Libros de divulgación

ALICIA ESTEBAN SANTOS, Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano IV: El regreso de Agamenón (historia de una familia sangrienta), Editorial Dhyana Arte, Madrid 2010

Tras la caída de Troya, para los combatientes griegos comienzan los regresos a sus respectivas patrias. El más amargo de todos es, sin duda, el de Agamenón, miembro  de la cuarta generación de una familia en la que los crímenes más atroces se suceden unos a otros, sin respetar parentesco alguno: esposos, padres, hijos, hermanos,  primos, tíos. En una espiral de venganzas, las maldiciones se van encadenando: la de Mírtilo hacia Pélope, la de Pélope hacia Atreo y Tiestes, las Erinias que persiguen a Orestes azuzadas por Clitemestra…

En esta obra, Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano IV: El regreso de Agamenón (historia de una familia sangrienta, Editorial Dhyana Arte, Madrid 2010 (134 págs. más un cuadernillo central de 37 páginas con fotografías en color), Alicia Esteban proporciona, con la concisa prosa que le caracteriza, una amplísima información sobre los textos literarios que son fuentes para el estudio iconográfico de los mitos relacionados con la familia de Agamenón. No hay horror que se haya escapado a su representación plástica, y la autora nos los presenta ordenados y bien comentados.

A la primera generación pertenece Tántalo, ingrato con los dioses y castigado a sufrir tormento eterno (en relación a su castigo, se examinan imágenes que exhiben un amplio muestrario de habitantes del Hades, así como el castigo sufrido por su hija Níobe, con hermosísimas imágenes de su conversión en piedra). La segunda generación es la de Pélope, despedazado por su padre, resucitado por Zeus, amado por Posidón, maldito por Mírtilo tras la colaboración que había prestado en la traicionera muerte de Enómao, y maldecidor, a su vez, según algunas versiones de sus propios hijos, Agamenón y Egisto, por el asesinato de su hermanastro Crisipo; a la tercera generación pertenecen Atreo y Tiestes, enfrentados por el poder: ante nuestros ojos se suceden, de forma gráfica, la seducción de Aérope, la matanza de los hijos de Tiestes, la violación de Pelopia por obra de su propio padre, (Tiestes), la exposición del niño que nace, Egisto, el suicidio de Pelopia, el asesinato de Atreo y la ascensión al poder de Tiestes. La cuarta generación es la de Agamenón, de la que se muestran imágenes relacionadas con el rapto de Orestes por Télefo, el sacrificio de Ifigenía, su relación con Criseida, Briseida y Casandra (junto a la violación de ésta por parte de Ayante, hijo de Oileo, y la muerte que se había profetizado), la votación sobre el receptor de las armas de Aquiles y el pérfido asesinato a manos de Egisto y Clitemestra, su esposa; a Menelao, hermano de Agamenón, lo vemos en ocasión de sus nupcias con Helena y cuando la recupera tras la caída de Troya, además de en combate singular con Paris; Clitemestra ocupa, como es de esperar, un apartado propio como madre impotente ante el sacrificio de su hija mayor, Ifigenía, al que asiste en compañía del pequeño Orestes, como  colaboradora o asesina de Agamenón y Casandra, como madre caída a manos de su propio hijo y como espíritu vengador que no deja dormir a las Erinias.  Orestes, Electra e Ifigenía son los representantes más destacados de la quinta generación de los Atridas: el apartado referido a Orestes lo muestra con ocasión del fallido rapto que intentó Télefo, el reencuentro con su hermana Electra en sus varias versiones, el terrible matricidio, el asesinato de Egisto, su locura según Esquilo en Euménides, el reencuentro con Ifigenía en la tierra de losTauros y el asesinato de Neoptólemo, marido de su antigua prometida y prima, Hermíone, la hija de Helena y Menelao; a Ifigenía la vemos en calidad de víctima sacrificial en Áulide y como sacerdotisa en la Táurica; a Electra,ante la tumba de Agamenón, entre Orestes y Pílades, o incitando al asesinato de Clitemestra.

En este nueva entrega sobre la iconografía del ciclo troyano se pueden encontrar referencias a numerosos personajes relacionados de una manera más o menos directa con los miembros más destacados de tan infausta familia: Aquiles, Diomedes, Tersites, Polimestor, Taltibio, Teano, Sísifo, Ixión, Cerbero, Orfeo, Eneas… así como una orientación bibliográfica final de gran utilidad para el lector.

ALICIA ESTEBAN SANTOS, Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano III: La caída de Troya, Dhyana Arte, Madrid 2010

Alicia Esteban Santos es Profesora Titular de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, colaboradora habitual del Seminario de Estudios Iconográficos de dicha Institución y fundadora y directora de las “Jornadas Homéricas”, que suman ya siete ediciones con las celebradas este año.  Se caracteriza, además, por ser una entusiasta divulgadora teórica y práctica de la mitología, la literatura e incluso la filosofía griega (a las que ha dedicado, junto con Mercedes Aguirre Castro, seis volúmenes de Cuentos, publicados por Ediciones de la Torre). Es, también, autora de novela (¡Ya no existe Troya!) y teatro (Troya: los horrores de la guerra), publicados por Dhyana Arte, la misma editorial en la que ha aparecido la serie dedicada a la iconografía de la guerra de Troya, de la que es buena conocedora: El ciclo troyano I: Los antecedentes de la guerra de Troya, El ciclo troyano II: En la guerra (Episodios de la Ilíada), El ciclo troyano III: La caída de Troya, El ciclo troyano IV: El regreso de Agamenón (Historia de una familia sangrienta) y El ciclo troyano V: El regreso de Ulises (Episodios de la Odisea).

El volumen que ahora reseñamos (Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano III: La caída de Troya, Dhyana Arte, Madrid 2010, 100 págs. y un cuadernillo central con 41 páginas más con ilustraciones en color) comienza con una concisa información sobre los mitos de Troya  y sus diversas fuentes literarias: la poesía épica (Los Cantos Ciprios, La Ilíada, La Etiópida, La Pequeña Ilíada, El saco de Troya, La Odisea y Los regresos), la poesía lírica (Semónides, Hiponacte, Teognis, Safo, Alceo, Estesícoro, Ibico, Píndaro y Baquílides) y la tragedia (La Orestea  de Esquilo, Electra, Ayante y Filoctetes de Sófocles, y Troyanas, Hécuba, Andrómaca, Helena, Ifigenía en Aulide, Ifigenía entre los Tauros, Electra y Orestes de Eurípides). Se divide, a continuación, el contenido del volumen en dos grandes apartados: episodios anteriores al final de la guerra y consecuencias inmediatas del fin de la guerra, con un comentario de los mitos y sus fuentes literarias y la lectura de las imágenes que los ilustran en pintura vascular y escultura, acompañados de una abundante bibliografía citada al final de la obra.

