Novela histórica

Simon Scarrow, Centurión

Simon Scarrow, Centurión, Edhasa, Barcelona, 2008.
Centurión, con el subtítulo de La rebelión amenaza al imperio romano, es el Libro VIII de las aventuras de Quinto Licinio Cato.  Hemos hecho un salto, tras leer las tres primeras entregas (El águila del Imperio, Roma vincit! y Las garras del águila).
Una de las virtudes de esta saga de Simon Scarrow es que puedes leer cualquier entrega sin que sea necesario conocer las anteriores, puesto que son pocas las cosas que se dan por supuestas.  En este caso sólo el hecho de que los dos personajes principales, Quinto Licinio Cato, ahora centurión y prefecto interino de una cohorte de soldados auxiliares, y su amigo Macro, prefecto de una legión y tribuno ocasional de una legión, han sido agentes al servicio de Narciso, secretario del emperador Claudio, con la misión de espiar a Casio Longino, gobernador de Siria.  Echa esta salvedad, la novela continúa con el papel parcial de Cato y Macro como espías de Longino, quien, para desembarazarse de ellos, les impondrá las órdenes de dirigir una reducida avanzadilla de unos mil hombres para intentar sofocar una lucha interna en la ciudad de Palmira, reino intermedio entre Roma y Partia, ávidas de entrar en guerra entre sí y que utilizan el territorio de Palmira como el detonante de una guerra entre las dos potencias.  En Palmira, el rey Vabathus, que mantiene un pacto de amistad con los romanos, se ha tenido que refugiar en la ciudadela ante la sublevación de su hijo Artaxas, partidario de los partos que lo apoyan.  Los otros dos hijos del rey, Amathus y Balthus, son tildados de idiota uno y borracho el otro.
Longino decide enviar a Macro y Cato al frente de esos mil soldados a la espera de reunir dos legiones y solucionar el conflicto: hay una carrera entre Roma y Partia, pues la primera que llegue a Palmira destruirá a la facción contraria a sus intereses y se hará con el control de la ciudad, de las rutas comerciales y del estado bisagra entre ambos imperios.
En su marcha por el desierto camino de Palmira, los romanos de Cato y Macro son atacados por los partos y sólo la intervención de los palmirenos dirigidos por el segundo hijo del rey, Balthus, les salvará de morir aniquilados.  Balthus les ahyudará a entrar en la ciudadela y a resitir más tiempo, tanto a romanos como a palmirenos, a la espera de ver quién llega antes.  Cuando la situación de los de la ciudadela se hace desesperada, llega Longino con las legiones, pero en un ataque de ambición y soberbia, decide atacar a los palmirenos rebeldes en su fuga, sin saber que les han alcanzado las tropas partas.  En un primer combate, por culpa de Longino los romanos están a punto de sucumbir, pero, gracias a Cato, al amanecer, los romanos aniquilan a los partos y a los rebeldes.
Una sinopsis más breve la encontramos en la web de la editorial y en el libro: «Palmira es apenas un pequeño reino en pleno desierto objeto de deseo tanto de Roma como de Partia; no hay duda de que puede convertirse en una auténtica pesadilla para el Imperio, y, cómo no, para el prefecto Macro y el centurión Cato.  Una revuelta en Palmira hace que el Imperio mande tropas para ayudar al rey y defender las fronteras, pero la intimidante presencia de los legionarios lleva a Partia a desencadenar una guerra de consecuencias insospechadas en un territorio que Macro y Cato conocen mal, pero que no tardan en aprender a odiar, y en el que la táctica de las falanges resulta insuficiente ante jinetes y arqueros tan hábiles como los partos. Y lo único que les faltaba era la sospecha de que existe un traidor en sus propias filas, quizás en círculos muy próximos al propio rey; o que Cato se enamorara de la aristócrata hija del embajador romano…
En esta ocasión Simon Scarrow nos deleita con una estupenda novela sobre la durísima vida de las legiones en el desierto».
La nueva entrega supone un cambio de escenario, pues ya no se sitúa en Britania, como las tres primeras, sino en Palmira, pero los ingredientes que le han dado tanto éxito a las novelas de Scarrow está presente: diálogos ágiles, ahora con más sentido del humor, con descripciones casi cinematográficas, sobre todo de las batallas y las estrategias; gran habilidad en el uso de la tensión narrativa y el equilibrio entre lo militar y lo personal en Macro y Cato (que se vuelve a enamorar, en este caso de Julia Sempronia, hija de un senador que actúa de embajador en la corte palmirana, Lucio Sempronio), y entre la guerra como algo noble y la política y la diplomática como una falsedad y una hipocresía.
De nuevo una novela de aventuras trepidante y entretenida para el verano, sin grandes pretensiones didácticas ni eruditas, pero que engancha al lector
Sobre Simon Scarrow, ya hemos hablado en la reseña de Roma vincit!, picha aquí.
Publicado en Sobre Griegos y Romanos.

