquílides). 

Al mismo tiempo, la recreación del mundo griego arcaico, sus tradiciones, sus ritos, su política y su vida cotidiana, así como la de personajes históricos, nos revelan el profundo conocimiento del mundo clásico que la autora poseía y del que hizo gala a través de sus obras.  La tiranía y sus consecuencias, así como el mundo cortesano y la dependencia de los poetas de las cortes para la realización de ritos religiosos (fiestas en honor a Apolo en Delos, Panateneas en Atenas o los Juegos Olímpicos e Ístmicos) están perfectamente retratados por la autora británica.
Sin duda, es una lectura imprescindible dentro de la novela histórica, aunque alejada de los cánones actuales, más espectaculares; es una novela histórica de recreación, donde a partir de unos pocos datos del personaje central y con un profundo conocimiento de la época, la autora se autorefleja en Simónides y crea un personaje a su propia medida, pero acorde con su época, su oficio y su obra.
Para más de Mary Renault en este blog, pincha aquí.

Publicado en Sobre Griegos y Romanos.

Hijos de Heracles

Teo Palacios, Hijos de Heracles, editorial Edhasa, Barcelona, 2010.

A principios de este año Edhasa publicó la novela histórica de Teo Palacios Hijos de Heracles.  El nacimiento de Esparta, dentro de su colección Narrativas Históricas.
La sinopsis de la obra en la web de la editorial dice: «Cuando el rey Teleclo es asesinado en el año 735 a.C., durante un festival en honor de Artemisa, se inicia una oleada de guerras devastadoras entre Mesenia y Esparta que se prolongaría durante casi ochenta años. Esparta inició entonces una etapa de esplendor social y cultural que la llevó a ser una de las ciudades más respetadas y temidas de su tiempo. Sin embargo, durante los reinados de Teopompo y de su hijo Anaxándridas, mientras entre los habitantes de la polis se suceden las rebeiones y la familia real se desmorona trágicamente, el pueglo espartano se transformará, pasando a estar dominado por la formación militar, la austeridad y la dureza, de tal modo que incluso en nuestros días sigue siendo un referente de una determinada forma de vida».
Tanto en la web del libro como en el Prefacio Teo Palacios nos informa de la realidad histórica de los hechos y de todos los problemas de interpretación sobre el origen del estado militarista espartano vinculado a Licurgo e incluso antes.  Para ello se basa, en lo histórico, claro está, en el magnífico libro de César Fornis, Esparta.
La novela de Palacios nos cuenta la historia de la familia Euripóntida en el momento anterior y posterior a la I Guerra Mesesia, donde Teopompo, rey junto a Polidoro, decide llevar a cabo un cambio político en Esparta de manera que se produzca un equilibrio de poderes entre Apella, Gerusía, Diarcas y Éforos; al mismo tiempo, Teopompo crea la agogé y los niños espartanos deberán ser cedidos al estado para su educación política y, sobre todo, militar.
La primera víctima de dicho sistema será Anaxándridas, hijo de Teopompo y considerado como un niño especial, al nacer bajo los auspicios de Ártemis.  Cuando en la agogé Anaxándridas no logra ser el jefe, su padre, defraudado, lo deja de lado y lo paga con su segundo hijo, Arquídamo, que será educado con la mayor crueldad para suplir las carencias de su hermano. 
Mientras los avatares de la guerra contra los mesenios se producen, la familia de Teopompo se deshace: los hermanos no se hablan apenas, el padre pega a la madre (de hecho, la matará accidentalmente al golpearla y caer sobre una mesa), la hija será violada por un esclavo y luego será asesinada; la relación de los hermanos tomará caminos opuestos: mientras que Arquídamo será el orgullo de su padre, el joven acabará renunciando a los ideales de Esparta y de su padre, hasta el punto de huir y pasarse al bando enemigo de los argivos; por su parte, Anaxándridas, tras madurar física y mentalmente, no sólo alcanzará el mando de su enomotia, llegará a reinar según gran parte de los ideales del padre que lo despreció, creando las «falanges» espartanas. Finalmente, a la muerte de Anaxándridas, el estado espartano estará configurado con el sistema político y militar que ha pasado a la historia y, casualidades de la vida, el nombre de su hijo y sucesor será el de su hermano odiado Arquídamo.
La novela ofrece una visión interesante al narrarse básicamente en tercera persona, aunque la parte de Arquídamo, hermano de Anaxándridas, es narrada en parte en primera persona.  No obstante, la narración en ocasiones es concisa, precipitada, rápida, al tiempo que en muchos momentos la introducción de datos históricos resulta forzada y erudita.
La recreación histórica de Palacios es verosímil y acorde con la época, aunque la trama familiar de Teopompo resulta muy forzada y estereotipada.
En suma, para saber sobre la fundación de la Esparta militar puede ser un buen entretenimiento, pero como novela no resulta fluida.
Teo Palacios recrea esta etapa de luchas y de la configuración de la identidad de Esparta como uno de los pueblos más singulares de la historia. 
Teo Palacios nació en la ciudad de Dos Hermanas, Sevilla, en 1970.  Con estudios de Marketing y diseño, ha desarrollado su labor profesional como jefe de sección, director y subdirector regional en varias empresas. Comienza a escribir a principios del año 2007 y rápidamente consigue llamar la atención de la prestigiosa agencia literaria Sandra Bruna, que lo representa desde entonces.  Como autor cultiva varios géneros, siendo uno de sus favoritos la novela histórica. Además, imparte cursos y talleres de creación literaria.  Para saber más del autor, entra en su web (pincha aquí).
En youtube podéis ver este vídeo-trailer de la novela histórica Hijos de Heracles.

