Cultura clásica

Guía Mitológica de los Jardines de Aranjuez

El grupo de profesores “Mythos”, compuesto por Providencia Andrés, Abundio García, Pilar Mateos, Alicia Pascual y Ángeles Patiño, acaba de publicar en Ediciones Doce Calles S.L. de Aranjuez un libro de 190 páginas que es el resultado de doce años de trabajo de los autores sobre el tema y está destinado al público en general interesado en el arte y la mitología. En su prólogo, Carlos García Gual destaca la claridad, erudición y amenidad con que está redactada la obra, y las excelentes ilustraciones que acompañan los textos, destacando de manera especial por novedoso el capítulo que se dedica a las especies botánicas relacionadas con la mitología y árboles singulares de la Comunidad de Madrid, ordenadas alfabéticamente, desde el acanto a la vid.

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La parte más amplia de la guía se centra en el estudio de esculturas y fuentes con sus correspondientes referencias históricas (la Fuente de la Mariblanca, el Jardín de la Isla, el Jardín del Rey y el Jardín del Príncipe) y siguen el listado de especies botánicas al que se ha hecho antes referencia, un apartado sobre referencias literarias a los Jardines, su influencia en la música y la pintura, los artistas que trabajaron en los jardines o contribuyeron a su celebridad, un glosario útil para la mejor comprensión del texto, un cuadro genealógico de los dioses grecorromanos, sus esferas de influencia y atributos y una bibliografía final. Con un formato muy manejable, esta guía se convertirá en imprescindible para que quienes tengan la suerte de pasear por tan bellos lugares aprovechen mucho más su visita.

Alicia Esteban Santos, Cuando los monstruos dominaban la tierra (Tragicomedia), Dhyana Arte, Madrid 2015

El libro recientemente aparecido de Alicia Esteban Santos, Cuando los monstruos dominaban la tierra, nos sitúa en el momento anterior a la creación de los seres humanos, cuando los monstruos más célebres de la mitología griega (Medusa, el Minotauro, la Esfinge, Polifemo y las Sirenas) se enteran, por boca del clarividente Prometeo, de que su final está cerca, pues Zeus ha decidido que los nuevos dueños de la tierra sean unas criaturas que, aunque débiles e insignificantes, se multiplicarán gracias a la aparición de un nuevo ser llamado “mujer” y rendirán culto a los dioses. A lo largo de la obra asistimos al suplicio de Prometeo por ayudar a los hombres entregándoles el fuego y enseñándoles sus usos, a la creación de la bellísima Pandora, deseable incluso para los mismos dioses, y a la anticipación de las hazañas de Perseo, Teseo, Edipo, Odiseo y Heracles.

Monstruos

 

La obra, galardonada con el premio al mejor texto original en el XIX Certamen de Teatro Universitario de la Universidad Complutense de Madrid y estrenada en abril de 2015 por el grupo Homérica,  cuenta -al igual que otras obras de la autora- con un amplio comentario  de carácter didáctico en el que se explica lo que hay que saber sobre los personajes, los mitos y sus fuentes literarias, y una completísima sección iconográfica que será, sin duda, de gran utilidad para los profesores y para cuantos directores de teatro se sientan inclinados a recrear aquellos momentos en que los monstruos llevaban  una vida libre y feliz aunque aburrida, pues no podían aterrorizar más que a animalillos sin seso.

ALICIA ESTEBAN SANTOS, Monstruos. Los terroríficos enemigos del héroe (monstruos, híbridos y otros seres fantásticos), Dhyana Arte, Madrid 2013

Acaba de aparecer este nuevo volumen, uno más de la serie Iconografía de la Mitología Griega, con el que la autora, Alicia Esteban, especialista en mitología, literatura griega e iconografía, consigue dar cumplida respuesta a todo lo que siempre quisimos saber sobre los monstruos pobladores del imaginario griego, clasificándolos, describiéndolos y poniéndolos ante nuestros ojos con los colores y las formas que les dieron en su momento los artistas que los eligieron como temas de sus obras.