Centrados en la figura de Aquiles, se suceden los episodios relacionados con el asesinato de Troilo, la lucha con Pentesilea, el duelo con Memnón, la muerte de Aquiles, la disputa entre Ayante y Odiseo por las armas del hijo de Peleo y el suicidio de Ayante. Como requisitos para la caída de Troya se necesita la colaboración de Filoctetes y Neoptólemo, a quien se entregan las armas de Aquiles,  el robo del Paladio, la fabricación del caballo y el castigo de Laocoonte, temas también comentados sobre las imágenes en que aparecen. Con la caída de Ilión comienza una larga serie de actos violentos entre los que destacan los asesinatos de Príamo y Astianacte, la violación de Casandra y el sacrificio de Políxena, que se contraponen a la huída de Eneas con su padre, Anquises, y Ascanio, su hijo. La parte final está dedicada a los que logran escapar: Eneas, cuyo viaje dará tema a Virgilio para su Eneida, y  Helena convertida de nuevo en reina de Esparta. El punto final lo pone un resumen sobre el destino que aguardaba a troyanas y troyanos.

Una obra de las características descritas, escrita con claridad y concisión e ilustrada con diferentes imágenes que permiten en ocasiones comparar diversas versiones de un mito (la fabricación del caballo de Troya es un ejemplo) resulta realmente útil tanto para buenos conocedores del mundo clásico como para amantes de la mitología, la literatura griega o el arte,  dejándose llevar por el simple placer de leer o para preparar las clases. La presentación del libro está extremadamente cuidada y es, por su tamaño, muy cómoda de consultar. La existencia de  un índice de personajes y lugares citados  ayudaría al lector en sus búsquedas, pero esta ausencia no resta un ápice de mérito a esta obra en la que bien puede apreciarse la enorme proximidad y el cariño que profesa la autora al mundo homérico.

Clelia Martínez Maza, Hipatia

Clelia Martínez Maza, Hipatia, editorial La Esfera de los Libros, Madrid, 2009
Otro de los libros que han vuelto a poner de moda la figura de Hipatia entre nosotros es la obra de Clelia Martínez Maza titulada Hipatia: La estremecedora historia de la última gran filósofa de la Antigüedad y la fascinante ciudad de Alejandría, editada por la Esfera de los Libros.
De la novela histórica de Magdalena Lasala, La conspiración Piscis ya hablamos hace poco. La novela ya comentada y esta obra de la que vamos a hablar comparten la autoría femenina y una visión muy especial del papel de la mujer y de Hipatia en su época.
Ahora, en la Hipatia de Martínez Maza nos encontramos con una obra completamente distinta. No es una novela, sino una monografía histórica profunda, bien estructurada y documentada, pero escrita no sólo para sesudos historiadores y entendidos en la materia, sino también para una divulgación -algo culta- de lo que las novelas y el cine con la película Ágora de Alejandro Amenábar, de próximo estreno, van a popularizar.
El trabajo de Martínez Maza no resulta una monografía plagada de datos, referencias cruzadas y notas al pie de página que para eruditos están muy bien, pero para un público general enerva. Su verbo es fácil y discurre con ligereza, sin extenderse en profundas disertaciones o extensas digresiones, sino que con gran claridad explica el ambiente social, político, económico, cultural y sobre todo religioso de Alejandría (incluida su posición ambigua respecto de Roma, Constantinopla, los emperadores y los papas y patriarcas de la iglesia cristiana) y cómo ese ambiente desembocó en los acontecimientos que destruyeron el Serapeo, cómo los fanáticos cristianos atacaron el judaísmo y el paganismo y el Museo como centros de culturización y cómo esa barbarie religiosa acabó con Hipatia y la Biblioteca de Alejandría, símbolos de una ciudad, pero también de una cultura greco-latina ya por entonces milenaria, dando pie al inicio del oscurantismo de la Edad Media y la opresión cristiana.
El bloque central del libro no es tanto Hipatia sino el planteamiento de la evolución del cristianismo desde una postura comprensiva a una postura represiva bajo el afán de intentar conjugar en una misma persona el poder político, militar y social con el liderazgo religioso en nombre de un obispo, un patriarca y en su momentos de los papas.
La incompresión, la barbarie y el poder llevados a sus fanatismo extremo que no respeta nada.
Resulta interesante ver cómo la novela de Lasala y el estudio de Martínez Maza corren paralelos en el planteamiento no sólo de los hechos históricos, sino del trasfondo filosófico, religioso y cultural de Hipatia y su entorno. Ambos libros se complementan y mientras que Hipatia da una base real a La conspiración Piscis, este da vida y palabra a los personajes históricos de los documentos y de las fuentes históricas.
Recomendamos su lectura, aunque los pasajes dedicados al paganismos, las facciones cristianas (oficiales y heréticas, arrianismo y nicenismo, etc.) quizás resulten demasiado extensas.
En la web de la Esfera de los Libros podemos leer la sinopsis de la obra: “Hipatia de Alejandría, la última filósofa de la Antigüedad, murió de forma terrible: asesinada por una muchedumbre de fanáticos cristianos dirigida por el ambicioso obispo Cirilo. De esta manera, el mundo clásico, la libertad de conciencia y la búsqueda de la belleza y la armonía en el interior del ser humano fueron definitivamente derrotados a principios del siglo V de nuestra era. Pero ¿quién fue realmente esta filósofa, matemática y astrónoma? La profesora Clelia Martínez ahonda en su biografía y en la de la historia ciudad en la que vivió siempre, la misteriosa Alejandría, para darnos la visión más completa de Hipatia y de su época. Así, nos descubre la vida de la ciudad del Faro y la Biblioteca, recreando la tensa atmósfera del panorama religioso, las relaciones entre los distintos centros de poder y las pasiones de todos los personajes relacionados con el crimen que provocó el fin de la Antigüedad”.
Sobre Clelia Martínez Maza, la propia editorial nos da su perfil biográfico y un abreviado curriculum: “Clelia Martínez Maza es profesora titular en el Área de Historia antigua de la Universidad de Málaga. Licenciada en Geografía e Historia por la Universidad Complutense de Madrid, se doctoró en 1997 y ha ampliado sus estudios en Roma, París, Cambridge, Oxford y Harvard. Su actividad investigadora se ha centrado en el estudio de los cultos mistéricos y sus relaciones con el cristianismo, y en la cristianización de la religiosidad pagana entre los siglos IV y VI, temas a los que ha dedicado distintos trabajos publicados en revistas especializadas y realizados en el seno de proyectos de investigación financiados por la Dirección General de Ciencia y Tecnología (DGCYT). En el volumen Entre fenicios y visigodos, publicado por esta editorial, es autora de los capítulos dedicados ala Hispania Bajoimperial (siglo IV)”.
Para saber algo más sobre la autora y el libro, pues visitar esta noticia en el periódico El Sur, versión digital www.sur.es.
Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Barry STRAUSS, La batalla de Salamina. El mayor combate naval de la Antigüedad