Teo Palacios, Hijos de Heracles

Publicado en Sobre Griegos y Romanos.

Los milagros del vino

Jesús Sánchez Adalid, Los milagros del vino, Editorial Planeta, Barcelona, 2010.
Nuestra última lectura ha sido Los Milagros del Vino, última novela de Jesús Sánchez Adalid.  En la web de la editorial Planeta es posible encontrar información sobre la novela y el autor, así como leer el primer capítulo.

Nos encontramos ante una novela de recreación histórica, donde sólo la época y la referencia de Cristo son históricos.  Sánchez Adalid nos crea a través de un personaje, Podalirio, la crisis religiosa y existencial que sufrió el mundo antiguo al inicio del imperio romano, donde los dioses del Panteón no daban solución a los problemas transcendetales de la gente y donde la aparición de cultos orientales (Isis, Mitra, cristianismo, etc.) atrajo a gran parte de la población.
La sinopsis del libro dice: «En la ciudad griega de Corinto del siglo I conviven una compleja amalgama de culturas y creencias. Podalirio, sacerdote del templo de Asclepio, siente que los antiguos dioses han abandonado a la humanidad a su suerte en un mundo gobernado por los viejos ritos y supersticiones. Contempla el sufrimiento, la enfermedad y la muerte, incapaz de llenar su vacío hasta que un día escucha un relato que cambiará su vida para siempre, un mensaje de confianza en el futuro. Ésta es una historia de búsqueda, de conocimiento, que desvela los misterios de nuestra existencia. 
Con una prosa sugerente, la novela recrea un mundo fascinante en el que tendrá lugar la transformación más importante del pensamiento occidental, una ventana hacia una nueva comprensión de nosotros mismos».
La historia cuenta la crisis transcendental de un sabio, Podalirio, sacerdote del templo de Asclepio en Corinto, médico y filósofo, que en el siglo I siente que los dioses griegos ya no dan respuesta a sus tribulaciones personales y existencialistas sobre la vida, el más allá, la muerte, etc. con una obsesión: los milagros.  Por ello, tras una crisis personal, entre otras cosas provocada por la muerte de su amada Eos, sacerdotisa de Afrodita, que, en una crisis parecida, se hace seguidora de Isis, Podalirio concocerá a unos judios(-cristianos) que le hablan de los milagros de un tal Crestos y le ofrecen la lectura de El buen anuncio.  Fascinado por la lectura y por lo que le cuentan estos nuevos amigos, Podalirio decide viaja a Galilea y conocer de primera mano el testimonio de alguien que conoció a Crestos y convivió con él, Susana.  De sus conversaciones, Podalirio quedará convencido y convertido a la nueva fe.
La verdad es que, si bien el planteamiento es interesante (la crisis de las convicciones religiosas en el imperio romano), la solución de la novela de Sánchez Adalid nos parece un tanto simplista y en ocasiones incoherente.  Desde nuestro modesto conocimiento del mundo antiguo, nos resulta un tanto extraño que un sacerdote tan racional como es dibujado Podalirio y que duda de los milagros de Asclepio, con sólo la lectura del Evangelio se crea a pies juntillas los milagros de otro dios; en ello redunda también la misteriosa conversión del carácter de su mujer, Nana, que siendo muy brusca, gritona y de armas tomar, con sólo hablar un día con los judeo-cristianos se amansa como las fieras.  Además, en la visión del cristianismo primitivo que destila Susana, se transparenta un platonismo que históricamente no es vinculable hasta san Agustín, unos siglos después.
La novela puede estructurarse en dos partes, marcadas ambas por una mujer: la primera está dominada por Eos, la sacerdotisa de Afrodita, amante y amada de Podalirio, que, además de aparecer en ocasiones como la conciencia de Podalirio, representaría la religión griega, una religión más terrenal, más humana en el sentido de encarnar lo físico, la belleza, las pasiones, la acción ;por otro lado, la segunda parte está dominada por Susana, la seguidora del Crestos, que resulta más etérea, más meditativa, también humana, pero en cuanto a la concepción del bien y del mal, de lo psíquico, de lo íntimo.  Es interesante el tratamiento que Sánchez Adalid hace de las dudas de Podalirio, pues, en contrapartida a las creencias de Susana, el sacerdote tiene constantes sueños con su amada Eos, como si la tradición en la que creció no le dejará escapar a unas nuevas creencias y como si el sueño fuera la duda y el aferrarse todavía a su origen.
Con todo, la novela se hace pesada y larga en muchos momentos, pues apenas hay acción y el diálogo resulta en ocasiones forzado; a esta sensación contribuye también el que se fuerce la indicación de alguna noción erudita sin que tal inclusión resulte natural ni a colación del tema que se está tratando.
En suma, hemos de reconocer que la novela nos ha defraudado.

