Griego

J.F. GONZÁLEZ CASTRO, Palabras castellanas de origen griego

J.F. GONZÁLEZ CASTRO, Palabras castellanas de origen griego. Madrid, Ediciones Clásicas, 1998, 130 págs. ISBN 84-7882-160-0

De declarada finalidad didáctica como uno de sus objetivos primeros el presente trabajo hace gala, a su vez, de una sólida y rica base científica para un estudio metódico y hasta creativo de los helenismos en la lengua castellana. El libro se configura en tres partes: una primera de introductoria, la segunda con el léxico griego-español, para concluir con un listado de términos español-griego.

En la primera parte introductoria González Castro recoge y trata los puntos más indispensable para que el lector pueda hacerse con las reglas —por lo menos las indispensables— de transcripción griego-castellano (ya sean vocales simples, diptongos, consonantes y espíritu áspero), incluye también dos apartados más sobre sufijación (se centra en -ema, -itis, -mo, -terio) y compuestos híbridos, para concluir con la obligada reseña bibliográfica, buena y corriente al uso. Deberemos observar, sin embargo, que se mantiene el espíritu áspero como ‘h’ en ‘hidro’ siempre y no sólo como segundo elemento de compuestos tal como se nos dice (cf. págs. 6 y 103-104). En segundo lugar, y no en menoscabo de las necesidades pedagógicas, pensamos que sería bueno ampliar la nota bibliográfica con estudios sobre helenismos en otras lenguas: tratándose de las lenguas románicas en la península ibérica, la riqueza léxica se adapta de forma muy parecida en unas y otras (al respecto se puede citar un opúsculo de J. Coromines, Les relacions amb Grècia reflectides en el nostre vocabulari, 1936).

El segundo bloque, el más importante del libro, está propiamente dedicado al léxico. Y aquí conviene resaltar que entre las originales aportaciones de esta obra se encuentran, precisamente, una cantidad nada despreciable de términos que no aparecen en el Diccionario de la Real Academia: por ejemplo sobre gramática y concretamente términos específicos de métrica (‘anadiplosis’, ‘coliambo’, ‘coronis’, ‘crasis’, ‘escazonte’, ‘heptemímera’, ‘lecito’), también se cuentan en este apartado numerosos términos usuales del mundo de la biología y medicina (‘electrograma’, ‘electrocardiograma’, ‘meyosis’…), o términos de  carácter científico más general (‘haliéutica’, ‘climatólogo’, ‘electroacústica’, ‘electrodinámica’…), amén de otros más usuales, que hasta nos atreviríamos a calificar de corrientes, como ‘antievangélico’ o ‘antilogaritmo’ (éste en las aulas de ciencias). Sería bueno, pues, un vaciado exhaustivo de todo el vocabulario que este léxico aporta y que, como decimos, no se recoge en el DRAE o enciclopedias al uso. La lista no sería parca: ‘fototropismo’, ‘dodedáctilo’, ‘endoblasto’, ‘endosperma’, ‘endoblasto’, ‘haliófito’, ‘isótero’, ‘escazonte’, ‘lecito’, ‘acarpo’, ‘abléfaro’, ‘glosoplejía’, ‘hamadríade’, ‘braquipnea’, ‘antievangélico’…

Hace bien el autor en señalar que algunas palabras se introdujeron más como meros galicismos, con mayor fuerza, pues, por el francés que por el griego (cf. ‘estratega’/’estratego’, ‘higiene’, ‘metilo’ del fr. méthyle). En otros casos fue por cultismo latino helenizado: lat. spira (del gr. speíra) ‘espiral’, sisymbrium (del gr. sisýmbrion) ‘sisimbro’, sceptrum (del gr. sképtron) ‘cetro’, p(h)alangae (del gr. phálagx) ‘falange’ y ‘palanca’. O del árabe también, con influjos del griego: ‘almástiga’ (cf. mastíchê), ‘alambique’ (cf. ámbix). No estaría de más, pensamos, incluir la parte del étimo latino en compuestos híbridos (‘automóvil’ y un largo etcétera).

Otro punto a su favor son los numerosísimos nombres propios de origen griego que se recogen (echamos en falta ‘Alicia’, ‘Demades’, ‘Demágoras’, ‘Eurípides’). Por claros motivos de necesidad pedagógica hace bien su autor de obviar nombres propios difíciles de explicar como ‘Odiseo’, ‘Aquiles’, ‘Yocasta’ cuyas explanaciones requieren mayores conocimientos de gramática histórica, como el mismo nombre de ‘Zeus’.

Con prurito por llegar a ser lo más completo posible el trabajo recoge dobletes en la grafía, como ‘anemona/e’, ‘(p)seudónimo’, ‘(p)sicología’, ‘(p)neumonía’. Se recoge ‘colesterina’ (el galicismo) de stéar, pero no el término más corriente, que es ‘colesterol’. Se podrían añadir numerosos términos, sobretodo en los compuestos de preposición, por ejemplo ‘antiemético’, etc.

Casi no se han detectado errores: ‘Quersoneno’ por ‘Quersoneso’, ‘Praxiteles’ por ‘Praxíteles’, ‘filau-tía’, ‘hi-drópata’, ‘hidros-fera’, ‘sín-tesis’, ‘paro-nomasia’ (se deberá revisar la separación de palabras). Y a la hora de enunciar el término griego convendría uniformar la inclusión o no del artículo como marca de género. Un índice de palabras españolas con su correspondiente griego concluyen dignamente el volumen.

RAMON TORNÉ TEIXIDÓ

http://daidalea.blogspot.com

Léxico de frecuencias del Evangelio de Lucas

José Ignacio Fernández González
Léxico de frecuencias del Evangelio de Lucas
Córdoba, Ed. El Almendro, 2007

ImagenEste Léxico (Griego-Español) de frecuencias del Evangelio de Lucas ha sido elaborado para que sirva de ayuda a los alumnos de Griego de I.E.S. en el Bachillerato de Humanidades que se enfrentan a la traducción de este texto neotestamentario (en Andalucía es uno de los autores que se preparan para la PAU). Al mismo tiempo se brinda al profesorado de Griego, que acompaña a dicho alumnado en esa tarea, pudiendo ser muy útil también para todos aquellos que accedan al estudio del griego en el que Lucas escribe su Evangelio.

    Se han incluido paralelos entre el vocabulario griego y castellano, pues el recurso de las etimologías ayudará a los alumnos a aprender el léxico usado con más frecuencia por Lucas, así como a enriquecer su léxico castellano.

  Ofrece también distintas listas de palabras, clasificadas por categorías gramaticales y  por grupos de palabras con un elemento común, varios cuadros de las preposiciones y de los temas de verbos usados con más  frecuencia en el Evangelio de Lucas,  así como diversos índices: de nombres propios,  de gentilicios y  de palabras derivadas, para culminar con un índice alfabético general.

    El autor es profesor de Griego en el I.E.S. "Albariza" de Mengíbar (Jaén) y miembro del Grupo de Análisis Semántico de Córdoba (GASCO), que prepara la edición del primer Diccionario Griego-Español del Nuevo Testamento.

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