Simon Scarrow, Las Garras del Águila

Simon Scarrow, Las Garras del Águila, ediciones Edhasa, Barcelona, 2004.
Acabamos de leer la tercera entrega de las aventuras de Quinto Licinio Cato, un optio de la Segunda Legión, personaje central de la saga de novela histórica de Simon Scarrow.  El título de la novela es Las Garras del Águila (título original en inglés When the Eagle Hunts), con el subtítulo de Un optio contra los bárbaros britanos.
En entradas anteriores hemos comentado los dos primeros libros de la saga: El Águila del Imperio y Roma Vincit!.  Todo lo dicho sobre ellos es válido para la tercera entrega, por lo que no vamos a añadir muchos datos sobre la valoración de los personajes reales y ficticios. 
Sin duda, son novelas de intriga y acción muy amenasy válidas como lecturas de verano sin más pretensiones que entretener, al tiempo que se puede aprender aspectos del ejército romano y de la conquista de Britania por parte de las legiones romanas.  También remitimos a las dos novelas anteriores para el análisis de aspectos compositivos y narrativos.
No obstante, quizás esta entrega sea menos realista y verosímil, por cuanto la peripecia que han de vivir Cato y su centurión Macro es un tanto forzada, aunque no por ello trepidante y atractiva para el lector, aunque para ello, la novela pierda visos de realidad, pues no trata apenas el tema de la conquista de Britania por los romanos.
Con todo, resulta interesante la lectura de la «Nota del Autor» para conocer el grado de realismo de la novela: aquí, Scarrow, comenta que en la toma de la «Gran Fortaleza» de los druidas, se había basado en el estudio arqueológico de las defensas y estructura defensiva de Maiden Castle en Dorset, que, no obstante, no suponían un gran escollo para el avance militar romano ni para sus máquinas de guerra.  Por otro lado, también indica Scarrow que ,dado el temor que la figura de los druidas provocaban sobre los romanos, había extremado la figura de estos en una secta imaginaria extremista y violenta a la que llama «druidas de la Luna Oscura», que, aunque irreal, encierra ciertos rasgos siniestros realmente atribuidos a los druidas, muy lejos de la imagen ideal de los druidas de Astérix y la tradición moderna de los druidas que se pasean por Stonehenge.
La sinopsis del libro dice: «Tras la sangrienta conquista de Camulodomo, durante el crudo invierno del año 44 d. C. el ejército romano se prepara para extender la invasión de Britania con un contingente de 20.000 legionarios armados hasta los dientes. El general Aulo Plautio confía en que la llegada de la primavera facilite la campaña, pero, inesperadamente, su familia es raptada por los druidas de la Luna Oscura.  Se necesitan dos voluntarios lo suficientemente audaces para adentrarse en el peligroso territorio de la tribu de los durotriges, encontrar a la familia del general y, sí es posible, rescatarla antes de que sean sacrificados, y, para su desgracia, el centurión Macro y el optio Cato serán los elegidos».
Entran en acción dos personajes nuevos, dos bárbaros de la tribu de los icenos, Prasutago y Boadicea (también conocida como Boudica), la que con el tiempo -años 60-61 d. C:- se convirtió en caudillo de las tribuos britanas contra los romanos.
Sobre Simon Scarrow, véase lo ya dicho en Roma Vincit!.
Publicado en Sobre Griegos y Romanos.

Simon Scarrow, El Águila del Imperio

Simon Scarrow, El Águila del Imperio, ediciones Edhasa, Barcelona, 2001.
Hace poco os hablábamos del segundo libro de esta colección de novelas de recreacón histórica sobre la conquista de Britania por parte de los romanos (Roma Vincit!).  Pues bien, nuestra última lectura ha sido el libro primero de las aventuras del optio Quinto Licinio Cato, El Águila del Imperio, de Simon Scarrow, publicada en 2000 con el título original de Under the Eagle.  
El inicio de la saga se estructura básicamente en una línea histórica general: la conquista de Britania por parte de los romanos, donde desde un principio aparecen dos personajes importantes, el legado Vespasiano y el tribuno Vitelio, ambos en el ejército romano de época del emperador Claudio.  Esta trama conjuga las ambiciones de Roma como imperio, pero también las ambiciones personales para conseguir un nombre y un status dentro de ese ejército y de esa Roma; así, junto a los dos militares, habría que nombrar a personajes involucrados en los tejemanejes políticos como Flavia -esposa de Vespasiano-, Narciso -liberto mano derecha del emperador Claudio-. 
Dentro de estos líos políticos, traiciones y lealtades, un hecho resultará primordial para la trabazón de la acción: el ejército romano leal a  Claudio tiene que recuperar un arcón lleno de oro que Julio César tuvo que abandonar en unas marismas en su fracasado intento de conquistar Britania. Este oro significa poder y la llave del poder en Roma.
Por otro lado, está la trama de la vida cotidiana, la de los soldados de las legiones, encarnada por el personaje central de la saga, Quinto Licinio Cato, optio de una centuria en la segunda legión, y su superior inmediato, el centurión Macro. La vida militar del joven y sus escarceos amorosos, todo ello fuera de su ambiente natural, pues fue criado en el palacio imperial, suponen la primera etapa de las aventuras de Cato: su instrucción militar, sus sufrimientos, su racionalidad y su sensatez se mezclan para perfilar la nueva realidad del joven optio.
Aunque la novela tiene un fin, de un modo cinematográfico, deja abierta las puertas a la continaución en otras obrar, por cuanto ni la trama de la conquista ni la de la vida del joven avanzan mucho en esta primera entrega.
En el mismo sentido de lo que ya comentamos, el ritmo es trepidante, los diálogos, ágiles, las tramas están bien conseguidas, el conocimiento del mundo romano en general y el militar en particular son excelentes.  Scarrow ha conseguido conjugar en esta serie la novela de aventuras, la novela juvenil, la novela histórica y la novela de espías con un resultado muy fresco y entretenido, sobre todo para lecturas de verano y lecturas sin grandes pretensiones sesudas e intelecturales.
Sobre Simon Scarrow puedes leer lo que ya dicho en entradas previas de este blog, en su web o en wikipedia.
Publicado en Sobre Griegos y Romanos.

Simon Scarrow, Roma vincit!