Monstruos

La amplísima introducción del libro (8o páginas) atiende, en primer lugar, a monstruos y héroes:  la tipología de las historias, motivos recurrentes y típicos (la misión imposible encomendada, el rey tiránico, la epedición colectiva, el dios vengativo, el héroe salvador, el héroe guerrero y el viaje del héroe), la mujer, el monstruo y el héroe (el héroe salvador de la mujer, la mujer salvadora del héroe y el héroe y la heroína), tipología de los monstruos (bellas féminas, seres agrestes de la naturaleza, seres gigantescos primigenios, féminas infernales, otros gigantes, monstruos híbridos terroríficos, dragones custodios, cetos, animales fieros y descomunales), y los héroes vencedores sobre los monstruos (Aquiles, Atalanta, Belerofonte, Boréadas, Cadmo, Edipo, Heracles, Jasón, Medea, Meleagro, Orfeo, Perseo, Pirítoo, Teseo y Ulises), y sigue con las fuentes literarias griegas y los monstruos (poesía épica, lírica, dramática, postclásica y la prosa).

Desfilan, a continuación, ante nosotros, un larguísimo plantel de seres fantásticos e híbridos (Sátiros y Ninfas, Pan, Centauros, Amazonas y Diosas-Hadas: Circe y Calipso), los monstruos e híbridos terroríficos y perniciosos de la Teogonía (hijos de Gea y Urano, hijos de Gea y Ponto, hijos de Forcis y Ceto, hijo de Gea y Tártaro, hijos de Tifón), de la Odisea, el Minotauro, dragones y guardianes de la Tierra o de tesoros y monstruos enviados por un dios como castigo.  Allí están las Grayas, las Gorgonas, Pegaso, Crisaor, Gerión, Cerbero, la Quimera, la Esfinge, Orto, Polifemo, las Sirenas, los Lestrigones, Escila, Caribdis, la serpiente Pitón, el jabalí de Calidón, Talo, el águila de Prometeo y un larguísimo etcétera de seres cuanto menos inquietantes.

Cierra el libro una útil orientación bibliográfica para quien desee ampliar aún más la información que de forma tan clara y amena proporciona Alicia Esteban en las 260 páginas del volumen, a las que hay que sumar otras 45 del cuadernillo central con imágenes a todo color.

ALICIA ESTEBAN SANTOS, Iconografía de la Mitología Griega. Dioses II. Los grandes Olímpicos, Dhyana Arte, Madrid 201

El recientemente aparecido volumen de la Dra. Esteban Santos (226 páginas más un cuadernillo interior de 36 páginas con 98 ilustraciones a color), tan ameno y didáctico como los anteriores aparecidos en la misma editorial, se centra en el estudio mitográfico e iconográfico de los dioses olímpicos, pertenecientes tanto a la primera generación (Hestia, Demeter, Hera, Hades, Posidón y Zeus) como a la segunda (Atenea, Apolo, Ártemis, Afrodita, Hermes, Area, Hefesto y Dioniso), describiendo con claridad los atributos que les caracterizan y comentando las escenas en que aparecen representados, que son muy numerosas (incluso para la poco antropomorfa Hestia) y bien elegidas.  Dos cuadros genealógicos abren la obra, y un útil cuadro sinóptico recopilatorio de dioses y atributos aparece en el apéndice, antes de la bibliografía final.

De nuevo es, como corresponde a buena filóloga, punto de partida de la exposición la aparición de los dioses olímpicos en las fuentes literarias: Homero, Hesíodo, algunos Himnos Homéricos, Píndaro, Baquílides, Safo, Solón, Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, Calímaco, Apolonio de Rodas, Teócrito, los Himnos Órficos y Luciano.  Esta primera parte del libro se convierte, a su vez,  en un excelente resumen de parte de la  literatura griega para alumnos y lectores aficionados a la cultura y el arte de la antigua Grecia.