Barry STRAUSS, La batalla de Salamina. El mayor combate naval de la Antigüedad, Barcelona, Edhasa, 2006, 448 pp. [ISBN 978-84-350-2678-7]

 

De gran acierto debemos calificar la edición traducida al castellano de la obra de Barry Strauss aparecida en 2004 bajo el título de Salamis: The Greatest Naval Battle of the Ancient World, 480 BC, que alcanzó gran éxito editorial en su país, Estados Unidos, y que ya ha sido traducida a cinco idiomas. No sólo hay que agradecerle al autor su acercamiento a un tema y a una batalla tan interesante, sino que, además, guardando las distancias, este trabajo de inspiración herodotea viene a sumarse a la revisión de dicho historiador y vuelve a ponerlo de moda, lo cual ya consiguió recientemente Ryszard Kapuscinsky con sus Viajes con Heródoto.

La originalidad del trabajo de Strauss trabajo reside en su concepción de la obra y en la elección de un método, en cierto modo también muy próximo al de Heródoto. Los editores españoles lo catalogan de “ensayo histórico” dada su peculiar planteamiento, pues, en realidad es una propuesta atrevida y acertada, por cuanto el estudio puede considerarse a mitad de camino entre una sesuda monografía sobre el tema propuesto y la novela histórica tan en boga en la actualidad, pero con la virtud de saber extraer de cada una de ellas lo positivo. De esta manera, el autor no sólo se aseguraba la atención de los estudiosos de la historia de Grecia, sino también la aceptación de los aficionados a la historia desde la visión más prosaica y más literaria de la novela histórica, en especial sobre el mundo clásico, tan en boga por obras como las de Massimo Manfredi o Gillian Bradshaw, por citar algunos nombres de actualidad. Así, para quien participe de las dos aficiones, la del especialista en historia antigua y la del “devorador” de novela histórica, la obra de Strauss resulta una lectura altamente gratificante, por cuanto cumple la máxima clásica del docere delectando.

No obstante, el éxito de la obra no reside exclusivamente en la concepción de la obra, sino en otros factores de los que a continuación daremos cuenta.

 

 

En primer lugar, el historiador, Barry Strauss, profesor de Historia y Cultura Clásica en la Universidad de Cornell, es un gran estudioso de la historia griega, no sólo de aspectos meramente políticos, como los manifestados en obras suyas como  Athens after the Peloponnesian War: Class, Faction and Policy 403-386 BC, de 1986, sino también de otras cuestiones como la estrategia y los hechos militares, demostrados en obras como The Anatomy of Error: Ancient Military Disasters and Their Lessons for Modern Strategists, de 1990. Como cúmulo de sus investigaciones y de sus conocimientos multidisciplinares, el autor abarcará en esta obra cuestiones históricas, sociales, económicas, demográficas, militares, topográficas, náuticas, climáticas y eólicas, gastronómicas y alimenticias, etc., para ofrecer su visión de la batalla desde todos las perspectivas y factores que pudieron influir en ella, incluyendo referencias a hechos históricos anteriores y posteriores, en especial de la Guerra del Peloponeso. Así, la estancia en Grecia y Turquía le permitió conocer de primera mano la topografía y orografía de las zonas del Ática y de las islas cercanas donde se produjo la batalla de Salamina y de las ciudades e islas del mar Egeo, así como las condiciones climáticas (en especial, la intensidad y dirección de los vientos) del estrecho de Salamina y diversos aspectos arqueológicos.

También allí se documentó sobre la maniobrabilidad y construcción de trirremes y otros aspectos de las marinas de la Antigüedad. En cierto modo, la obra resulta una pequeña enciclopedia sobre la batalla estudiada.

Además, el estudio demuestra un gran conocimiento de las fuentes de la Antigüedad, centrándose sobre todo en las figuras y obras de Heródoto, de Esquilo (en concreto, su obra Los persas) y de Plutarco (Vida de Temístocles), que, en especial en los dos primeros casos, servirán de hilo conductor de sus presupuestos históricos y de sus suposiciones e hipótesis sobre todo aquello de lo que no hay argumentos ni restos históricos demostrables. Junto a ello, la obra destila un profundo conocimiento de la crítica moderna sobre el tema. En este sentido, dos de los aspectos que alejan al presente estudio de las tradicionales monografías históricas, en ocasiones tan farragosas y difíciles de leer, reside, por un lado, en la inserción de notas, no a pie de página, sino al final del libro —clasificadas por capítulos en 19 páginas—, y sólo para indicar de manera general la referencia literaria clásica de las que saca sus hipótesis, y, por otro, en reducir al mínimo —sólo catorce páginas—, al final del libro, las referencias bibliográficas, catalogándolas por temática. Aquí se puede plantear, no obstante, un pequeño reproche al profesor Strauss, por cuanto, salvo escasas excepciones, toda la bibliografía está en lengua inglesa, sin referencias a obras en otros idiomas; con todo, el traductor ha incluido la indicación de ediciones en castellano de los textos clásicos greco-latinos.

El libro, tras los preceptivos agradecimientos y unas pequeñas páginas dedicadas a notas sobre onomástica, toponimia y abreviaturas, cronología del año 480 a. C. y sobre las embarcaciones (en cierto modo, estas páginas iniciales podrían considerarse una introducción), se estructura en cuatros partes o, quizás sea más correcto decir fases respecto de la batalla de Salamina: “El avance”, “La trampa”, “La batalla” y “La retirada”; las dos primeras partes se dividen en cuatro capítulos cada una y las dos últimas en otros tres respectivamente (el primero y último de los catorce serán el prólogo y el epílogo de toda la obra).

De esta “introducción” destaca un desglose de los distintos momentos de recopilación del material y de la composición del presente estudio, así como el cuadro cronológico por el cual se nos indica que desde los preparativos de la batalla (las maniobras de Jerjes para hacer cruzar a todo su ejército desde Asia a Europa en el Helesponto) hasta la retirada persa del Ática y la vuelta de los espartanos al Peloponeso, sólo transcurrieron cinco meses, de mayo a octubre del 480 a.C., y que la batalla se desarrolló en un solo día (se propone el 24 de septiembre).