Simon Scarrow, Roma vincit!, ediciones Edhasa, Barcelona, 2001.
Acabamos de leer el segundo libro de las aventuras de Quinto Licinio Cato, narradas por Simon Scarrow; el título original de la novela es The Eagle’s ConquestLa Conquista del Águila«) (2001), aunque en España ha sido traducida como Roma Vincit!, con el subtítulo de Un Optio en la Invasión de Britania.  Se trata de la continuación de El Águila del Imperio (2001)
La sinopsis del libro en la web de la editorial Edhasa cuenta lo siguiente: «En el verano del año 43 d.C., la invasión romana de Britania se encuentra con un obstáculo insperado: la desconcertante y salvaje manera que tienen los rudos britanos de enfrentarse a las disciplinadas tropas imperiales. La situación es deseperada y quizá la inmineete llegada del emperador Claudio para ponerse al frente de las tropas en la batalla decisiva sea el revulsivo que unos legionarios aterrados y desmoralizados necesitan.
Sin embargo, los romanos deben resolver un conflicto interno que amenaza los cimientos del imperio, pues parece que alguien está dispuesto a acabar con la vida de Claudio desde sus propias filas. Desacreditado y sospechoso de alta traición, nuestro legionario Cato deberá demostrar de nuevo que no es optio sólo gracias a sus influencias».
Nos encontramos ante una trepidante novela de acción e intriga situada durante el imperio de Claudio, hacia el año 43 d. C., cuando tiene lugar la conquista de Britania por parte de las legiones romanas.
Quinto Licinio Cato es un optio en una cohorte de la segunda legión que participa en la conquista de Britania.  En la novela se mezclan personajes reales com Vespasiano, por enconces legado de dicha legión, Claudio el emperador, Vitelio, a la sazón tribuno de la segunda legión, Carataco, líder de los britanos, etc., con personajes ficticios y necesarios para la evolución de la trama.
Los personajes centrales son Cato y su centurión y superior en el mando Macro, quienes vivirán no sólo los avatares propios de las conquistas militares romanas, sino también una confabulación para asesinar al emperador Claudio encabezada por una facción disidente en la sombra, los Libertadores, con caras reales en la trama como Vitelio, la esclava Lavinia, Flavia -la esposa de Vespasiano- y líderes britanos como Carataco y Belonio.
Conforme el emperador Claudio va tomando parte en la acción, los hechos militares son menos importantes en la narración, mientras que la trama de la conspiración acaba siendo el centro de la novela.
El estilo de Scarrow es ágil, mantiene permanente la emoción, por cuanto la acción nunca decae; los diálogos son fluidos y las descripciones precisas.  El autor británico manifiesta un gran conocimiento del mundo romano en general y del ejército en particular, como lo demuestra a la hora de reflejar los trabajos y las penurias de los soldados, no sólo en la lucha, sino en los momentos de avance y de descanso.
Con todo ello, Scarrow consigue verosimilitud en medio de la invención, es decir, su recreación histórica no es fantasiosa, sino que tiene tintes de realidad, de posibilidad y de credibilidad.
Sin duda, el éxito de la saga habla a favor de estas novelas de aventuras históricas en período romano y de las que tanto gusta el público británico, ya que se centran en la conquista romana de la isla.  Altamente recomendable, por tanto, como novela de entretenimiento juvenil y de momentos de esparcimiento, pues ni requiere altas dosis de sesudos conocimientos ni está basada una intriga lenta llena de personajes históricos que la harían farragosa.
Sobre el autor, recogemos el breve artículo de Wikipedia: «Simon Scarrow es un escritor inglés nacido en Lagos (Nigeria) en 1962. Se ha convertido en los últimos años en un fenómeno en el campo de los ciclos novelescos de narrativa histórica gracias a la serie sobre las aventuras de Quinto Licinio Cato, que desde la primera entrega se convirtió en una de las mayores y agradables sorpresas para la crítica y los lectores de narrativa histórica en varios países.
El primer libro de la serie comienza en el 42, durante el gobierno del emperador Claudio cuando su protagonista, Cato, formando parte de la Legión II Augusta se encuentra en plena conquista de Britania, la cuál ya había sido visitada por Julio César un siglo antes.
También hay que resaltar una serie de reciente publicación que trata sobre las vidas de Napoleón Bonaparte y el duque de Wellington, cuyo primer tomo se titula Sangre Joven».
Una buena crítica del libro la podéis encontrar en el blog El baúl con libros (pincha aquí).
Publicado en Sobre Griegos y Romanos.