Sobre el autor, en la web podemos leer: Jesús Sánchez Adalid, nacido en 1962, es de Villanueva de la Serena (Badajoz). Se licenció en Derecho por la Universidad de Extremadura y realizó los cursos de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció de juez durante dos años, tras los cuales estudió Filosofía y Teología. Además es licenciado en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca. Considerado un escritor polifacético y original, ha conectado con un amplísimo público lector gracias al peculiar tratamiento de sus personajes, a la intensidad de sus experiencias y a los apasionantes periplos que emprenden, verdaderos viajes iniciáticos en busca de su verdad interior. Ha publicado con éxito La luz del Oriente, El Mozárabe, Félix de Lusitania, La Tierra sin Mal, El cautivo, La sublime puerta y El caballero de Alcántara. En 2007 ganó el Premio Fernando Lara por su novela El alma de la ciudad. Colabora habitualmente con RNE, National Geographic/Historia y Vida Nueva».
Publicado en Sobre griegos y romanos.

La traición de Roma

Santiago Posteguillo, La traición de Roma, Ediciones B, Barcelona, 2009.

Si hace poco os comentábamos la primera y la segunda novela de la trilogía de Santiago Posteguillo sobre Publio Cornelio Escipión y la segunda Guerra Púnica, con los títulos de Africanus, el hijo del cónsul y Las Legiones Malditas, hoy os traemos nuestras impresiones sobre la tercera y última, La Traición de Roma.

