General
Artículos de esta categoría en archivo
Artículos de esta categoría en archivo
El nuevo volumen de la Dra. Esteban (144 pp. + un cuadernillo central de 41 pp. con fotografías en color), tan útil y didáctico como los anteriores, comienza situando a Hesíodo y su Teogonía dentro del marco de la poesía épica griega. El largo poema hesiódico (1.022 versos), un relato cosmogónico en que se refiere el origen del universo y de los dioses, es la principal fuente literaria de que disponemos para el estudio de las numerosísimas divinidades preolímpicas, ya que, pese a la complejidad del tema, su hilo principal es la descendencia de Gea y Urano y la sucesión violenta en el poder, un mito de clara procedencia oriental.
El esquema seguido permite abarcar todos los episodios desarrollados en la Teogonía, que llevan desde el oscuro origen del mundo al gobierno instaurado por Zeus:
I. Divinidades primigenias: Caos, Gea -incluyendo la Gigantomaquia y el nacimiento de Erictonio-, Eros, Noche -y sus hijos Tánato, Hipno, Eris, Némesis, las Moiras, las Keres y las Hespérides-, Érebo, Día, Éter, Titanes, Cíclopes, Hecatónquiros, castración de Urano, Erinis, Gigantes, Ninfas Melias, Afrodita, Ponto y sus descendientes -Nereo, las Nereidas, Taumante -padre, por su parte, de las Harpías-, Euribia, Forcis y Ceto y su monstruosa descendencia: Grayas, Gorgonas, Crisaor, Pegaso, Gerión, Equidna, Orto, Cerbero, Hidra de Lerna, Quimera, Esfinge y León de Nemea.
II. Descendientes de los Titanes y Titánides, Océano, Ceo, Crío, Hiperión, Jápeto, Crono, Tea, Rea, Temis, Mnemósine, Febe y Tetis. Además de Oceánidas y Oceánides, Helio, Selene y Bóreas, destacan, especialmente, Hécate, Atlante, Prometeo -y, a propósito de él, cómo no, la creación de Pandora- y los hijos de Crono y Rea, incluyendo el destronamiento de Crono, la Titanomaquia y la Tifonomaquia, y el fin de la sucesión cuando Zeus, padre ya de Temis, las Horas y las Musas, se traga a Metis y da a luz, de su cabeza, a Atenea.
De tan gran número de divinidades, muchas no antropomórficas en sus orígenes, sino abstractas o elementos de la naturaleza, y, por ello, escasamente representados en las artes plásticas, la Dra. Esteban selecciona imágenes y las relaciona con los correspondientes pasajes de la Teogonía, citando, cuando son relevantes, otras fuentes literarias que ayudan a su comprensión.
La bibliografía recogida al final de la obra, invita a seguir profundizando en temas iconográficos que tanto interés suscitan en especialistas y amantes, en general, de la mitología y cultura griegas, a quienes está destinada.
0 comentarios Rosa Mara | Cultura clásica, General, Griego, Libros de divulgación, Libros didácticos
M. Antònia Fornés & Mercè Puig, El porqué de nuestros gestos. La Roma de ayer en la gestualidad de hoy. Barcelona, Editorial Octaedro-Edicions UIB, 2008. 94 pàgs. ISBN 978-84-8063-945-3
Podria costar creure que una investigació que sobrepassa els camps de la lingüística i la filologia, que va enllà de la semiòtica i fins i tot del folklore comparat, sigui presentada de manera tan completa i amena al mateix temps. El secret principal, crec, està en el fet que les dues autores porten molts anys treballant sobre la gestualitat en el camp de la cultura llatina, la qual cosa els confereix una perspectiva privilegiada a l’hora de posar a l’abast d’un públic general els deu aspectes que, en forma de capítols ben informats i ben digeribles, conformen el seu estudi.
Però no es tracta només d’entendre el significat de segons quins gestos en el context d’uns testimonis escrits, d’unes al·lusions que podrien desconcertar qualsevol lector dels clàssics. Més aviat les autores han buscat fer-nos veure que entre el llegat clàssic, a més de les paraules, hi ha tota una cultura gestual que es manté igualment viva mitjançant el parallenguatge i la cinèsica.