Mary Renault, Alexias de Atenas

Mary Renault, Alexias de Atenas, Edhasa, Barcelona, 1992.
La última novela histórica que me he leído ha sido Alexias de Atenas de Mary Renault, en la edición de 1992, reeditada en 2003. No obstante, la edición es la misma que se editón en 1984, traducida por Elena Rius con el título de El último vino, más acorde con el título original, The last of the wine, editada en 1965.
La editorial nos ofrece esta sinopsis: «El momento de máximo esplendor de Atenas, el siglo de Pericles, empieza a desvancerse, y Alexias, prototipo del joven ateniense de su tiempo, se convierte en testigo de unos acotencimientos que desemobarán en la guerra del Peloponeso. Con un estilo ágil y elegante, huyendo de la retórica ampulosa, Mary Renault nos ofrece en esta novela una amplia panorámica de los orígenes y las causas de la decadencia de la civilizacion helénica (un proceso en el que personajes como Sócrates, Jenofonte, Alcibíades o Platón también desempeñaron un importante papel) y al mismo tiempo una soberbia recreación de la vidad cotidiana en la Grecia del siglo V a. C. Un emotivo canto a la amistad y el amor entre jóvenes guerreros, agridulce como el último vino que se comparte antes de entrar en combate».
Como reproche a la editorial, aparte del penoso tratamiento de los nombres griegos con una transcripción equivocada y libre, salvo en los personajes principales, hay que decir que la sinopsis tiene algunos errores: no se presentan los acontecimientos que desembocan en la guerra del Peloponeso (431 a. C.), sino que ésta está ya comenzada desde el principio de la novela y se muestran acontecimientos que explican momentos de dicha guerra, sobre todo a partir del año 415; también es exagerado que la novela muestra los orígenes y causas de las decadencia de la cultura helénica, pues en todo caso lo sería de Atenas y no de todo el mundo griego y pasaría por alto el legado de Alejandro Magno, salvo que ya lo considere dentro de la decadencia y causa de la misma.
Dicho esto, probablemente sea una de las mejores novelas históricas sobre la Antigüedad que conozco y sobre todo de las dedicada al mundo griego antiguo por muy diversas razones.
En primer lugar por el conocimiento de las fuentes clásicas, de la historia, de la sociedad y del período en el que se enmarca la acción: Tucídides, Platón, Jenofonte, Diógenes Laercio y otros autores clásicos se filtran en los hechos de la novela; el retrato de los personajes no sólo es acorde con el momento que vivieron, sino que además refleja perfectamente el ambiente histórico, cultural, social, político y familiar de la época.
En segundo lugar, es un acierto la combinación e interacción entre los personajes ficticios (Alexias, Lisias y sus familias) con los históricos (Sócrates, Jenofonte, Alcibíades, Terámenes, Critias, Anito, etc.).
La descripción sutil y delicada del amor homosexual está muy conseguido y permite hacerse a la idea de la custión de la homosexualidad en Grecia sin cebarse en la misma ni ahondar en cuestions escatológicas, escabrosas y soeces.
La trama de los personajes principales corre acorde con la trama histórica y en todo momento conserva la tensión del dramatismo.
El estilo y el lenguaje también son atractivos.
En la novela, Alexias, un joven de buena familia ateniense con sus principios tradicionales, entregado al deporte, se verá atraído intelectualmente por el círculo de Sócrates, formado por personajes como Fedón, Cármides, Jenofonte, Eutidemo, etc.) y se enamorará de otro pupilo socrático, Lisias, con el cual compartirá amor, guerras, deporte, vida, servicio militar como caballero, como marinero y como hoplita. Conforme va creciendo y consolidando su amor por Lisias, la situación de su ciudad irá a peor: comienza con la esperanza de la expedición a Sicilia, para pasar a las amarguras, penurias y derrotas en Sicilia, donde su padre participa y desaparece, en Samos, donde él mismo participa en la flota ateniense, en la batalla de las Arginusas, donde naufraga. También asistirá a la desintegración de la democracia en Atenas y la sucesión de poderes oligárquicos alentados por los espartanos (con Lisandro, y los reyes Agis y Pausanias a la cabeza), participando en el bando democrático contra los gobiernos de Critias, de Terámenes, el gobierno de los Treinta, participando en las tropas de File, etc.
En un cuadro histórico perfectamente dibujado se produce una acción de unos jóvenes de fuertes convicciones políticas democráticas entregados a su amor y su amor por la patria.
Para quienes conocemos de cerca este período de la historia, la lectura del libro es como poner cara y sentimientos a los personajes que conocemos en los relatos históricos de Tucídides, Jenofonte, Platón y otros autores, contemporáneos y posteriores.
En suma, es una novela esencial para entender Grecia y Atenas en su momento de declive. Sin duda, además, puede tener un gran rendimiento pedagógico para el alumnado de secundaria y universidad para ayudar a comprender de un modo más vivido y humano lo cruel de la historia.

Sobre Mary Renault, la editorial Edhasa nos dice en la contraportada de la edición: «Mary Renault (Mary Challans, 1905-1983) es una de las helenistas y escritoras más importantes de todos los tiempos. Formada en Oxford en literatura clásica, descubrió su vocación como escritora mientras ejercía de enfermera, y ya en 1939, con su primera novela, obtuvo un importante respaldo de crítica y lectores. Acosada por el moralismo de la época que le tocó vivir, después de servir en la segunda guerra mundial como enfermera, se estableció en Ciudad del Cabo en compañía de Julie Maillard y juntas recorrieron buena parte del continente africano y casi toda Grecia. En su amplia obra, comparada a menudo con la de Marguerite Yourcenar y Robert Graves, destacan las novelas históricas El rey debe morir, La máscara de Apolo, Teseo, rey de Atenas, Alexias de Atenas, Alejandro«. Para más información http://es.wikipedia.org/wiki/Mary_Renault.

Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Magdalena Lasala, La conspiración Piscis