Alicia Esteban Santos, Iconografía de la Mitología Griega. Dioses I. Preolímpicos (Personajes de la Teogonía), Ed. Dhyana Arte, Madrid 2011

El nuevo volumen de la Dra. Esteban (144 pp. + un cuadernillo central de 41 pp. con fotografías en color), tan útil y didáctico como los anteriores, comienza situando a Hesíodo y su Teogonía dentro del marco de la poesía épica griega. El largo poema hesiódico (1.022 versos), un relato cosmogónico en que se refiere el origen del universo y de los dioses, es la principal fuente literaria de que disponemos para el estudio de las numerosísimas divinidades preolímpicas, ya que, pese a la complejidad del tema, su hilo principal es la descendencia de Gea y Urano y la sucesión violenta en el poder, un mito de clara procedencia oriental.

El esquema seguido permite abarcar todos los episodios desarrollados en la Teogonía, que llevan desde el oscuro origen del mundo al gobierno instaurado por Zeus:
I. Divinidades primigenias: Caos, Gea -incluyendo la Gigantomaquia y el nacimiento de Erictonio-, Eros, Noche -y sus hijos Tánato, Hipno, Eris, Némesis, las Moiras, las Keres y las Hespérides-, Érebo, Día, Éter, Titanes, Cíclopes, Hecatónquiros, castración de Urano, Erinis, Gigantes, Ninfas Melias, Afrodita, Ponto y sus descendientes -Nereo, las Nereidas, Taumante -padre, por su parte, de las Harpías-, Euribia, Forcis y Ceto y su monstruosa descendencia: Grayas, Gorgonas, Crisaor, Pegaso, Gerión, Equidna, Orto, Cerbero, Hidra de Lerna, Quimera, Esfinge y León de Nemea.
II. Descendientes de los Titanes y Titánides, Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto, Crono, Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis. Además de Oceánidas y Oceánides, Helio, Selene y Bóreas, destacan, especialmente, Hécate, Atlante, Prometeo -y, a propósito de él, cómo no, la creación de Pandora- y los hijos de Crono y Rea, incluyendo el destronamiento de Crono, la Titanomaquia y la Tifonomaquia, y el fin de la sucesión cuando Zeus, padre ya de Temis, las Horas y las Musas, se traga a Metis y da a luz, de su cabeza, a Atenea.

De tan gran número de divinidades, muchas no antropomórficas en sus orígenes, sino abstractas o elementos de la naturaleza, y, por ello, escasamente representados en las artes plásticas, la Dra. Esteban selecciona imágenes y las relaciona con los correspondientes pasajes de la Teogonía, citando, cuando son relevantes, otras fuentes literarias que ayudan a su comprensión.
La bibliografía recogida al final de la obra, invita a seguir profundizando en temas iconográficos que tanto interés suscitan en especialistas y amantes, en general, de la mitología y cultura griegas, a quienes está destinada.

El porqué de nuestros gestos. La Roma de ayer en la gestualidad de hoy

M. Antònia Fornés & Mercè Puig, El porqué de nuestros gestos. La Roma de ayer en la gestualidad de hoy. Barcelona, Editorial Octaedro-Edicions UIB, 2008. 94 pàgs. ISBN 978-84-8063-945-3

Podria costar creure que una investigació que sobrepassa els camps de la lingüística i la filologia, que va enllà de la semiòtica i fins i tot del folklore comparat, sigui presentada de manera tan completa i amena al mateix temps. El secret principal, crec, està en el fet que les dues autores porten molts anys treballant sobre la gestualitat en el camp de la cultura llatina, la qual cosa els confereix una perspectiva privilegiada a l’hora de posar a l’abast d’un públic general els deu aspectes que, en forma de capítols ben informats i ben digeribles, conformen el seu estudi.

Però no es tracta només d’entendre el significat de segons quins gestos en el context d’uns testimonis escrits, d’unes al·lusions que podrien desconcertar qualsevol lector dels clàssics. Més aviat les autores han buscat fer-nos veure que entre el llegat clàssic, a més de les paraules, hi ha tota una cultura gestual que es manté igualment viva mitjançant el parallenguatge i la cinèsica.

El buidat de fonts i testimonis és, en força ocasions, del tot sorprenent. Qui anava a pensar —posem per cas— que el gest de posar-se el dit davant dels llavis demanant silenci ja era descrit per Apuleu (p. 66)? O, més encara, que el nom hel·lenitzat d’Harpòcrates ens porta fins una divinitat egípcia que manava callar els seus fidels fent la mateixa acció?