El buidat de fonts i testimonis és, en força ocasions, del tot sorprenent. Qui anava a pensar —posem per cas— que el gest de posar-se el dit davant dels llavis demanant silenci ja era descrit per Apuleu (p. 66)? O, més encara, que el nom hel·lenitzat d’Harpòcrates ens porta fins una divinitat egípcia que manava callar els seus fidels fent la mateixa acció?
Donar una ordre, manar a algú que s’atansi o se’n vagi fent petar els dits és un senyal que ja feien servir Tibul o Ciceró (p. 58-59). En altres ocasions també la compostura és signe de bona o mala educació… segons els paràmetres explicats per Ovidi, Plini (p. 41-45) i la corresponent nòmina d’antropòlegs moderns. El significat de les “orelles de ruc”, de traure la llengua, de moure la mà despectivament quan hom parla, d’enviar un petó a distància… hom queda agradablement sorprès en veureauctores llatins explicant allò que nosaltres donàvem per aquirit de manera innata (!?) o sobre el que ni ens havíem aturat a reflexionar.
És en aquest sentit, doncs, que les expectatives del llibre de Maria Antònia Fornés i Mercè Puig són d’un ajut i utilitat més que provats: la comunicació no verbal existia a Roma i s’ha mantingut fins avui. El llibre s’ha de conèixer perquè serà motiu de reflexió, comentaris i debat; la seva lectura enganxa, ensenya, és una delícia.
Ramon Torné Teixidó
http://daidalea.blogspot.com
0 comentarios Ramon Torné Teixidó | Cultura clásica, Disciplinas afines, Estudios, General, Latín, Libros científicos, Libros de divulgación, Libros didácticos
Tras la caída de Troya, para los combatientes griegos comienzan los regresos a sus respectivas patrias. El más amargo de todos es, sin duda, el de Agamenón, miembro de la cuarta generación de una familia en la que los crímenes más atroces se suceden unos a otros, sin respetar parentesco alguno: esposos, padres, hijos, hermanos, primos, tíos. En una espiral de venganzas, las maldiciones se van encadenando: la de Mírtilo hacia Pélope, la de Pélope hacia Atreo y Tiestes, las Erinias que persiguen a Orestes azuzadas por Clitemestra…
En esta obra, Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano IV: El regreso de Agamenón (historia de una familia sangrienta, Editorial Dhyana Arte, Madrid 2010 (134 págs. más un cuadernillo central de 37 páginas con fotografías en color), Alicia Esteban proporciona, con la concisa prosa que le caracteriza, una amplísima información sobre los textos literarios que son fuentes para el estudio iconográfico de los mitos relacionados con la familia de Agamenón. No hay horror que se haya escapado a su representación plástica, y la autora nos los presenta ordenados y bien comentados.

A la primera generación pertenece Tántalo, ingrato con los dioses y castigado a sufrir tormento eterno (en relación a su castigo, se examinan imágenes que exhiben un amplio muestrario de habitantes del Hades, así como el castigo sufrido por su hija Níobe, con hermosísimas imágenes de su conversión en piedra). La segunda generación es la de Pélope, despedazado por su padre, resucitado por Zeus, amado por Posidón, maldito por Mírtilo tras la colaboración que había prestado en la traicionera muerte de Enómao, y maldecidor, a su vez, según algunas versiones de sus propios hijos, Agamenón y Egisto, por el asesinato de su hermanastro Crisipo; a la tercera generación pertenecen Atreo y Tiestes, enfrentados por el poder: ante nuestros ojos se suceden, de forma gráfica, la seducción de Aérope, la matanza de los hijos de Tiestes, la violación de Pelopia por obra de su propio padre, (Tiestes), la exposición del niño que nace, Egisto, el suicidio de Pelopia, el asesinato de Atreo y la ascensión al poder de Tiestes. La cuarta generación es la de Agamenón, de la que se muestran imágenes relacionadas con el rapto de Orestes por Télefo, el sacrificio de Ifigenía, su relación con Criseida, Briseida y Casandra (junto a la violación de ésta por parte de Ayante, hijo de Oileo, y la muerte que se había profetizado), la votación sobre el receptor de las armas de Aquiles y el pérfido asesinato a manos de Egisto y Clitemestra, su esposa; a Menelao, hermano de Agamenón, lo vemos en ocasión de sus nupcias con Helena y cuando la recupera tras la caída de Troya, además de en combate singular con Paris; Clitemestra ocupa, como es de esperar, un apartado propio como madre impotente ante el sacrificio de su hija mayor, Ifigenía, al que asiste en compañía del pequeño Orestes, como colaboradora o asesina de Agamenón y Casandra, como madre caída a manos de su propio hijo y como espíritu vengador que no deja dormir a las Erinias. Orestes, Electra e Ifigenía son los representantes más destacados de la quinta generación de los Atridas: el apartado referido a Orestes lo muestra con ocasión del fallido rapto que intentó Télefo, el reencuentro con su hermana Electra en sus varias versiones, el terrible matricidio, el asesinato de Egisto, su locura según Esquilo en Euménides, el reencuentro con Ifigenía en la tierra de losTauros y el asesinato de Neoptólemo, marido de su antigua prometida y prima, Hermíone, la hija de Helena y Menelao; a Ifigenía la vemos en calidad de víctima sacrificial en Áulide y como sacerdotisa en la Táurica; a Electra,ante la tumba de Agamenón, entre Orestes y Pílades, o incitando al asesinato de Clitemestra.