Sin duda, nos encontramos ante una gran trilogía de novela histórica, donde se conjugan perfectamente lo histórico y lo literario.  Posteguillo muestra un conocimiento de los datos históricos excepcional y los sabe manejar perfectamente, tanto en lo relativo a la guerra y a la estrategia, como a la vida política de Roma y  los confilictos políticos del Mediterráneo y de Asia.  Al mismo tiempo, su narración es ágil, su habilidad en dibujar la psicología de los personajes es muy buena y los diálogos resultan fluidos, creíbles y acordes con la historia y con los personajes.  Así, con la trilogía de Escipión, Santiago Posteguillo ha logrado poner en las más altas cotas nacionales e internacionales la novela histórica escrita en castellano sobre el mundo romano.
Por otro lado, del mismo modo que decíamos en el caso de Las Legiones Malditas que allí no valía el dicho de que «segundas partes nunca fueron buenas», ahora tenemos que añadir que con La Traición de Roma «no hay dos sin tres». Si la novela podía perder fuerza al eliminarse el factor sorpresa de la concepción de la obra, del estilo, de la perspectiva narrativa, de los cambios de acción, de la confrontación entre romanos y cartagineses, entre Escipión y Aníbal, entre Escipión y Catón (pues ya había muerto Fabio Máximo), entre patricios y plebeyos (como Plauto), ahora todo ello, que continúa en la segunda entrega, se ve mejorado no tanto por una acción trepidante, pues el personaje ya es mayor  apenas participa en batallas, salvo la de Magnesia contra Antíoco III, sino como por las intrigas políticas de Roma, por el declive del pesonaje, por una intensidad de la narración y por un nuevo escenario.
Escipión sigue siendo el gran protagonista de la trilogía, perdiendo mucho peso en la narración Aníbal, exiliado y sin un ejército propio al que hacer frente a Roma, y  los cartagineses.  Ahora adquieren relevancia personajes apenas presentes o desconocidos en las primeras entregas como los hijos de Escipión (en especial Publio y Cornelia Menor), su hermano Lucio Cornelio Escipion, la esclava Areté, políticos y militares de Asia Menor como Antíoco III, su hijo Seleuco, los reyes de Pérgamo y Bitinia, y sobre todo políticos romanos como Catón el censor y Sempronio Graco.
El personaje de Escipión va a ser dibujado desde una perspectiva completamente humana, apenas como un simple militar: enfermo de unas fiebres persistentes, mayor, casi anciano, atacado y traicionado por la ciudad a la que defendió y dio espledor, recofortado con una amante, arrepentido y bacilante por su relación con su mujer y sus hijos; todo ello no quita que su alma se siga debatiendo entre sus convicciones militares, sociales y familiares y las dudas humanas ante nuevos proyectos.
La concepción de la novela ha cambiado: ahora no es un diario de guerra, sino unas memorias, escritas por un hombre mayor y enfermo, próximo a la muerte, que tras su derrota política y su destierro se propone dejar constancia escrita de su historia, de su versión, de su participación en la historia ante el miedo de que la versión de sus opositores prevalezca y sus hazañas pasen al olvido.  Quien busque ahora batallas y acción trepidante se tendrá que conformar con alguna pincelada escasa, como la batalla de Magnesia y las últimas escaramuzas de Aníbal, pues el cuerpo central del libro es la política y sus entresijos en Roma: si Las Legiones Malditas fue el culmen de la carrera de Escipión, su torpeza en el Senado y la convicción de la importancia en su nombre le traerán el final de su carrera.
Así, el relato que en las dos entregas anteriores era extenso, dramático, angustioso, vívido en las batallas, pero al mismo tiempo ágil, ahora el estilo, algo más lento y quizás más pesado (sin duda, para representar el lento proceso de enquistamiento y de maquinaciones contra Escipión por parte de Catón), también resulta atractivo y alcanza grandes cotas narrativas, ejemplificando perfectamente la visión de las intrigas políticas en Roma, con Catón y Graco enfrentados a la visión de Escipión .

La novela se completa con grandes dosis de «didactismo», por cuanto Posteguillo se detiene a contarnos aspectos de la vida cotidiana, sobre todo romana, y hacernos entender el contexto militar, social, político y cultural de Roma.
Sobre Santiago Posteguillo ya expusimos una breve biografía en la entrada de la primera entrega, Africanus, el hijo del cónsul.
Pubicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Las legiones malditas