La narración del estudio se articula en todos los casos de la misma manera: tras un mapa de la zona, donde se sitúan los accidentes geográficos fundamentales para los hechos y las posiciones ocupadas por sus protagonistas, cada capítulo, intitulado con un topónimo (Artemisia, Termópilas, Atenas, Salamina, Falero, Andros y Susa), comienza generalmente con la presentación de un personaje, no sólo de primera línea como Temístocles de Atenas, la reina Artemisia de Halicarnaso, el rey Tetramnesto de Sidón o Euribíades de Esparta, sino también secundarios para la guerra como Hermótimo, un eunuco de Jerjes, Sicino, el esclavo de Temístocles, o el poeta Esquilo, utilizados estos últimos para dar cierto halo de misterio a los hechos. Con el personaje de cada capítulo se introducen los proyectos, preparativos y movimientos previos de tropas, embajadas, consejos de guerra y asambleas relativos a la batalla y se analiza su importancia respecto de la misma.

A partir de la descripción del personaje se analizan en cada capítulo diversos factores, cruciales o no, de los preparativos de la batalla, de la batalla en sí y de sus consecuencias e implicaciones: en cierto modo, cada capítulo, salvo los de la cuarta parte, “La retirada”, suponen pequeñas aportaciones, pequeños granitos de arena, que hacen comprender en su conjunto el hecho puntual de la batalla de Salamina, conduciendo, por tanto, a un único fin. Unido a esta disposición narrativa, hemos de decir que también resulta atractiva la consideración de los hechos desde la perspectiva de los griegos (sobre todo) y de los persas, con las implicaciones de los protagonistas y también de los personajes anónimos.

Otra característica atractiva del libro es el empeño de su autor por mostrarnos de un lado la psicología de los personajes principales (Temístocles, Jerjes, Euribíades y la reina Artemisia, sobre todo), sus tejemanejes, sus formas de actuar; así, en varios momentos se habla de la improvisación de los griegos y de la falta de escrúpulos de Temístocles a la hora de traicionar a los suyos y provocar la guerra, se expone la actitud de Jerjes, que no atiende a ningún consejo, pues ya tiene tomada su decisión, y, por último, se indica que entre los contingentes y nobles persas no había unión, sino sólo una ambición y un deseo por medrar y adquirir el favor real. Junto a ello, es remarcable una gran meticulosidad por parte del autor a la hora de describir la situación política en Grecia, marcada por la total desunión y la gran rivalidad entre las distintas poleis, así como el conglomerado de razas, costumbres, modos, fuerzas y armas que había en las tropas persas al servicio de Jerjes.

Otro factor que hace excelente el resultado de la obra de Strauss es el estilo narrativo, ágil, accesible, en ocasiones emocionante y dramático, con digresiones que detienen y retrasan la culminación de los hechos; en otras ocasiones con precipitación de los acontecimientos. Con frecuencia, la descripción de los hechos tiene ciertos tintes cinematográficos que enganchan al lector, pues al describir la ansiedad, la angustia o la espera de los personajes se crea en el lector dichas sensaciones.

En este sentido, una de las mayores preocupaciones de Strass ha sido intentar contar lo que hacían o pensaban los pobres, los remeros, los soldados anónimos de a pie, así como retratar qué les pasaban a los niños, ancianos y mujeres.

La narración de los hechos se ve favorecida también el paso de lo trivial a lo crucial dentro de los hechos se hace con gran naturalidad, de manera que no sólo resulta atrayente la narración, sino que, en consonancia con la combinación de personajes vitales como Temístocles y Jerjes con personajes secundarios, cuasi anónimos, nos hace conscientes de que los grandes acontecimientos de la historia son inviables sin los hombres anónimos que en ellos participan. En parte, esta doble combinación pretende realzar el significado de la batalla de Salamina: para Strauss es la victoria de la democracia y la victoria del talento de un personaje ambiguo como es Temístocles. Así, la obra se concibe ad maiorem gloriam de Temístocles, de la democracia y de Atenas.

Un elemento que añade valor a este ensayo es el atrevimiento de su autor a entrar en el terreno de lo que podríamos llamar ucronía, es decir, elucubrar o hipotetizar, a veces en exceso, acerca de cómo habría sido la historia en caso de que la batalla de Salamina hubiera sido vencida por los persas o acerca de los proyectos y previsiones que cada uno de los bandos tenía. Por consiguiente, aparecen con gran frecuencia el verbo “imaginar” y sinónimo, así como formas verbales condicionales que denotan planes, proyectos de los personajes y un futuro que ahora sabemos a ciencia cierta irreal e imposible. De hecho, en clara vinculación a esta tendencia, también se puede leer qué es lo que harían o qué penalidades podrían pasar los remeros, los pobres, los desprotegidos, etc. Desde el punto de vista de la concepción de la obra esta tendencia recurrente a las hipótesis e incluso a la divagación da un toque de irrealidad, originalidad y creatividad al libro que contrarresta o, mejor dicho, equilibra la profunda investigación de su autor, pues, además, Strauss deja claro al lector cómo debe discernir entre lo erudito y lo novelesco.

En el epílogo, en relación con la concepción de la obra ad maiorem gloriam de Temístocles, de la democracia y de Atenas, se ofrecen reflexiones interesantes sobre la democracia como el gran legado de Salamina, llegando en un somero repaso a la democracia del siglo V a.C. hasta Pericles. Con todo, Strauss no puede abstraerse de criticar dicha democracia, por cuanto, tras la guerra, Atenas se erigió como un imperio democrático, o, si lo preferimos una democracia imperialista (¿en clara, pero velada crítica a la política de Estados Unidos?), de manera que el imperio aqueménida en el Egeo fue sustituido por el imperio ateniense. Además, se enuncia el conflicto desde una perspectiva quizás anacrónica, como el primer enfrentamiento entre Occidente y Oriente, entre la civilización contra la barbarie: Jerjes, el rey tirano de Persia y representante de todo el Oriente Próximo y Medio, es un vengador, un cruel castigador que no tolera los errores, pero va a ser derrotado por Temístocles, el guía de Atenas, el adalid de la democracia y de la libertad como fundamentos de Occidente y el defensor de la ciudad y de la cultura cuna de la nuestra propia cultura occidental.

Por otro lado, al menos, para nosotros, la obra en sí y su estilo ofrecen ciertas reminiscencias añadidas que nos recuerdan a Herótodo y detectables por muy diversos factores: Strauss cuenta algunos pasajes desde la perspectiva del que ha viajado y ha visitado los lugares de la batalla (como Heródoto hizo en su momento); el investigador norteamericano ha elegido conscientemente al público al que va a dirigir su obra (estudiosos y entusiastas de la historia antigua) y constantemente quiere compensar datos complejos con descripciones más mundanas (del mismo modo que Heródoto tenía un público al que debía mantener atento y al que no podía aburrir contando sólo las Guerras Médicas); además, siempre que tiene ocasión se aleja de la narración de los hechos para detenerse en digresiones, anécdotas y tópicos de la Grecia antigua —no necesariamente de los años de las citadas guerras, sino también de hechos anteriores y posteriores a las mismas—, adquiriendo la obra cierto cariz enciclopédico.