Magdalena Lasala, La conspiración Piscis, Styria ediciones, Barcelona, 2009.
Acabamos de leer La conspiración Piscis de Magdalena Lasala. En un principio, el título nos «tiraba» un poco hacia atrás, por lo de las conspiraciones, códigos, secretos, etc., tan de moda en las novelas de ahora y que en muchos casos encierran una pésima calidad literaria.
En el caso de esta lectura no ha sido así. Su autora, Magdalena Lasala, es afamada escritora de novelas con buen hacer, estilo propio muy ágil, muy adaptado a las circunstancias del momento histórico que narra, con diálogos inteligentes con muchos matices.
La conspiración Piscis entra dentro de la «moda» y de la «marca» Hipatia (aquí podéis un buen artículo sobre su vida, obra y relevancia) que en este año 2009 ha irrumpido exitosamente. A la película de Alejandro Amenábar Ágora, dedicada al final de la Biblioteca de Alejandría y de su directora Hipatia, hay que sumar en España al menos -y que nosotros sepamos, tres títulos sobre el tema: esta novela, la biografía de Clelia Martínez Maza con el título de Hipatia y el subtítulo de La estremecedora historia de la última gran filósofa de la Antigüedad y la fascinante ciudad de Alejandría y, por último, la novela de Olalla García, titulada El jardín de Hipatia.
En el libro de la novelista zaragozana, se desarrolla una conspiración basados en lo incierto de los datos históricos que sobre la matemática egipcia se tienen. Así se plantea el círculo de Hipatia, del Serapeo y de la Escuela Alejandrina -protectora de la Biblioteca- con personajes reales como Sinesio de Cirene, obispo de Ptolemaida, Orestes, gobernador de Alejandría, Hesiquio el hebreo, como defensores de la razón, de la inteligencia y de la tolerancia como tesoro de la humanidad, frente al fanatismo religioso exacerbado de los cristianos que quieren imporner sus ideales y sus creencias por encima de todos, encabezados por el obispo de Alejandría, Teófilo y su sobrino Cirilo, a la postre también obispo de la ciudad (todo este fanatismo oculta, no obstante, una ambición ciega por controlar el dinero, el poder y el saber de cara a dominar Alejandría y Roma, pues todas sus tropelías iban acompañadas del saqueo de casas y de la confiscación de bienes).
Paralelamente, se nos hace sabedores de que, tras más de una destrucción de la Biblioteca de Alejandría, una sociedad secreta de defensores de la misma, bajo los auspicios del escriba de Cleopatra, fundaron dos Bibliotecas, «La Heredera», que era la continuación de la primitiva biblioteca ptolemaica y «La Secreta», una biblioteca oculta en la necrópolis abandonada de Alejandría donde se guardaban copias de todos los libros de la bibloteca madre. Teón y después Hipatia fueron los últimos directores de ambas bibliotecas.
Expuestos los dos bandos, la novela se inicia con el asesinato por envenamiento de Teón, el matemático padre de Hipatia y guardián director de la Biblioteca y la Escuela del Museum del Serapeo; a partir de ahí, se desarrolla la trama de que un conjunto de conspiradores pretenden hacerse con los libros de Magia y Astrología de la Biblioteca para hacerse con el control de Alejandría y del Imperio e incluso para destruirlos y no ponerlos en manos de nadie. Es la conspiración Piscis encabezada por Teófilo y Cirilo.
A partir de aquí el libro se desarrolla como un combate entre la civilización, la cordura, la tolerancia (sobre todo religiosa), el diálogo, la libertad y la sabiduría encarnada por Hipatia y sus defensores contra la barbarie, el fanatismo, la intransigencia, las armas, la sumisión y la cerrazón de los cristianos Teófilo, Cirilo y sus secuaces. Ciencia contra creencia.
En suma, no es otra cosa que una cuestión de odios, celos y venganzas humanas ejercidas por quien tiene el poder. El ambiente cultural y filosófico ajeno a la religión, donde la pluralidad supone una amenaza para el pensamiento único, tenía que ser eliminado; a falta de argumentos racionales para desmontar el Museum, el Serapeo y la Biblioteca, Teófilo y Cirilo se basarán en la fuerza, la mentira y la tergiversación para atacar a Hipatia. Así, su no cristianismo, entendido como paganismo, será la excusa y la justificación para perseguirla y atacarla bajo la etiqueta de pecadora, de manera que el pueblo llano, como masa informe y acéfala, siga a sus líderes religiosos sin cuestionarse la verdad.
Es interesante el que la novela y su trama es una crítica al cristianismo de entonces y al de ahora: a lo largo de los debates queda claro que, junto a las ambiciones personales, siempre fue un error (y lo hemos pagado durante siglos) el unir el poder religioso y el poder político; desde esta perspectiva, para un gobernante la sabiduría es peligrosa y es preferible una población inculta. En este sentido, el que el papa, los patriarcas, los obispos y el resto de la jerarquía eclesiásticas se erigieran como intermediarios entre Dios y los hombre suponía la negación de la religión y las creencias religiosas como un acto personal, voluntario y privado del hombre; pretendían, por tanto, el control y la sumisión de sus vidas y de su intimidad.
Bajo la acusación de paganismo e impiedad, Teófilo y Cirilo pretenden, de un lado, obtener la sabiduría suprema controlando la Biblioteca (o en su caso destruirla para que no esté en manos de nadie que no sea la Iglesia) y, por otro, no permitir el acceso de cualquiera a la cultura, sino sólo de una élite selecta, noble, cristiana, rica y dominante.
A ello debemos añadir que para el cristianismo y para cualquier totalitarismo resulta peligroso aquello que no se conoce, que no se entiende y que no se puede controlar, de manera que por temor del gobernante se hace temer a toda la sociedad y sólo la sumisión de ello -a falta de comprensión- supone el fin del temor.
Para Lasala, el que el cristianismo se adueñara de Roma y fuera de la mano de sus emperadores supuso el punto de inflexión para llevar a cabo una política de destrucción de lo anterior, pues al pretender erigirse como el nuevo ideal humano había que acabar con la memoria de todo lo anterio, con la destrucción del paganismo y las divinidades previas y todo lo que de ellas emanaron
Además, la novela también resulta un alegato a la mujer y la pérdida de influencia y libertad bajo el advenimiento de un cristianismo machista y opresor que todavía hoy relega a las mujeres a un infraplano dentro de la estructura eclesiástica y social. La discriminación de la mujer alcanzará a Gala Placidia, hermana del emperador Honorio, que también aparecen en la novela, y será objeto de algún discurso en el que los ejemplos de Hipatia y Gala Placidia demostrarán la bajeza y las malas artes de las mujeres. Así, se planteará que la reclusión de la mujer en casa para criar hijos, atender a sus maridos y llevar sus tareas son el ideal de la mujer para el cristianimo (la perfecta casada); evidentemente, Hipatia no vale para ello, aunque al final lo consiguieron y hasta bien entrado el siglo XX no se ha podido ir levantando poco a poco dicha losa.
También resulta interesante comprobar el germen de la intolerancia religiosa por la terquedad y el uso de la religión por parte de algunas personas y las diferencias entre las distintas ramas del cristianismo y sus patriarcas (Roma, Constantinopla y Alejandría).
En este sentido, también resulta ilustrativo cómo plasma Lasala las intrigas palaciegas en Roma, Constantinopla y Alejandría, en un momento previo a la desintegración final del Imperio Romano ya clara e irremediablemente dividido y sometido a las amenazas bárbaras.
En suma, nos encontramos con una buena novela histórica, de recomendable lectura, donde, como pequeños peros, quizás habría que reprochar a Lasala el que nos muestre unos personajes poco pulidos psicológicamente, son encarnaciones del bien y del mal; nos resultan demasiados planos, pues los buenos son muy buenos y en ningún momento Hipatia y sus más allegados se plantean ninguna acción fuera del diálogo, mientras que los malos son muy malos y no hay en ellos ningún atisbo de humanidad ni de bondad.
En este sentido, el toque amoroso entre Hipatia y Orestes (no atestiguado históricamente, pues se dice que Hipatia se casó con un tal Isidoro, pero siempre permaneció virgen), también denota un perfil femenino de la novela histórica.
Por otro lado, aunque bien documentada y con una recreación muy buena del ambiente social, político, intelectual y humano de la época, se nota que la autora no es especialista en el mundo clásico y siente la necesidad de insertar explicaciones que, por lo demás, resultan ilustrativas y educadoras para el público en general.
Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Emilio Tejera Puente, Cartago: El imperio de los dioses