Santiago Posteguillo, Las legiones malditas, Ediciones B, Barcelona, 2008.
Si hace poco os comentábamos la primera novela de la trilogía de Santiago Posteguillo sobre Publio Cornelio Escipión y la segunda Guerra Púnica, con el título de Africanus, el hijo del cónsul, hoy os traemos nuestras impresiones sobre la segunda, Las Legiones Malditas.
Sin duda, lo primero que debemos decir es que aquí no vale el dicho de que «segundas partes nunca fueron buenas», sino todo lo contrario. Si la novela podía perder fuerza al eliminarse el factor sorpresa de la concepción de la obra, del estilo, de la perspectiva narrativa, de los cambios de acción, de la confrontación entre romanos y cartagineses, entre Escipión y Aníbal, entre Escipión y Fabio Máximo, entre patricios y plebeyos (como Plauto), ahora todo ello, que continúa en la segunda entrega, se ve mejorado por una acción trepidante, por unas intrigas con espías, una intensidad de la narración y un nuevo escenario.
En Las Legiones Malditas Escipión pasa a ser e gran protagonista de la trilogía, quitando peso en la narración a Aníbal y a los cartagineses, si bien adquieren relevancia personajes secundarios en la primera entrega como Masinisa, Giscón, Asdrúbal, Magón o Sífax en el bando cartaginés y los tribunos y demás subcomandantes de las legiones romanas, como por ejemplo Cayo Valerio; lo mismo ocurre en los personajes femeninos, donde Emilia, la esposa de Escipión será sustituida en la trama por Netikerty, la esclava de Lelio, el segundo al mando de las legiones romanas y más íntimo amigo de Escipión, y Sofonisba, hija del cartaginés Giscón y esposa de Sífax primero y de Masinisa después.
El personaje de Escipión va a ser dibujado desde una perspectiva más humana que la de un simple militar y su alma se debate entre sus convicciones militares, sociales y familiares y las dudas humanas ante lo nuevo y las grandes empresas. La novela se encamina hacia el clímax de la batalla de Zama y de victoria y supremacía de Escipión sobre Aníbal, sobre los cartagineses y sobre los demás senadores y cónsules romanos.
El relato de la batalla, extenso, resulta dramático, angustioso, vívido, pero al mismo tiempo ágil. También la visión de las intrigas políticas en Roma, con Fabio Máximo y Catón enfrentados a la visión de Escipión alcanzan grandes cotas narrativas.
La novela se completa con grandes dosis de «didactismo», por cuanto Posteguillo se detiene a contarnos aspectos de la vida cotidiana, sobre todo romana, y hacernos entender el contexto militar, social, político y cultural de Roma.
Como pequeño pero, tras la narración de la batalla, en las últimas páginas se desinflan los acontecimientos, aunque creemos que, sin duda, es para prepararlos para la tercera entrega, La Traición de Roma, que este próximo Octubre sale al mercado.
Sobre Santiago Posteguillo ya expusimos una breve biografía en la entrada de la primera entrega, Africanus, el hijo del cónsul.
Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Africanus, El hijo del cónsul