Con todo, pocas obras quedan exentas de algunos defectos, que en ocasiones pueden considerarse excesos de lo que en un principio eran puntos positivos del libro: uno de ellos es el uso de estas digresiones y tópicos sobre la Grecia antigua, pues a veces resultan superfluos e innecesarios (por ejemplo, al citar Eleusis explica los misterios eleusinos, al mencionar el monte Himeto explica los productos típicos del lugar, o al describir a Sostrato de Egina nos hace un excursus sobre el poder marítimo de la isla antes de las Guerras Médicas); también se producen repeticiones un tanto pesadas (por ejemplo, cuando menciona el número de barcos de cada contingente en casi todos los capítulos) o el suspense de algo ya conocido en ocasiones puede resultar un tanto cargante. Achacable probablemente al traductor, se producen molestos errores en la trascripción de los nombres propios griegos al castellano y en el uso de términos técnicos, de los que a continuación sólo damos unos ejemplos: Tespia en lugar de Tespias, Mycale por Micale, Euphrantides por Eufrántides, dobletes como Piteas/Pitias y Egaleo/Egileo, deme en lugar de demo, paean por peán. En las notas, se ofrece el nombre del autor clásico traducido al castellano, pero el título de la correspondiente obra no, por lo que leemos citas tan chocantes como Esquilo, Persians, o Plutarco, Life of Themistocles.

Desde el punto de vista de la consideración de los hechos, quizás por dar esa visión cercana a la novela histórica y por cierta imparcialidad a favor de los griegos y de la democracia, hay momentos en los que la batalla parece estar concebida a modo de un western (o las películas modernas donde generalmente norteamericanos se defienden contra invasores), donde los buenos, defensores del orden y de los grandes principios de la democracia y de la libertad, —los griegos y Temístocles—, luchan contra los malos, el tirano imperialista sin límites a sus ambiciones y sus súbditos, —el gran rey, Jerjes y todos sus súbditos persas, medos, bactrios, fenicios, carios, egipcios, etc.

Por otro lado, al leer el epílogo y reflexionar sobre el conjunto de la obra, queda la sensación de que la batalla está narrada desde un posicionamiento tan favorable a los griegos, que parece que todos los hechos sucedieron por voluntad de los griegos y de Temístocles, planteando el proyecto de Jerjes como un ansia de derrotar a los griegos para vengarse y reconociendo escuetamente el mérito de Jerjes y de su expedición, al tiempo que se recrea en señalar todos los errores tácticos y logísticos de la empresa.

A pesar de todas estas carencias, peccata minuta en un trabajo de tanta calidad, en su conjunto es altamente recomendable la lectura de esta obra por la buena difusión de un tema del que siempre hablamos los helenistas, pero del que a partir de ahora a buen seguro nos hemos enriquecido gracias a los datos y perspectivas de Strauss.

Publicado en Gerión (2007), 25 vol. 2, pp. 177-182.

La Ciudad del Pez Elefante

Peter Parsons, La Ciudad del Pez Elefante. La vidad de los griegos en el Antiguo Egipto, editorial Debate,  Barcelona, 2009.

Una deuda casi sentimental nos ha llevado a leer este libro: nueve años de estudio sobre las Helénicas de Oxirrinco dejan huella y el nombre de esta ciudad del Egipto antiguo bien merece un libro como el publicado por Editorial Debate y cuyo autor es Peter Parsons: La Ciudad del Pez Elefante: La Vida de los Griegos en el Antiguo Egipto.