Donar una ordre, manar a algú que s’atansi o se’n vagi fent petar els dits és un senyal que ja feien servir Tibul o Ciceró (p. 58-59). En altres ocasions també la compostura és signe de bona o mala educació… segons els paràmetres explicats per Ovidi, Plini (p. 41-45) i la corresponent nòmina d’antropòlegs moderns. El significat de les “orelles de ruc”, de traure la llengua, de moure la mà despectivament quan hom parla, d’enviar un petó a distància… hom queda agradablement sorprès en veureauctores llatins explicant allò que nosaltres donàvem per aquirit de manera innata (!?) o sobre el que ni ens havíem aturat a reflexionar.

És en aquest sentit, doncs, que les expectatives del llibre de Maria Antònia Fornés i Mercè Puig són d’un ajut i utilitat més que provats: la comunicació no verbal existia a Roma i s’ha mantingut fins avui. El llibre s’ha de conèixer perquè serà motiu de reflexió, comentaris i debat; la seva lectura enganxa, ensenya, és una delícia.

Ramon Torné Teixidó
http://daidalea.blogspot.com

Juan Carmona Muela, Iconografía clásica. Guía básica para estudiantes. Akal. Madrid, 2008.

Como su propio nombre indica, estamos ante una obra básica destinada a estudiantes de arte, -pero también de lenguas clásicas que quieran acercarse a la mitología a través del arte-, que puede permitir al alumno un acceso rápido a la información iconográfica de los personajes de la mitología clásica.

La obra presenta una breve pero intensa introducción que traza diacrónicamente una visión general de la evolución y uso del mito clásico a lo largo de la historia, al mismo tiempo que apunta los inicios, fundamentos y evolución de la iconografía. Llena de citas y referencias para ejemplificar la explicación, el autor consigue elaborar en apenas cuatro páginas, con pinceladas precisas, un rápido y certero cuadro de la utilización de la mitología grecolatina cuando los hombres dejaron de creer en sus dioses.

El cuerpo central de la obra está organizado en diez grandes apartados: “Primeras divinidades”, “Dioses olímpicos”, “Otras divinidades”, “Divinidades colectivas”, “Los grandes condenados”, “Héroes guerreros y aventureros”, “Héroes trágicos”, “Otras figuras de la mitología”, “Leyenda romana” y “Personajes históricos”. Estos diez apartados se estructuran en forma de tablas en las que se recogen el nombre de dios o héroe, los episodios más importantes de su relato mítico, sus atributos, sus representaciones más comunes y, en ocasiones, sus funciones. Para el alumno puede ser un buen instrumento de acceso rápido a un conocimiento particular relacionado con la obra de arte, en tanto en cuanto permite identificar el atributo u objeto directamente relacionado con un personaje así como la representación más frecuente de los diversos episodios del mito.

Particularmente interesantes resultan, sin embargo, para el lector más versado en la mitología, los cuatro apéndices finales: “Mitología y mundo de ultratumba. Iconografía funeraria en el arte clásico”, “Paganismo y cristianismo. Iconografía de una apropiación”, “De la Lujuria al Amor o el renacimiento de Venus” e “Iconografía clásica y Estado moderno”. Cuatro apéndices, relacionados también diacrónicamente (Clasicismo, Edad Media, Renacimiento y Barroco) que aportan, a través del Amor y la Muerte, de la Religión y el Estado, un análisis de la contextualización de la obra de arte y la mitología contenida en ella, es decir, de la significación de la obra, del mensaje que la obra de arte lanza al espectador a través del lenguaje mítico y de la motivación del encargo por parte del comitente. Para, en palabras del autor, “pasar de la historia del mito a la historia del arte”.

Juan Carmona Muela es autor de otras obras sobre iconografía: Iconografía cristiana. Guía básica para estudiantes e Iconografía de los santos, ambas editadas también por Akal.

Antonio Aguilera Vita. El brillo de la máscara. Intramar Ediciones. 2009.