En este nueva entrega sobre la iconografía del ciclo troyano se pueden encontrar referencias a numerosos personajes relacionados de una manera más o menos directa con los miembros más destacados de tan infausta familia: Aquiles, Diomedes, Tersites, Polimestor, Taltibio, Teano, Sísifo, Ixión, Cerbero, Orfeo, Eneas… así como una orientación bibliográfica final de gran utilidad para el lector.
0 comentarios Rosa Mara | Cultura clásica, General, Griego, Libros de divulgación, Libros didácticos
Alicia Esteban Santos es Profesora Titular de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, colaboradora habitual del Seminario de Estudios Iconográficos de dicha Institución y fundadora y directora de las “Jornadas Homéricas”, que suman ya siete ediciones con las celebradas este año. Se caracteriza, además, por ser una entusiasta divulgadora teórica y práctica de la mitología, la literatura e incluso la filosofía griega (a las que ha dedicado, junto con Mercedes Aguirre Castro, seis volúmenes de Cuentos, publicados por Ediciones de la Torre). Es, también, autora de novela (¡Ya no existe Troya!) y teatro (Troya: los horrores de la guerra), publicados por Dhyana Arte, la misma editorial en la que ha aparecido la serie dedicada a la iconografía de la guerra de Troya, de la que es buena conocedora: El ciclo troyano I: Los antecedentes de la guerra de Troya, El ciclo troyano II: En la guerra (Episodios de la Ilíada), El ciclo troyano III: La caída de Troya, El ciclo troyano IV: El regreso de Agamenón (Historia de una familia sangrienta) y El ciclo troyano V: El regreso de Ulises (Episodios de la Odisea).
El volumen que ahora reseñamos (Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano III: La caída de Troya, Dhyana Arte, Madrid 2010, 100 págs. y un cuadernillo central con 41 páginas más con ilustraciones en color) comienza con una concisa información sobre los mitos de Troya y sus diversas fuentes literarias: la poesía épica (Los Cantos Ciprios, La Ilíada, La Etiópida, La Pequeña Ilíada, El saco de Troya, La Odisea y Los regresos), la poesía lírica (Semónides, Hiponacte, Teognis, Safo, Alceo, Estesícoro, Ibico, Píndaro y Baquílides) y la tragedia (La Orestea de Esquilo, Electra, Ayante y Filoctetes de Sófocles, y Troyanas, Hécuba, Andrómaca, Helena, Ifigenía en Aulide, Ifigenía entre los Tauros, Electra y Orestes de Eurípides). Se divide, a continuación, el contenido del volumen en dos grandes apartados: episodios anteriores al final de la guerra y consecuencias inmediatas del fin de la guerra, con un comentario de los mitos y sus fuentes literarias y la lectura de las imágenes que los ilustran en pintura vascular y escultura, acompañados de una abundante bibliografía citada al final de la obra.