Oxirrinco, del griego antiguo Oxyrhynchos, significa “de pico agudo”, haciendo referencia a la característica anatómica de un pez del Nilo, considerado sagrado y que recibe este nombre y en su honor la ciudad. Hoy en día sus ruinas se localizan junto a la actual El-Bahnasa.
Si arqueológicamente la ciudad no es un gran yacimiento desde un punto de vista arquitectónico ni de relevancia en lo relativo al Egipto clásico, Oxirrinco es un yacimiento de primer orden, por no decir el más importante, en cuanto a la aparición de centenares de miles de restos de papiros, sobre todo en griego y en latín, desde el inicio de la época imperial romana hasta el final de la dominación romana e incluso bizantina en Egipto.
Baste un ejemplo: los dos grandes arqueólogos que excavaron sistemáticamente en Oxirrinco y descubrieron la mayor parte de los papiros, los británicos B. P. Grenfell y A. S. Hunt, trabajaron durante más de tres décadas en Oxirrinco, encontraron más de 500.000 papiros y todavía hoy no han sido catalogados, publicados y estudiados una gran parte de ellos. A ellos deberíamos sumar los encontrados allí en excavaciones posteriores como la italiana con Evaristo Breccia a la cabeza en los años 30 del siglo XX. Ahora la Societat Catalana d’ Egiptologia trabaja en Oxirrinco.
No es exagerado decir que si Pompeya ofrece un escenario físico, real y tangible de la vida cotidiana de los romanos en el siglo I d. C., Oxirrinco ofrece todo el archivo escrito de esa vida cotidiana. Entre sus papiros se conservan textos literarios (se han recuperado obras, poemas y fragmentos desconocidos hasta entonces de autores conocidos como Safo y no tan conocidos como el autor de mis queridas Helénicas de Oxirrinco), textos oficiales y administrativos (como impuestos, organización de gremios, órdenes de actuación a subordinados en la administración política, militar y social de Oxirrinco y de Egipto), pero lo que más ha impresionado y destaca es el volumen de escritos privados (no es de extrañar porque en Egipto el papiro era accesible y barato), pero para el estudioso debió de ser estremecedor leer las cartas de un padre a sus hijos, de un hijo revoltoso a su padre (la famosa carta de Teón a su padre, Papiro de Oxirrinco II 119, en la foto), cuestiones de pleitos por herencias, encargos de materiales para que funcionaran los negocios, etc.
En este sentido, quien lea el libro se encontrará con una obra muy parecida a las de Robert Flaccelière, Jerôme Carcopino o Jacques Heurgon sobre la vida cotidiana de griegos, romanos y etruscos respectivamente. El libro de Parsons es un estudio ameno sobre la vida cotidiana en Egipto que cuenta con el aval de los miles de testimonios papirológicos consultados como prueba irrefutable de lo que cuenta.
Con 36 ilustraciones (algunas de ellas muy interesantes, como el “primer comic” de la historia), tras hablarnos de la historia de las excavaciones en Oxirrinco, sus vicisitudes y el trabajo que conlleva leer un papiro (desde que se desentierra hasta que se limpia, protege y descifra) y tras hacer un esbozo de la vida de los griegos (y no griegos) en el Egipto a partir del siglo I d. C, Parsons recorre todos los estamentos de la ciudad y todos los ámbitos de la vida: relación de los hombres con los dioses (incluido el Nilo) y los gobernantes, los mercados, familiares y amigos, poetas y eruditos, burocracia, religión y llegada del cristianismo. Es un estudio social también a través de la escritura, la letra, el contenido de los textos. Un libro para disfrutar de los pequeños detalles y de los textos que hacen comprender la vida cotidiana de la época.
Sinopsis de la editorial: “¿Cómo era la vida en la Antigüedad? La historia de un descubrimiento arqueológico sin par. Situado a 160 kilómetros al suroeste de El Cairo, Oxyrhynchus es uno de los hallazgos arqueológicos más importantes jamás encontrados. A través de una serie de pergaminos y papiros encontrados entre las ruinas, el reconocido egiptólogo de Oxford Peter Parsons reconstruye la vida social de una comunidad perdida en el pasado. El matrimonio, las formas de acceder a la propiedad, los objetos, la vida en el interior del hogar, y mucho más sobre la vida en esa ciudad, en un increíble relato que se lee como una auténtica novela de aventuras”.
La sinopsis del libro es más amplia: “En 1897 dos arqueólogos ingleses comenzaron a excavar unos montículos cubiertos de arena a unos ciento cincuenta kilómetros de El Cairo. Cuando terminaron, diez años más tarde, habían reunido 500.000 fragmentos de papiro, que fueron enviados a Oxford para ser descifrados, tarea que prosigue en la actualidad. Además de textos cristianos de evangelios desconocidos y poemas griegos desaparecidos desde la caída de Roma, hay formularios de impuestos, peticiones, cartas privadas, acuerdos de venta, alquileres, herencias, listas de compra. Con estas piezas, Peter Parsons, eminente egiptólogo y catedrático de Oxford, compone un fascinante tapiz de todos los aspectos de la vida de una floreciente ciudad: Oxirrinco (“la Ciudad del Pez Elefante”), en un brazo secundario del Nilo. La total ausencia de lluvia en esta zona de Egipto favoreció la conservación de los papiros bajo la arena como en ningún otro lugar del Imperio romano. De este modo nos llegan las voces de barberos, apicultores y armadores, curtidores y carreteros, poetas y albañiles, tejedores y vinateros, con los grandes acontecimientos de la Antigüedad tardía como telón de fondo: el auge y la caída del Imperio romano y la aparición del cristianismo, así como la fundamental crecida anual del Nilo. El resultado es un retrato único y extraordinario de la vida diaria en el valle del Nilo entre la llegada de Alejandro Magno, y la conquista árabe, mil años después”.
Sobre el autor, la editorial nos dice: “Peter Parsons, egiptólogo y especialista en la cultura helenística, es uno de los más importantes arqueólogos contemporáneos. Catedrático de la Universidad de Oxford, es un habitual profesor invitado en los mejores centros académicos del mundo y conferenciante. Durante los últimos veinte años ha trabajado en la excavación de Oxirrinco, que ha aportado datos de trascendencia mundial para el conocimiento de la Antigüedad”.

Publicado en Antiquitas Graeca et Latina.

Augusto, el primer emperador

Anthony Everitt, Augusto, el primer emperador, editorial Ariel, Barcelona, 2008.
En 2008 se publicó en la editorial Ariel una biografía titulada Augusto: El Primer Emperador, obra de Anthony Everitt (título original en inglés The First Emperor).
La sinopsis de la biografía que ofrece la editorial en su web es la siguiente: “César Augusto fue uno de los hombres más influyentes de la historia y el primer emperador de Roma. Tras una juventud enfermiza, con una marcada tendencia a caer gravemente enfermo en períodos de crisis, Augusto supo sobreponerse con inteligencia, meticulosidad, paciencia y valentía. Luchó y derrotó a los asesinos de su padre adoptivo, y posteriormente aniquiló sin piedad a su antiguo aliado Marco Antonio y a su amante Cleopatra. Trabajó concienzudamente, reconstruyó Roma y la transformó en una poderosa metrópolis y en uno de los centros políticos y artísticos más importantes del mundo antiguo. Gracias a Augusto, Roma consolidó su paso de ciudad-estado a imperio global, poniendo los cimientos de la futura Europa. El autor nos ofrece también un apasionante retrato de una época dominada por la intriga, el sexo, la violencia, el escándalo y la ambición más despiadada”.
Sin duda, nos encontramos ante un buen estudio sobre la vida de Augusto, desde su infancia hasta su muerte, desde su débil constitución y salud hasta su férrea determinación y ambición. 
La obra no pretende ser un sesudo, complejo y extenso estudio sobre Augusto, sino que sabe combinar erudición para los expertos en la materia con un estilo ágil y ameno para un público menos habituado al mundo clásico. Con todo, no podemos catalogarla de una novela histórica ni de una lectura de esparcimiento para la playa, sino más bien de una obra de divulgación donde se han evitado las farragosas e interminables notas a pie de página, sustituidas por notas al final de la obra para indicar las fuentes clásicas en las que Everitt se basa para sus afirmaciones, al tiempo que la biografía está llena de didactismo y anécdotas y está plagada de excursus que explican aspectos de la vida cotidiana en Roma, del cursus honorum, de la carrera militar, del urbanismo, de la historia, etc.
La biografía, ilustrada necesariamente por el árbol genealógico de la dinastía Julio-Claudia, así como de ilustraciones atractivas y mapas, se articula en 24 capítulos y un epílogo que recorren la vida de Augusto.  Destaca la descripción de sus ambiciones políticas y su frialdad en lo político y en lo privado; no obstante, también aparecen bien retratadas las personas que le rodearon, le ayudaron y le influyeron como su tío-abuelo Julio César, su esposa Livia, sus amigos Agripa y Mecenas e incluso sus enemigos como Marco Antonio y Cleopatra.
Por otro lado, a pesar de esos capítulos, la obra puede verse organizada en tres etapas: la entrada en escena de Augusto tras la muerte de César; la lucha de poderes con el segundo triunvirato, los republicanos y sobre todo contra Marco Antonio; y, finalmente, el ejercicio del poder desde la ambigüedad de ejercerlo desde la legalidad de la República y el paulatino paso de ésta al Imperio, incluidas las aspiraciones económicas y expansivas de Augusto y Roma.
Sin duda, es una obra esencial para conocer la vida y obra de un personaje tan importante para la historia antigua y moderna y en muchas ocasiones oscurecida o eclipsada por la figura de Julio César o por los desastres de otros emperadores.
Sobre el británico Anthony Everitt podemos decir que es un especialista en historia de Roma, sobre todo del período de la crisis de la República y del inicio del Imperio, como ha demostrado en esta biografía y en otras obras como Cicero: the life and times of Rome’s greatest politician, editada en 2001.
Publicado en Sobre Griegos y Romanos.