Novela juvenil que resulta interesante en primer lugar por intentar traer a nuestros días el mundo clásico en general y la tragedia griega en particular.  El detonante de la obra es una copia de la máscara de Agamenón traída como regalo desde Grecia a Juan, el adolescente protagonista. La máscara y unas palabras dichas en griego parecen desencadenar una maldición por la cual los diversos familiares del muchacho adoptan el rol de los distintos protagonistas de la trilogía de Esquilo, La Orestía, y desarrollan un comportamiento similar al de los personajes de las dos primeras obras de la trilogía, Agamenón y Coéforos.

La ambientación en una familia plenamente mediterránea, amplia, compuesta por tíos y tías no siempre unidos por los lazos de sangre sino por los de la costumbre, parejas, abuelos, amigos y vecinos varios, incluida una taxista macarra, sirve de apoyo al reparto de papeles de la tragedia traspuesta al mundo real. La obra teje un argumento lleno de simbolismo en los personajes contemporáneos que son el trasunto de los distintos elementos humanos y divinos míticos de la trilogía esquilea -no exento el cruce de relaciones de una mirada freudiana-: las Parcas o Moiras que hilan, el oráculo, el dios Apolo, Agamenón, Casandra, Clitemnestra y Egisto, Ifigenia, Orestes y Electra, etc.  

Pero además de las continuas menciones a la obra de Esquilo, a la ciudad de Micenas y al mito de la casa de Atreo, que ya por sí solas la hacen agradable, destaca el uso del griego moderno en algunas frases de la familia griega invitada. Escritas en cursiva con grafía latina, permiten acercar el sonido del griego moderno a los lectores y ayudan a transmitir la idea del griego como idioma vivo. Se alterna el uso del griego moderno con versos y frases en griego antiguo, lo que permite trabajar la evolución de la lengua a lo largo de los siglos.

En otro orden de cosas, la obra trabaja, entremezclados, distintos contenidos transversales: por una parte, la valoración del interés que el mundo clásico puede suscitar en un adolescente con ansias de saber, en un chico que se distingue de “la normalidad” entendida en términos de frecuencia: amante de la lectura y de los clásicos, con ganas de divertirse (playa y piscina), pero también con sus complejos e inseguridades (está un poco gordito) y con sus pulsiones ocultas (el despertar del erotismo y del enamoramiento), que los adultos ven con la condescendencia que otorga la experiencia. Se trabajan valores a desarrollar y potenciar como el respeto a los ancianos como depositarios de la sabiduría de la vida, la hospitalidad para con el extranjero, o la observación, el análisis y la deducción como mecanismos de resolución de problemas. Trata también aspectos más controvertidos de la conducta y el pensamiento humanos, controvertidos en el sentido de que, desgraciadamente, aún se ven estigmatizados en nuestra sociedad: la homosexualidad, el nudismo o la defensa (velada) de la laicidad en el devenir humano, aspectos que la obra deja caer, a veces abierta, a veces subliminalmente, para quien sepa recogerlos.

En definitiva, la obra contiene, en un lenguaje accesible, los elementos que pueden hacerla agradable para un público adolescente (misterio, aventuras y primeros amores, toques de humor) y que nos pueden permitir a los profesores de secundaria y Bachillerato trabajar con los alumnos el mundo clásico y la tragedia griega desde un enfoque constructivo y actual, partiendo de la identificación del alumno con el protagonista, y contribuir a desarrollar su acercamiento a la vida adulta y la afirmación de su personalidad mediante sus actos.