Centrados en la figura de Aquiles, se suceden los episodios relacionados con el asesinato de Troilo, la lucha con Pentesilea, el duelo con Memnón, la muerte de Aquiles, la disputa entre Ayante y Odiseo por las armas del hijo de Peleo y el suicidio de Ayante. Como requisitos para la caída de Troya se necesita la colaboración de Filoctetes y Neoptólemo, a quien se entregan las armas de Aquiles, el robo del Paladio, la fabricación del caballo y el castigo de Laocoonte, temas también comentados sobre las imágenes en que aparecen. Con la caída de Ilión comienza una larga serie de actos violentos entre los que destacan los asesinatos de Príamo y Astianacte, la violación de Casandra y el sacrificio de Políxena, que se contraponen a la huída de Eneas con su padre, Anquises, y Ascanio, su hijo. La parte final está dedicada a los que logran escapar: Eneas, cuyo viaje dará tema a Virgilio para su Eneida, y Helena convertida de nuevo en reina de Esparta. El punto final lo pone un resumen sobre el destino que aguardaba a troyanas y troyanos.
Una obra de las características descritas, escrita con claridad y concisión e ilustrada con diferentes imágenes que permiten en ocasiones comparar diversas versiones de un mito (la fabricación del caballo de Troya es un ejemplo) resulta realmente útil tanto para buenos conocedores del mundo clásico como para amantes de la mitología, la literatura griega o el arte, dejándose llevar por el simple placer de leer o para preparar las clases. La presentación del libro está extremadamente cuidada y es, por su tamaño, muy cómoda de consultar. La existencia de un índice de personajes y lugares citados ayudaría al lector en sus búsquedas, pero esta ausencia no resta un ápice de mérito a esta obra en la que bien puede apreciarse la enorme proximidad y el cariño que profesa la autora al mundo homérico.
0 comentarios Rosa Mara | Cultura clásica, General, Griego, Libros de divulgación, Libros didácticos
J.F. GONZÁLEZ CASTRO, Palabras castellanas de origen griego. Madrid, Ediciones Clásicas, 1998, 130 págs. ISBN 84-7882-160-0
De declarada finalidad didáctica como uno de sus objetivos primeros el presente trabajo hace gala, a su vez, de una sólida y rica base científica para un estudio metódico y hasta creativo de los helenismos en la lengua castellana. El libro se configura en tres partes: una primera de introductoria, la segunda con el léxico griego-español, para concluir con un listado de términos español-griego.
En la primera parte introductoria González Castro recoge y trata los puntos más indispensable para que el lector pueda hacerse con las reglas —por lo menos las indispensables— de transcripción griego-castellano (ya sean vocales simples, diptongos, consonantes y espíritu áspero), incluye también dos apartados más sobre sufijación (se centra en -ema, -itis, -mo, -terio) y compuestos híbridos, para concluir con la obligada reseña bibliográfica, buena y corriente al uso. Deberemos observar, sin embargo, que se mantiene el espíritu áspero como ‘h’ en ‘hidro’ siempre y no sólo como segundo elemento de compuestos tal como se nos dice (cf. págs. 6 y 103-104). En segundo lugar, y no en menoscabo de las necesidades pedagógicas, pensamos que sería bueno ampliar la nota bibliográfica con estudios sobre helenismos en otras lenguas: tratándose de las lenguas románicas en la península ibérica, la riqueza léxica se adapta de forma muy parecida en unas y otras (al respecto se puede citar un opúsculo de J. Coromines, Les relacions amb Grècia reflectides en el nostre vocabulari, 1936).