Santiago Posteguillo, Africanus, El hijo del Cónsul, Ediciones B, Barcelona, 2008.
Otra reseña sobre esta obra.
Probablemente, la novela histórica de temática romana de más éxito en lengua castellana en ala actualidad es la trilogía escrita por Santiago Posteguillo y dedicada a Publio Cornelio Escipión el Africano. En Febrero de 2008 se edita Las legiones malditas (actualmente por la 9ª edición) y en Octubre de 2008 Africanus, el hijo del cónsul (actualmente por la 6ª edición) . En Octubre de 2009 se va a publicar el libro que cierra la trilogía, La traición de Roma. Aunque sea la segunda en editarse, en orden cronológico e histórico, Africanus, el hijo del cónsul es la primera parte de la trilogía, ya que narra la infancia y juventud del político y militar romano hasta los 25 años, mientras que Las legiones malditas cuentan la historia a partir de que Escipión se hace cargo de estas legiones a la edad de 26 años.
Es posible que el hecho de que parte de las Guerras Púnicas, en especial la segunda, tuvieran como escenario Hispania ha atraído últimamente a varios autores de novela histórica sobre este tema; hace un tiempo ya comentamos en este mismo blog la novela de Emilio Tejera Puente Cartago: El imperio de los dioses, que narra la tercera Guerra Púnica. Ahora Santiago Posteguillo se centra en la segunda y en especial en la figura de Publio Cornelio Escipión, el Africanus, hijo del cónsul, famoso por sus victorias sobre los cartagineses.
Aunque la extensión de las novelas «puedan asustar» a los lectores, lo cierto es que la lectura de la primera entrega de la trilogía es fácil y amena. Quizás los que conozcamos el mundo antiguo podamos encontrar algunos pasajes un tanto lento o pesados y el desenlace por conocido no resulta sorpresivo (por ejemplo, un latinista sabe que Tito Macio es el praenomen y el nomen del comediógrafo Plauto), pero en su conjunto es una buena novela, muy didáctica y con un ritmo de la dramatización y de la acción mantenido casi constantemente.
Estructuralmente, la novela va jugando con saltos entre la actividad de los romanos y de los cartagineses,para ofrecer el punto de vista de ambos bandos, si bien es claro quién es el personaje central y cuál es el punto de vista del narrador, más posionado en la perspectiva romana que en la cartaginesa. En estas escenas coetáneas cuando no simultáneas, se nos ofrece la visión de la familia de los Escipiones en oposición a la postura de Quinto Fabio Máximo (secundado por Marco Porcio Catón), con lo que el autor pretende reflejar lo complicado de la política romana, los entresijos de la misma, las disputas de poder, las envidias, las clases, las magistraturas, etc.
Por otro lado, la vida de Tito Macio Plauto es un contrapunto entre la vida de los patricios romanos y los plebeyos, en muchas ocasiones no romanos, sino itálicos, pero, además, permite conocer el ambiente cultural de la Roma del siglo II a. C. y la disputa entre los partidarios de la cultura griega como símbolo del progreso (por ejemplo, la familia de los Escipiones), frente al mantenimiento de las tradiciones romanas como símbolo de lo auténtico y de la esencia romana (por ejemplo, Fabio Máximo y Catón).
El tercer contrapunto se ofrece entre la visión de la guerra desde el bando romano y desde el bando cartaginés, aunque el autor no se detiene en exceso en describirnos la personalidad de Aníbal ni la idiosincrasia de la política cartaginesa.
(En este sentido, la obra de Emilio Tejera Puente daba mucha importancia a los personajes anónimos de la historia, a la gente normal y a su vida cotidiana, cosa que en el caso de Posteguillo apenas se salva por la vida de Plauto).
En este orden narrativo, el hilo conductor es la figura de Publio Cornelio Escipión, primero, en su infanicia y juventud a la sombra de su padre el cónsul y de su tío, general y después procónsul, para avanzar en su figura con sus primeros escarceos militares, su amor y matrimonio con Emilia y sus primero éxitos militares.
Así, siempre he considerado que la novela histórica bien escrita hacía de carne y hueso a los personajes y grandes nombres de la historia de los que a menudo sólo sabemos qué hicieron y poco más. Con Africanus, el hijo del cónsul, él, los que le rodeaban y sus rivales parecen tener cara, voz, gestos y vida, dejando de ser sólo un nombre entre muchos otros en un manual de historia.
La novela se cierra con la victoria de Escipión hijo en Cartago Nova y con las espadas en todo lo alto en la guerra, ya que Aníbal se encuentra ya instalado desde hace un tiempo en el sur de la Península Itálica.
Esta novela, de diálogos ágiles, con narración viva, muestra el conocimiento del autor no sólo de la historia de la guerra, sino también de estrategia, geografía, vida cotidiana, política, etc., de la Roma del siglo II a. C.
Quizás, como pequeño borrón, diríamos que en su narración resulta en ocasiones previsible y cae en tópicos, pues los personajes son bastante planos y estáticos (en nuestra opinión, salvo Africanus y Plauto, lo demás personajes no evolucionan y apenas tienen margen de maniobra, pues, por ejemplo, Emilia y Sempronia son perfectas, Fabio Máximo en un malo muy pérfido y retorcido, Aníbal es un general muy astuto,etc.), es decir, actúan como se espera que actúen y son poco «humanos» y muy «personajes».
En la web de Editorial B, puedes consultar información sobre Africanus, El hijo del cónsul. La sinopsis de libro es la siguiente: «A finales del siglo III a. C., Roma se encontraba a punto de ser aniquiada por los ejércitos cartagineses al mando de uno de los mejores estrategas militares de todos los tiempos: Aníbal. Su alianza con Filipo V de Macedonia, que pretendía la aniquilación de Roma como Estado y el reparto del mundo conocido entre las potencias de Cartago y Macedonia, constituía una fuerza imparable que, de haber conseguido sus objetivos, habría determinado para siempre la historia de Occidente. Pero el azar y la fortuna intervinieron para que las cosas fueran de otro modo. Pocos años antes del estallido del más cruento conflicto bélico que se hubiera vivido en Roma, nació un niño llamado a realizar grandes proezas: Publio Cornelio Escipión, hijo del cónsul de Roma durante el primer año de la guerra y de quien tomó, entre otras cosas, el nombre. El joven oficial iniciaría un camino extraño y difícil, sorteando obstáculos y opositores, y buscando alianzas imposibles. Sus hazañas le valieron el sobrenombre de Africanus, en alusión a uno de los territorios que conquistó, con enorme valor, en el campo de batalla. Pero la admiración y la gloria le trajeron también la envidia».
En la web del autor, podemos encontrar información sobre sus obras y una pequeña biografía que resumimos: «Santiago Posteguillo, filólogo, lingüista, doctor europeo por la Universidad de Valencia, es en la actualidad profesor titular en la Universitat Jaume I de Castellón y director de la sede en dicha universidad del Instituto Interuniversitario de Lenguas Modernas Aplicadas de la Comunidad Valenciana. Santiago Posteguillo ha estudiado literatura creativa en Estados Unidos y lingüística y traducción en diversas universidades del Reino Unido. Autor de más de setenta publicaciones académicas que abarcan desde artículos de investigación a monografías y diccionarios especializados, en 2006 publicó su primera novela, Africanus, el hijo del cónsul (2006), primera parte de una trilogía que continúa con Las legiones malditas (2008). En la actualidad está trabajando ya sobre la tercera novela de esta trilogía.Santiago Posteguillo vive en Puçol, en la provincia de Valencia, a pocos kilómetros de la antigua fortaleza púnica y romana de Sagunto».
Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Africanus, el hijo del cónsul