Emilio Tejera Puente, Cartago: El imperio de los dioses, ediciones Debolsillo, Barcelona, 2008.
Con esta novela se estrena en la novela histórica Emilio Tejera Puente. Sin duda, un acierto es la lectura de Cartago: El imperio de los dioses. Aunque el subtítulo no aparece bien reflejado en la novela, el relato de los últimos días de la ciudad africana es atractivo, entretenido, delicado.
Con maestría, su autor sabe combinar los avatares de la historia a través de la narración y de la presencia de personajes históricos (Emiliano Escipión el Africano Menor, Catón el Censor, Masinisa, Gulusa, Asdrúbal, Tiberio Graco, etc.) con personajes secundarios (Shafat, Drusila, Sofonisbe, Yewwaheilon, Mario, etc.) y con tramas personales secundarias que oponen la Historia con mayúscula al sufrimiento de la historia con minúscula de los hombres y mujeres que vivieron los acontecimientos.
En unas pocas hojas al final del libro, Tejera explica en «Aclaraciones» sus fuentes históricas y novelísticas y los aspectos en los que hay invención y creación por encima de la realidad de los hechos históricos. Con ello demuestra su buen manejo de las fuentes y su capacidad creativa como narrados; en cierto modo es de agradecer que «alguien de ciencias» se atreva con «cosas de letras» y sería un buen ejemplo de que ambas cosas no están discutidas.
Uno de los aciertos de la novela es la elección del tema, ya que estamos acostumbrados al tema de la II Guerra Púnica, la de Aníbal, pero nos queda más lejana la III Guerra Púnica, de la que sólo recordamos a grandes rasgos la frase de «Delenda est Karthago» y poco más.
Otro de los aciertos de Tejera es su tono didáctico: se sitúa como un narrador del siglo XXI, completamente omnisciente de los hechos y de la transmisión de los mismos, por lo que, junto a notas explicativas a pie de página, introduce frecuentes digresiones para explicar aspectos del mundo antiguo, digresiones sobre historia (lo griego y lo romano, lo conservador y lo popular en la Roma de Catón, por ejemplo), literatura, cultura y sociedad, no sólo romana, sino también cartaginesa e incluso griega. Quizás en el deje y en el estilo del autor queda la introducción de expresiones como «o.k.» o «show», etc., un tanto fuera de lugar, pero que, sin duda, acercan al lector a la narración y al estilo didáctico de Tejera.
En este sentido, la novela ofrece la visión de los dos bandos; así, hay un dicho inglés que viene a decir que la historia tiene dos bandos y miles de versiones; pues Tejera ofrece los dos bandos, romano y cartaginés, pero varias versiones, la de los dirigentes cartagineses y romanos, pero también la versión de los ciudadanos sin nombre para la historia, tanto de Cartago como de Roma e incluso espectadores como Polibio (el historiador ahora personaje de novela en un plano metahistórico y metanarrativo). Con la ficción de estos personajes secundarias la narración adquiere una mayor humanización.
Quizás quede un tanto al margen de la novela, pero que no desentona con el carácter literario de la Antigüedad la introducción de disquisiciones morales que parecen fuera de lugar en varias ocasiones, así como la cita-introducción de una valoración de Gustave Flaubert y su Salambó como medio para potenciar y desarrollar el estudio de Cartago.
Por todo ello y a pesar de todo ello, la novela es un buen ejemplo del desarrollo de la novela histórica entre autores españoles y de la gran calidad de la misma. La recomendamos.
La sinopsis de la editorial, en http://www.debolsillo.com/, dice: «Año 152 a.C. Tras la derrota de Aníbal Barca, la ciudad de Cartago se mantiene como una nación humillada sometida al arbitrio de una cambiante y a cada momento más poderosa República de Roma. Sin embargo, y ante la prohibición de iniciar cualquier guerra, Cartago se dedica a prosperar como potencia comercial y financiera, y los romanos se dan cuenta de que su antiguo enemigo militar es ahora un peligroso rival económico. Frente a esta situación, un sector de los patricios romanos buscará la mejor excusa para disfrazar de conflicto defensivo lo que llevan planificando desde hace ya mucho tiempo: destruir de manera definitiva a Cartago. ¿Por qué odiaban y temían tanto los romanos a esta ciudad -en el pasado poseedora de un extraordinario imperio que casi derrotó a Roma- que se empeñaron en hacerla desaparecer irremediablemente de la Historia, para que nada ni nadie la volviese a mencionar?¿Qué era lo que les asustaba de esta fascinante y cautivadora cultura, cuál era el secreto que podía albergar su último mensaje entre las noches más oscuras, que estuvieron dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de que éste no saliera a la luz jamás? «.
Sobre Emilio Tejera Puente, la editorial nos cuenta: «Emilio Tejera Puente nació en Cádiz y es licenciado en bioquímica. Interesado en la literatura, la historia y el cine, compagina la escritura con el trabajo de investigación en un laboratorio, donde realiza su tesis doctoral. Ha resultado doble finalista del I Concurso de Microrrelatos de la Comunidad de Madrid y quedó finalista en el III Certamen Universitario de Relatos Cortos Booket-Ámbito Cultural, con el relato «La marca». Actualmente reside en Madrid». Podéis visitar su facebook aquí.

 

Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

El maestro del emperador

 Pedro Gálvez, El maestro del emperador, ediciones Debolsillo, Barcelona, 2008.

