Ars vivendi: la buena vida en Grecia y Roma

Domingo Plácido Suárez-Araceli Striano Corrochano (eds.), Ars vivendi: la buena vida en Grecia y Roma, Delegación de Madrid de la Sociedad Española de Estudios Clásicos, 2006, 223 pp.

 

El libro recoge los textos e imágenes del Ciclo de Conferencias de Otoño de 2005 organizado por la Delegación de Madrid de la Sociedad Española de Estudios Clásicos. Esta vez el objetivo era acercar a un público general los placeres de la vida de griegos y romanos. Las conferencias abarcan un amplio espectro de placeres combinando siempre la amenidad con el rigor científico asegurado por las bibliografías orientativas que aparecen al final de cada una o en las notas a pie de página.

De este modo podemos deleitarnos con un buen banquete leyendo las intervenciones de Mercedes Montero (Los placeres de la buena mesa: la comida en Grecia y Roma -que incluye dos fáciles recetas para poner en práctica) y Carlos García Gual (Banquetes y simposios) que nos introduce con profusión de datos en este aspecto tan querido por los griegos. Juan Luis Arcaz Pozo habla de los placeres carnales en Ars Amandi: amor y sexo en Grecia y Roma mientras que Lourdes Roldán Gómez nos ilustra sobre El agua de los placeres: balnearios, aguas termales y vida saludable, aspectos todos de gran actualidad con el resurgir de los spas. Temas más delicados se tratan en La belleza del cuerpo: realidad y literatura (Primitiva Flores) en la que se tratan los cánones de belleza y cómo conseguirla; El arte como pasión. Los inicios del coleccionismo en la Antigüedad (Luis Alberto de Cuenca), llena de erudición y sentido estético y El placer de la lectura (Susana González Marín) con una buena descripción de los soportes de escritura y los hábitos lectores de la Antigüedad. También está presente el juego como placer. En la conferencia de Pilar Hualde Pascual Puerulo me.. Juegos de niños en Grecia y Roma, además de reflexionar sobre los aspectos pedagógicos del juego se realiza una buena descripción de los juguetes y juegos más habituales de los niños griegos y romanos, tan distintos de las actuales videoconsolas. Fernando Lillo en su intervención Tahúres, jugadores y garitos en la Antigüedad nos mete en la piel de un imaginario jugador romano llamado Fortunato que recorre las mesas de juegos de azar en busca de la suerte.

En suma, una buena fuente de información y deleite que nos pone al día en cuanto a la buena vida de los antiguos y nos hace reflexionar sobre esta herencia cultural dándonos cuenta de que muchos de estos placeres son también los nuestros.

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