La gran aventura de los griegos

Javier Negrete, La gran aventura de los griegos, Editorial La esfera de los libros, Madrid, 2009.
En Marzo de 2009 la editorial La esfera de los libros edita La gran aventura de los Griegos, de Javier Negrete.  Acertadamente, la publicación va acompañada de una web exclusiva dedica al libro, con el subtítulo de “Un viaje épico a Grecia, la cuna de Occidente”.
Tiene razón la editorial al encabezar la sinopsis del libro con esta frase: “La antigua Grecia se abre con este libro a todos los públicos”.  La obra de Negrete podría incluirse dentro de esa corriente de libros anglosajones de los Who is who?,  de la más moderna corriente de obras del tipo “los 1000 libros que hay que leer”, “los 1001 sitios que hay que visitar”, etc., dentro del tipo de obras del tipo “todo lo que hay que saber sobre …” e incluso dentro de la corriente de libros que cuentan la historia, la filosofía, o cualquier materia de un modo más distendido y novelado, como El mundo de Sofía de Jostein Gaardner.
La sinopsis del libro es la siguiente: “Leónidas, rey de Esparta y comandante de los 300 espartanos que murieron en las Termópilas. Pericles, primer hombre de Atenas y campeón de la democracia. Alejandro Magno, el general más famoso de todos los tiempos que a los 33 años había conquistado el mayor imperio. Estos y muchos más, como Minos, Dracón, Temístocles, Pitágoras, Sócrates o Epaminondas, son algunos de los personajes más famosos de la historia universal, y son griegos.
Javier Negrete —uno de los autores españoles más reconocidos de novela— nos propone, cincuenta años después del magnífico libro de Indro Montanelli, un viaje único y para todos los públicos a la antigüedad griega. Divertido, a veces irreverente pero siempre riguroso, este libro nos adentra en las bulliciosas y caóticas calles de la Atenas clásica, nos pone a los remos de un trirreme en la batalla de Salamina, nos hace formar parte de los 10.000 de Jenofonte o admirar la grandiosidad de la Alejandría de los Ptolomeo desde su famoso faro”.
La obra de Negrete es un libro de divulgación sobre el mundo griego antiguo esencial, pues es válido tanto para alumnos de secundaria, como para alumnos de universidad, como para todo aquel que se sienta interesado y atraído por el mundo griego antiguo.
No profundiza en sesudas digresiones para eruditos; el estilo es fácil, llano, ameno, plagado de anécdotas, mitos y ejemplificaciones de hechos antiguos en la medida de lo posible con cuestiones actuales y cotidianas; intoduce gags y chascarrillos con un gran sentido del humor desarrollados de un modo muy natural y que, sin duda, traslucen la labor cotidiana del aula.
Consciente o inconscientemente, la obra de Indro Montanelli, Historia de los Griegos, e incluso la más moderna de Valerio Massmo Manfredi, Akropolis, son inspiradoras de su libro, pero, a nuestro parecer, las supera por novedad, profundidad de estudio y de fuentes, disminución del factor subjetivo personal, preocupación por la claridad y la explicación de las causas, etc.
Sin duda, es un libro muy recomendable para los alumnos de Bachillerato de Griego y para alumnos de universidad, pues te sitúa cronológicamente en el mundo griego antiguo, te presenta los grandes hitos culturales, las grandes hazañas político-militares, los grandes personajes, en suma, una información más que necesaria para saber los suficiente sobre la Grecia antigua.
Sobre Javier Negrete (Madrid, 1964), la editorial, la web y el libro cuentan los siguiente: “es licenciado en Filología Clásica. Desde 1991 vive en Plasencia, donde imparte clases de griego en el IES Gabriel y Galán. Tiene una hija llamada Lydia.
Desde su primera publicación, La luna quieta, ha cultivado diversos géneros, como la ciencia ficción (Buscador de sombras), la novela juvenil (Memoria de dragón), o la fantasía épica (La Espada de Fuego, El espíritu del mago).
Profundo conocedor del mundo clásico y traductor de varias biografías de Plutarco, ha ambientado varias de sus obras de ficción en el mundo griego: Amada de los dioses (finalista del XXV premio Sonrisa Vertical), la fantasía mitológica Señores del Olimpo (premio Minotauro 2006 y Européen Utopiales 2008), la ucronía Alejandro Magno y las águilas de Roma (premio Celsius 232 de la Semana Negra), y su obra más reciente, la novela histórica Salamina“.
La web del libro es interesante por cuanto permite descargar el primer capítulo del libro en pdf; ofrece los índices y los mapas que aparecen en el libro; a ello se añade un blog lamentablemente no desarrollado y una sección de enlaces a obras de la editorial y a la web del autor.
Publicado en Sobre Griegos y Romanos.

Indro Montanelli, Història de Roma (ed. Destino)

Indro Montanelli, Història de Roma. Barcelona, Destino, 2008. tradcucció catalana d'Oriol Sànchez i Vaqué. 480 pàgs. ISBN: 978-84-9710-101-1

Em sembla que en data d'avui no s'ha estudiat ni s'han posat prou de manifest els principis que han estat el motor vital de la personalitat sempre tan atractiva i innovadora del periodista Indro Montanelli. Pot sobtar que un periodista que es dediqui a la història? De fet, la història avança gràcies a les dades que els proporcionen els periodistes… però no és aquest el lloc per a aquests discerniments. Montanelli va ser un home avançat en molts aspectes: va saber preveure, per exemple, com el feixisme aboliria el sistema d'eleccions democràtiques i tots el recordem quan s'oposava a Berlusconi defensant la llibertat de premsa o renunciava al nomenament de senador vitalici que hipotecaria la seva llibertat de pensament. Era un home amb previsió. I també amb sentit de l'humor. Montanelli anava al gra, però no es feia pesat, ni era abstrús ni aspirava a donar lliçons a ningú: ell explica el que sap, ho fa de manera amable, posant-se al costat del lector, sense pujar a cap torre d'ivori, sense voler canviar el pensament de ningú, però sense renunciar al seu punt de vista. Això sempre m'ha agradat. Encara conservo, dels meus anys de carrera uns quants retalls d'articles seus que «La Vanguardia» traduïa amb comptagotes.