En 2006, Santiago Posteguillo sorprendió a los lectores con una voluminosa novela histórica titulada Africanus, el hijo del cónsul, la primera de una trilogía dedicada a Publio Cornelio Escipión. Posteriormente, aparecieron publicados los dos títulos siguientes (Las legiones malditas y La traición de Roma).

De momento, sólo puedo hablar de la primera parte de la trilogía, y he de decir que se trata de una espléndida novela, larga, detallada, minuciosa, pero que no decae en ningún momento.

Publio Cornelio Escipión (236-183 aC.) pasa ante nuestro ojos en Africanus desde su nacimiento hasta su primera gran victoria en Carthago Nova, pasando por su boda  y por sus primeras experiencias militares y políticas. Se podría decir que es la novela de la infancia y de la juventud de Escipión.

Paralelamente, y con algún nexo de unión, se nos muestra la figura de Plauto: su vida miserable y el comienzo de su carrera teatral como comediógrafo de éxito.

En conjunto, la larga novela constituye un fresco histórico estupendamente ambientado y documentado, muy medido en su estructura, de manera que atrapa al lector en una sabia combinación de escenas descriptivas, situaciones de acción (espléndidas algunas narraciones de combates) y hasta momentos distendidos. El contrapunto de la figura de Plauto es un hallazgo muy logrado que da equilibrio a la novela y amplía notablemente el espectro de personajes y de ambientes. Tan sólo un pequeño pero: de vez en cuando se nos explican hechos y situaciones ya mencionados anteriormente, lo cual produce un efecto de reiteración que desentona en un conjunto armonioso y ágil.

Supongo que el resto de la trilogía no defraudará: espero contarlo aquí en su momento.

Sertorio:un general contra Roma

 de Joaô Aguilar. Edhasa, Barcelona, 2009.

La novela se enmarca en tierras hispánicas y en ella aborda la rebelión del general romano Sertorio, un hombre que supo aglutinar a los pueblos ibéridos contra la Roma gobernada por el dictador Sila, a la que mantuvo en jaque entre los años 80 y 72 a.C..

El relato corre a cargo de tres personajes que mantrendrán una estrecha relación con Sertorio: Eumenio de Rodas, filósofo griego afincado en Roma; Lucio Hirtuleyo,fiel lugartenientede Sertorio en Hispania y Médamo, hijo de Eumenio.

El texto, ameno y bien estructurado, ofrece, pues tres perspectivas distintas de las rebelión de Sertorio, en una obra donde lo general y lo individual se unen para recrear una historia épica y emotiva que atrapa al lector hasta la última línea

 

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