ALICIA ESTEBAN SANTOS, Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano IV: El regreso de Agamenón (historia de una familia sangrienta), Editorial Dhyana Arte, Madrid 2010

Tras la caída de Troya, para los combatientes griegos comienzan los regresos a sus respectivas patrias. El más amargo de todos es, sin duda, el de Agamenón, miembro  de la cuarta generación de una familia en la que los crímenes más atroces se suceden unos a otros, sin respetar parentesco alguno: esposos, padres, hijos, hermanos,  primos, tíos. En una espiral de venganzas, las maldiciones se van encadenando: la de Mírtilo hacia Pélope, la de Pélope hacia Atreo y Tiestes, las Erinias que persiguen a Orestes azuzadas por Clitemestra…

En esta obra, Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano IV: El regreso de Agamenón (historia de una familia sangrienta, Editorial Dhyana Arte, Madrid 2010 (134 págs. más un cuadernillo central de 37 páginas con fotografías en color), Alicia Esteban proporciona, con la concisa prosa que le caracteriza, una amplísima información sobre los textos literarios que son fuentes para el estudio iconográfico de los mitos relacionados con la familia de Agamenón. No hay horror que se haya escapado a su representación plástica, y la autora nos los presenta ordenados y bien comentados.

A la primera generación pertenece Tántalo, ingrato con los dioses y castigado a sufrir tormento eterno (en relación a su castigo, se examinan imágenes que exhiben un amplio muestrario de habitantes del Hades, así como el castigo sufrido por su hija Níobe, con hermosísimas imágenes de su conversión en piedra). La segunda generación es la de Pélope, despedazado por su padre, resucitado por Zeus, amado por Posidón, maldito por Mírtilo tras la colaboración que había prestado en la traicionera muerte de Enómao, y maldecidor, a su vez, según algunas versiones de sus propios hijos, Agamenón y Egisto, por el asesinato de su hermanastro Crisipo; a la tercera generación pertenecen Atreo y Tiestes, enfrentados por el poder: ante nuestros ojos se suceden, de forma gráfica, la seducción de Aérope, la matanza de los hijos de Tiestes, la violación de Pelopia por obra de su propio padre, (Tiestes), la exposición del niño que nace, Egisto, el suicidio de Pelopia, el asesinato de Atreo y la ascensión al poder de Tiestes. La cuarta generación es la de Agamenón, de la que se muestran imágenes relacionadas con el rapto de Orestes por Télefo, el sacrificio de Ifigenía, su relación con Criseida, Briseida y Casandra (junto a la violación de ésta por parte de Ayante, hijo de Oileo, y la muerte que se había profetizado), la votación sobre el receptor de las armas de Aquiles y el pérfido asesinato a manos de Egisto y Clitemestra, su esposa; a Menelao, hermano de Agamenón, lo vemos en ocasión de sus nupcias con Helena y cuando la recupera tras la caída de Troya, además de en combate singular con Paris; Clitemestra ocupa, como es de esperar, un apartado propio como madre impotente ante el sacrificio de su hija mayor, Ifigenía, al que asiste en compañía del pequeño Orestes, como  colaboradora o asesina de Agamenón y Casandra, como madre caída a manos de su propio hijo y como espíritu vengador que no deja dormir a las Erinias.  Orestes, Electra e Ifigenía son los representantes más destacados de la quinta generación de los Atridas: el apartado referido a Orestes lo muestra con ocasión del fallido rapto que intentó Télefo, el reencuentro con su hermana Electra en sus varias versiones, el terrible matricidio, el asesinato de Egisto, su locura según Esquilo en Euménides, el reencuentro con Ifigenía en la tierra de losTauros y el asesinato de Neoptólemo, marido de su antigua prometida y prima, Hermíone, la hija de Helena y Menelao; a Ifigenía la vemos en calidad de víctima sacrificial en Áulide y como sacerdotisa en la Táurica; a Electra,ante la tumba de Agamenón, entre Orestes y Pílades, o incitando al asesinato de Clitemestra.

En este nueva entrega sobre la iconografía del ciclo troyano se pueden encontrar referencias a numerosos personajes relacionados de una manera más o menos directa con los miembros más destacados de tan infausta familia: Aquiles, Diomedes, Tersites, Polimestor, Taltibio, Teano, Sísifo, Ixión, Cerbero, Orfeo, Eneas… así como una orientación bibliográfica final de gran utilidad para el lector.