Quan he vist, però, la seva Història de Roma en traducció catalana publicada per l'editorial Destino me n'he alegrat moltíssim. És un llibre que no pot faltar a cap casa. Més i tot quan la tipografia és realment generosa! No es tracta de l'edició en lletra minúscula i de butxaca (una butxaca també minúscula), no. És un llibre que es té a les mans ben a gust. És un llibre que es llegeix encara més a gust. Montanelli no és exhaustiu però sap donar molta informació (i es nota que l'ha contrastada). No frivolitza però no perd el sentit de la seriositat. No perd tampoc el nord, ni l'equilibri: sembla tot plegat d'una proporció àuria, no hi ha ni capítols massa llargs ni massa curts. No li falten judicis ni encerts. De vegades sap dir el que caldria llegir en altres llibres. Per exemple, en explicar com eren les comèdies plautines recorda, tot de passada, que "dramatis personae" no són els personatges del drama… sinó "les màscares del drama" (i encara té esma per a recordar que "persona" és un préstec de l'etrusc "phersu"…). Se n'aprenen moltes de coses llegint la Història de Roma de Montanelli, i de ben variades, i d'aquelles que no cansa aprendre, ni de rellegir. Per això, si un clàssic és un autor que hom rellegeix, Montanelli també és un clàssic.

Una altra cosa serà que en la cultura catalana els clàssics siguin acollits com cal, assimilats, estimats, volguts. De moment, aquest buit que hi havia ha estat subsanat i en felicito als editors. Ara faltarà estar a l'alçada. El llibre de Montanelli s'hauria de citar, discutir, comentar, criticar… se n'hauria de saber extraure allò que, anecdòticament explicat, afecta fins l'essència d'un personatge (per exemple, Juli Cèsar o Ròmul). Hi ha una cosa que Montanelli fa amb gran habilitat: llima l'encimbellament que durant segles havien tingut les personalitats sospitosament protagonistes en excés. E così via dicendo.

I una altra: Montanelli parla i ens informa sobre la societat en què vivien els antics. Ell mateix afirma que la Història de Roma és gran perquè l'han feta homes com nosaltres i no pas els "grans homes". Ja veureu com s'explica desimboltament, amb especial predilecció pels detalls quotidians (i els seus paral·lels d'avui), pels gustos i les modes: el capítol paradigmàtic en aquest sentit potser sigui el XXXVIII, "Roma epicúria" (però cadascú sabrà trobar pàgines ben il·lustrades arreu). Per això, el protagonista és també el poble, cosa infreqüent, no només quan s'escriví el llibre, sinó fins avui dia. Feu-ne un tast: Vilaweb va posar el primer capítol a l'abast de tohom

Ramon Torné Teixidó

(També disponible en http://daidalea.blogspot.com)

PLAUTE, La comèdia dels ases. Introd. i traducció d’Antoni Cobos.

PLAUTE, La comèdia dels ases. Introducció i traducció d’Antoni Cobos Fajardo. Madrid, Ediciones Clásicas, 2007.

D’entre les peces de Plaute que es poden considerar canòniques i emblemàtiques del seu art dramàtic s’hi compta l’Asinaria o Comèdia dels ases. És una peça deliciosa i roent, amb el típic repertori de caracters: els joves enamorats, el vell hipòcrita, l’alcavota desconfiada, els esclaus murris… En aquesta ocasió la trama, plena d’embolics i accions paral·leles, ens posa al davant la història del rescat d’una cortesana, Filènia, en la que intervindran l’amant d’aquesta i el seu pare. Ambdós, però, acabaran burlats per Diàbol, un rival, i el paràsit sempre present en aquestes comèdies. Entre les frases que van fer fortuna hi ha el famós “lupus est homo homini” (v. 495) a partir del qual Thomas Hobbes va desenvolupar la seva teoria política segles més tard.

Feia molts anys que no es tornava a traduir l’Asinaria al català: el treball més proper en el temps, i molt reeixit, correspon a l’edició de la Fundació Bernat Metge que va preparar Marçal Olivar el 1934 (en un volum que comparteix amb Amfitrió). Són anys, però encara aquell Plaute conserva el seu valor, amb un registre, vivesa i unes troballes expressives ben originals i enriquidores. Val a dir, però, que la traducció del professor Antoni Cobos no és en absolut una improvisació: llegida i treballada a les aules universitàries on ell va professar ja fa alguns cursos, ha assolit un elegant equilibri, amb un llenguatge ben actual i amb un registre a l’abast de tothom. La seva traducció és precedida d’un estudi introductori —que recull tot d’exemples trets de l’Asinaria— on es palesa la uis comica plautina: la vivesa escènica, la complicitat del públic amb referents a la vida quotidiana, l’ús d’equívocs o de situacions absurdes… però sobretot una demostració genial de les capacitats del llenguatge poètic (paraules inventades, enumeracions caòtiques, ambigüitat, ironia) que, si en el llatí original havien de moure el riure, en la present traducció també provoquen aquest mateix efecte en el lector i —confiem— en un possible espectador.

Ramon Torné Teixidó

Robert Graves i el món clàssic

Maria Rosa Llabrés, Robert Graves i el món clàssic. Lleonard Muntaner, editor. Llibres de la nostra terra, 70. Palma, 2006. Premi ciutat de Palma de Crítica literària.

Maria Rosa Llabrés ha rebut recentment el premi literari Ciutat de Palma de Crítica Literària, el Camilo José Cela 2008, en la seva primera edició, pel seu llibre Robert Graves i el món clàssic (Lleonard Muntaner, editor). Un premi encertat perquè és el primer llibre que estudia a fons la presència de les fonts grecollatines en la dilatada obra de l'escriptor anglès resident a Deià (Mallorca).

La mallorquina Maria Rosa Llabrés és una bona coneixedora del món clàssic i alhora de l'extensa obra de Robert Graves i això li ha permès fer un estudi de conjunt, no sols de les ben conegudes novel·les històriques (Jo Claudi i Claudi, el déu) sinó de tota la seva vasta producció (narrativa, estudis erudits, articles i particularment poesia). A més, la sensibilitat poètica de Maria Rosa Llabrés ha enriquit extraordinàriament aquest llibre.

És tot un encert de l'autora l'haver ordenat el seu treball per obres ja que això permet al lector familiaritzar-se amb el mètode i tècniques de Robert Graves en cadascun dels seus llibres i l'ajuda a comprendre les claus exegètiques de la seva obra, anant seguint el rastre de les fonts grecollatines en què s'inspirà i conformà el seu imaginari.  

Robert Graves, tot i haver estat un autor criticat i poc considerat en el món de la filologia clàssica, ha resultat ser un autor original i universal, un clàssic del segle xx que ha contribuït a la difusió de la cultura grecoromana.

Vegeu a El fil de les clàssiques "Premi ciutat de Palma de Crítica Literària. Robert Graves i el món clàssic, de Maria Rosa Llabrés. Palma, 2006.

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