Se cierra nuestra lectura de la trilogía de Pedro Gálvez con El maestro del emperador, cuyo personaje principal es el hispano Lucio Anneo Séneca.
El malagueño Pedro Gálvez es el autor de la trilogía por el libro citado junto con La emperatriz de Roma, con Agripina como personaje principal, y Nerón, diario de un emperador, ambas ya comentadas en este blog. En su conjunto, las tres novelas coinciden parcialmente en el tiempo narrativo y suponen un triángulo de personajes y, dentro de la ficción novelada, un triángulo de visiones de un mismo momento de la historia.
En la sucesión de tiempo, sería primera la novela dedicada a Agripina, ya que narra el ascenso de Nerón al imperio como fruto de las maniobras de su madre, Agripina, que al no poder ser emperatriz por su condición de mujer, se casará con su tío Claudio para llegar a serlo y manejar los hilos del imperio y después ejerciendo el gobierno efectivo como madre del emperador Nerón. Después, cronológicamente hablando, situaríamos la novela de Séneca, donde se manifiesta la evolución del filósofo desde la muerte de Agripina y su abandono efectivo de la consejería de gobierno de Nerón hasta su muerte, condenado por conspiración contra el emperador. Por último, el diario de Nerón es la evolución del personaje desde el asesinato de su madre hasta su muerte.
Personalmente, el triángulo trazado por Gálvez también es un triángulo de relaciones familiares, pues en su ficción narrativa hace a Séneca amante de Agripina y padre de Nerón, bajo la indicación de que el nombre real de Nerón, Lucio, es el mismo que el de Séneca y que dicho nombre no es usado apenas en la familia Julio-Claudia, por lo que las relaciones llevan implícitas no sólo la visión del poder desde el punto de la ambiciosa, el filósofo y el artista, sino también las visiones de la madre, el hijo y el padre.
Creo que en la trilogía el personaje central es Nerón y su relación con Agripina y Séneca por un lado nos permiten conocer cómo se forja el personaje y al mismo tiempo como su rebeldía y su insumisión contra ellos en busca de su personalidad, su autonomía y su realización acaba arrasando con quienes más le querían y le rodeaban (al margen de las intrigas de Tigelino).
Con El maestro del emperador, Gálvez se acerca más al tono de La emperatriz de Roma que a Nerón, diario de un emperador. Este último era un retrato obsesivo de un loco que llegaba a cansar en la lectura; sin embargo, en las otras dos, las dotes narrativas de Gálvez brillan y su lectura resulta mucho más atractiva, sosegada, clara y profunda. Los retratos de los tres personajes están muy bien conseguidos destacando en cada uno de ellos sus atributos básicos: Agripina es ambiciosa, Nerón un loco y Séneca un filósofo reflexivo.
No obstante, Séneca no parece salir tan bien parado del retrato del novelista malagueño: aparece como un personaje que no predicaba con el ejemplo durante toda su vida y que sólo al final, cuando se aleja de Roma y de su tutoría sobre Nerón, reflexiona sobre sí mismo, la condición humana, la filosofía y abraza finalmente sus propias doctrinas.
Recomendamos, pues, la lectura de la novela y de la trilogía, a pesar de que se noten anacronismos narrativos y ambientales.
La sinopsis que la editorial ofrece (http://www.debolsillo.com/) dice: «Séneca rememora su vida y las intrigas políticas que llevan hoy al emperador a convertirse en un odiado tirano. Roma, siglo I d.C. Predicador de la pobreza y la vida retirada, Séneca fue uno de los hombres más ricos e influyentes de Roma. Defensor de la frugalidad y del dominio de sí mismo practicó, sin embargo, la gula y vivió atormentado por pasiones incontrolables. Aquel cortesano sin escrúpulos, que supo derrotar a todos sus contrincantes en la implacable carrera hacia el poder, es el precursor de la psicoterapia moderna, el dramaturgo genial que dio origen al teatro renacentista y el filósofo que alumbró el humanismo europeo. En El maestro del emperador se recoge el período más asombroso de su vida. A la edad en que la mayoría de las personas añora el descanso, Séneca rompe sus ataduras, crea lo mejor de su obra y alcanza la añorada sabiduría. Aquel hombre gordo, fofo y enfermizo se transforma y rejuvenece. En ese camino hacia la libertad sucumbe a las intrigas y se ve envuelto en una terrible conjura, a raíz de la cual, su discípulo, el emperador Nerón, a quien quiso hasta la muerte como a un hijo, se volverá contra su mentor. Pedro Gálvez recrea los últimos años de la vida del gran pensador cordobés y lo hace con seriedad y maestría narrativa. De ese modo, esta obra no es sólo el más perspicaz perfil de un hombre excepcional en una época excepcional: es también una novela que atrapa y emociona».
Del autor, la web de la editoria dice: «Pedro Gálvez nació en Málaga y se crió en la Cárcel de Mujeres de Madrid y en una aldea de Castilla la Vieja. Ha estudiado Antropología en la Universidad de Caracas, Economía en la Escuela Superior de Economía de Berlín, y Periodismo, Sociología y Politología en la Universidad de Múnich. De Venezuela tuvo que huir por su participación en el movimiento guerrillero y de la desaparecida Alemania Oriental, por su oposición a la invasión de Checoslovaquia. En España, donde colaboró con periódicos y editoriales, ha publicado las siguientes obras: Historia de una hormiga, El duende, Desarraigo, Hypatia y Nerón , las últimas traducidas respectivamente al griego y al alemán».
Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

La Emperatriz de Roma

 Pedro Gálvez, La Emperatriz de Roma, ediciones Debolsillo, Barcelona, 2008.