ALICIA ESTEBAN SANTOS, Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano III: La caída de Troya, Dhyana Arte, Madrid 2010

Alicia Esteban Santos es Profesora Titular de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, colaboradora habitual del Seminario de Estudios Iconográficos de dicha Institución y fundadora y directora de las “Jornadas Homéricas”, que suman ya siete ediciones con las celebradas este año.  Se caracteriza, además, por ser una entusiasta divulgadora teórica y práctica de la mitología, la literatura e incluso la filosofía griega (a las que ha dedicado, junto con Mercedes Aguirre Castro, seis volúmenes de Cuentos, publicados por Ediciones de la Torre). Es, también, autora de novela (¡Ya no existe Troya!) y teatro (Troya: los horrores de la guerra), publicados por Dhyana Arte, la misma editorial en la que ha aparecido la serie dedicada a la iconografía de la guerra de Troya, de la que es buena conocedora: El ciclo troyano I: Los antecedentes de la guerra de Troya, El ciclo troyano II: En la guerra (Episodios de la Ilíada), El ciclo troyano III: La caída de Troya, El ciclo troyano IV: El regreso de Agamenón (Historia de una familia sangrienta) y El ciclo troyano V: El regreso de Ulises (Episodios de la Odisea).

El volumen que ahora reseñamos (Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano III: La caída de Troya, Dhyana Arte, Madrid 2010, 100 págs. y un cuadernillo central con 41 páginas más con ilustraciones en color) comienza con una concisa información sobre los mitos de Troya  y sus diversas fuentes literarias: la poesía épica (Los Cantos Ciprios, La Ilíada, La Etiópida, La Pequeña Ilíada, El saco de Troya, La Odisea y Los regresos), la poesía lírica (Semónides, Hiponacte, Teognis, Safo, Alceo, Estesícoro, Ibico, Píndaro y Baquílides) y la tragedia (La Orestea  de Esquilo, Electra, Ayante y Filoctetes de Sófocles, y Troyanas, Hécuba, Andrómaca, Helena, Ifigenía en Aulide, Ifigenía entre los Tauros, Electra y Orestes de Eurípides). Se divide, a continuación, el contenido del volumen en dos grandes apartados: episodios anteriores al final de la guerra y consecuencias inmediatas del fin de la guerra, con un comentario de los mitos y sus fuentes literarias y la lectura de las imágenes que los ilustran en pintura vascular y escultura, acompañados de una abundante bibliografía citada al final de la obra.

Centrados en la figura de Aquiles, se suceden los episodios relacionados con el asesinato de Troilo, la lucha con Pentesilea, el duelo con Memnón, la muerte de Aquiles, la disputa entre Ayante y Odiseo por las armas del hijo de Peleo y el suicidio de Ayante. Como requisitos para la caída de Troya se necesita la colaboración de Filoctetes y Neoptólemo, a quien se entregan las armas de Aquiles,  el robo del Paladio, la fabricación del caballo y el castigo de Laocoonte, temas también comentados sobre las imágenes en que aparecen. Con la caída de Ilión comienza una larga serie de actos violentos entre los que destacan los asesinatos de Príamo y Astianacte, la violación de Casandra y el sacrificio de Políxena, que se contraponen a la huída de Eneas con su padre, Anquises, y Ascanio, su hijo. La parte final está dedicada a los que logran escapar: Eneas, cuyo viaje dará tema a Virgilio para su Eneida, y  Helena convertida de nuevo en reina de Esparta. El punto final lo pone un resumen sobre el destino que aguardaba a troyanas y troyanos.

Una obra de las características descritas, escrita con claridad y concisión e ilustrada con diferentes imágenes que permiten en ocasiones comparar diversas versiones de un mito (la fabricación del caballo de Troya es un ejemplo) resulta realmente útil tanto para buenos conocedores del mundo clásico como para amantes de la mitología, la literatura griega o el arte,  dejándose llevar por el simple placer de leer o para preparar las clases. La presentación del libro está extremadamente cuidada y es, por su tamaño, muy cómoda de consultar. La existencia de  un índice de personajes y lugares citados  ayudaría al lector en sus búsquedas, pero esta ausencia no resta un ápice de mérito a esta obra en la que bien puede apreciarse la enorme proximidad y el cariño que profesa la autora al mundo homérico.

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