Difícil se lo puso Pedro Gálvez al escribir novelas históricas sobre la dinastía de los Julio-Claudios, pues, por un lado, tiene que competir con las ya clásicas Yo, Claudio y Claudio el dios y su esposa Mesalina, de Robert Graves, y por otro, tiene que mostrar originalidad sobre un tema manido y sobre unos personajes bastante conocidos.
No obstante, él lo va a hacer en su trilogía entorno a Agripina, Nerón y Séneca, con los títulos La Emperatriz de Roma, Nerón, Diario de un Emperador y El Maestro del Emperador. Por ahora, sólo voy a hablar de la primera.
La sinopsis y resumen que la propia editorial ofrece sobre La Emperatriz de Roma dice lo siguiente:

«La apasionante historia de Agripina, madre de Nerón, y las luchas de poder y conspiraciones que la llevaron hasta la muerte. Enérgica, ambiciosa, intrigante: la vida y obra de Agripina, madre de Nerón, dueña del Imperio. Agripina la Menor, hija de Agripina la Mayor, es una figura central de la historia romana: hermana de Calígula, contra quien conspiró; esposa, en terceras nupcias, del emperador Claudio; madre de Nerón, a quien situó en el trono, tuvo una vida novelesca, marcada por las turbulencias de una corte dominada por la insania y la sucesión de intrigas, de las que ella casi siempre formó parte. En esta obra, con la maestría que le caracteriza, Pedro Gálvez da cuenta de la vida de una mujer que no se resignó a tener un papel secundario y, con inteligencia y tesón, se convirtió en la figura femenina más fascinante de una época que Trajano consideró la más gloriosa del principado».

La novela está bien escrita, mantiene la intriga y la emoción en todo momento, a pesar de que uno pueda conocer a los personajes y su final. También sugiere ideas atrevidas, como que Nerón, nacido Lucio Domicio Ahenobarbo, era hijo de Lucio Aneo Séneca, de ahí que recibiera el nombre de Lucio, poco frecuente en la familia Julio-Claudia, al menos en dicho período. Creo que también se excede en dar tanto peso político, central, manipulador y esencial a la figura de Agripina, quizás como herencia del papel que Graves le confirió a Livia en su saga.
Desde un punto de vista pedagógico, puede resultar duro y difícil encomendar su lectura a los alumnos de secundaria por las explícitas descripciones de encuentros sexuales entre personajes de la novela, incluida la propia Agripina, con las que se explaya el autor.
Sobre Pedro Gálvez, http://www.malagahoy.es/ nos cuenta: «Gálvez nació en Málaga en 1940 y se crió en la Cárcel de Mujeres de Madrid y en una aldea de Castilla la Vieja. Ha estudiado Antropología en la Universidad de Caracas, Economía en la Escuela Superior de Economía de Berlín y Periodismo, Sociología y Politología en la Universidad de Múnich. De Venezuela tuvo que huir por su participación en el movimiento guerrillero, y de la desaparecida Alemania Oriental por su oposición a la invasión de Checoslovaquia. Hijo de matemático represaliado en el franquismo y nieto de poeta bohemia en el Madrid de principios del siglo pasado, el autor de esta trilogía es ahora un escritor renacido».

Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Nerón, Diario de un Emperador

Pedro Gálvez, Nerón: Diario de un Emperador, ediciones Debolsillo, Barcelona, 2008.
El primer volumen de la trilogía romana de Pedro Gálvez es Nerón: Diario de un Emperador, completado con las obras dedicadas a un triángulo de relaciones con su madre, en La emperatriz de Roma, y con su preceptor Séneca, en El maestro del Emperador.
La sinopsis de libro, según la editorial, es la siguiente: «·Nerón acaba de hacer matar a su madre Agripina. Entonces decide comenzar un diario que sea como una brújula en el piélago de su confusión mental. En dicho diario Nerón habla de su pasado ­su subida al trono, su matrimonio con la hija de Claudio, las turbias relaciones con su madre­ y también de su presente. En él se traslucen sus remordimientos de parricida; sus inclinaciones artísticas, a las que tuvo que renunciar para convertirse en el hombre más poderoso del imperio; su miedo a morir y a vivir. Y en su personalísimo retrato toma vida la Roma del siglo primero de nuestra era, en todo su esplendor y corrupción, su elevada cultura y sus excesos sexuales».
Literatiamente me parece inferior a La emperatriz de Roma; allí el dinamismo del diálogo, el avance de los acontecimientos y el desenlace están mejor trabados y resultan más atractivos para el lector. En Nerón: Diario de un Emperador, el autor se centra y se ceba en describir básicamente dos aspectos de Nerón: por un lado, la obsesión producia a raíz de asesinar a su propia madre, sus remordimientos de conciencia, su autojustificación, la excusa del poder como razón de estado y justificación de los medios; por otro, la afición de Nerón por el arte como una elección personal y su desprecio del imperio como una lección impuesta sin su consentimiento y consulta. Entre estos dos extremos, se deja entrever un personaje trastornado mentalmente, débil, incapaz de tomar sus decisiones, manejado por su madre, su preceptor y su mano derecha, Tigelino, a su voluntad sin que en realidad el propio Nerón opusiera demasiada resistencia, al tiempo que la adulación de los que le rodeaban le hicieron sentirse y creerse lo que probablemente no era y en su lógica de demente y de emperador, ante la falta de censura de sus amigos, sus familiares y allegados (si es que los tenía), creía que sus actos eran correctos.
Probablemente el mayor acierto del libro también sea una de sus rémoras, porque el retrato de Nerón, obsesivo, débil, demente, resulta un tanto irreal.
En general, el libro resulta un tanto cargante, distinto a la novela histórica más al uso y más tradicional. El Correo de Andalucía decía que «Pedro Gálvez tiene una visión de la Roma clásica que nada, por ahora, a contracorriente». Yo quizás quitaría el «por ahora».
Didácticamente, la novela creo que tiene poco rendimiento, al menos para alumnos de educación secundaria, ya no sólo por alguna descripción sexual explícita que quizá obligaría a dar más de una explicación a los padres de los alumnos, sobre todo si son menores de edad, sino porque resulta demasiado claustrofóbica y centrada en el personaje del desequilibrado Nerón, sin que se aporte demasiada información que pueda ser utilizada como recurso en lo relativo a historia, costumbres, etc. Además, creo que la figura de Nerón tampoco es de las más trascendentes e importantes de la historia romana, como para que merezca la lectura de un libro así para los alumnos citados.
Sobre Pedro Gálvez, autor de la trilogía romana, y otras obras de referente clásico, como Hipatia, ya os facilitamos información en una entrada previa.

Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

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