El segundo bloque, el más importante del libro, está propiamente dedicado al léxico. Y aquí conviene resaltar que entre las originales aportaciones de esta obra se encuentran, precisamente, una cantidad nada despreciable de términos que no aparecen en el Diccionario de la Real Academia: por ejemplo sobre gramática y concretamente términos específicos de métrica (‘anadiplosis’, ‘coliambo’, ‘coronis’, ‘crasis’, ‘escazonte’, ‘heptemímera’, ‘lecito’), también se cuentan en este apartado numerosos términos usuales del mundo de la biología y medicina (‘electrograma’, ‘electrocardiograma’, ‘meyosis’…), o términos de carácter científico más general (‘haliéutica’, ‘climatólogo’, ‘electroacústica’, ‘electrodinámica’…), amén de otros más usuales, que hasta nos atreviríamos a calificar de corrientes, como ‘antievangélico’ o ‘antilogaritmo’ (éste en las aulas de ciencias). Sería bueno, pues, un vaciado exhaustivo de todo el vocabulario que este léxico aporta y que, como decimos, no se recoge en el DRAE o enciclopedias al uso. La lista no sería parca: ‘fototropismo’, ‘dodedáctilo’, ‘endoblasto’, ‘endosperma’, ‘endoblasto’, ‘haliófito’, ‘isótero’, ‘escazonte’, ‘lecito’, ‘acarpo’, ‘abléfaro’, ‘glosoplejía’, ‘hamadríade’, ‘braquipnea’, ‘antievangélico’…
Hace bien el autor en señalar que algunas palabras se introdujeron más como meros galicismos, con mayor fuerza, pues, por el francés que por el griego (cf. ‘estratega’/’estratego’, ‘higiene’, ‘metilo’ del fr. méthyle). En otros casos fue por cultismo latino helenizado: lat. spira (del gr. speíra) ‘espiral’, sisymbrium (del gr. sisýmbrion) ‘sisimbro’, sceptrum (del gr. sképtron) ‘cetro’, p(h)alangae (del gr. phálagx) ‘falange’ y ‘palanca’. O del árabe también, con influjos del griego: ‘almástiga’ (cf. mastíchê), ‘alambique’ (cf. ámbix). No estaría de más, pensamos, incluir la parte del étimo latino en compuestos híbridos (‘automóvil’ y un largo etcétera).
Otro punto a su favor son los numerosísimos nombres propios de origen griego que se recogen (echamos en falta ‘Alicia’, ‘Demades’, ‘Demágoras’, ‘Eurípides’). Por claros motivos de necesidad pedagógica hace bien su autor de obviar nombres propios difíciles de explicar como ‘Odiseo’, ‘Aquiles’, ‘Yocasta’ cuyas explanaciones requieren mayores conocimientos de gramática histórica, como el mismo nombre de ‘Zeus’.
Con prurito por llegar a ser lo más completo posible el trabajo recoge dobletes en la grafía, como ‘anemona/e’, ‘(p)seudónimo’, ‘(p)sicología’, ‘(p)neumonía’. Se recoge ‘colesterina’ (el galicismo) de stéar, pero no el término más corriente, que es ‘colesterol’. Se podrían añadir numerosos términos, sobretodo en los compuestos de preposición, por ejemplo ‘antiemético’, etc.
Casi no se han detectado errores: ‘Quersoneno’ por ‘Quersoneso’, ‘Praxiteles’ por ‘Praxíteles’, ‘filau-tía’, ‘hi-drópata’, ‘hidros-fera’, ‘sín-tesis’, ‘paro-nomasia’ (se deberá revisar la separación de palabras). Y a la hora de enunciar el término griego convendría uniformar la inclusión o no del artículo como marca de género. Un índice de palabras españolas con su correspondiente griego concluyen dignamente el volumen.
RAMON TORNÉ TEIXIDÓ
http://daidalea.blogspot.com
0 comentarios Ramon Torné Teixidó | Estudios, General, Griego, Libros científicos, Libros didácticos, Referencias bibliográficas
Al mismo tiempo, la recreación del mundo griego arcaico, sus tradiciones, sus ritos, su política y su vida cotidiana, así como la de personajes históricos, nos revelan el profundo conocimiento del mundo clásico que la autora poseía y del que hizo gala a través de sus obras. La tiranía y sus consecuencias, así como el mundo cortesano y la dependencia de los poetas de las cortes para la realización de ritos religiosos (fiestas en honor a Apolo en Delos, Panateneas en Atenas o los Juegos Olímpicos e Ístmicos) están perfectamente retratados por la autora británica.
Sin duda, es una lectura imprescindible dentro de la novela histórica, aunque alejada de los cánones actuales, más espectaculares; es una novela histórica de recreación, donde a partir de unos pocos datos del personaje central y con un profundo conocimiento de la época, la autora se autorefleja en Simónides y crea un personaje a su propia medida, pero acorde con su época, su oficio y su obra.
Para más de Mary Renault en este blog, pincha aquí.
Publicado en Sobre Griegos y Romanos.
0 comentarios Roberto Lrida | General, Novela histórica, Obras literarias y mundo grecolatino
0 comentarios Roberto Lrida | Cultura clásica, General, Libros de divulgación, Libros didácticos
De les pròpies mans del poeta Vicenç Llorca he rebut Les places d’Ulisses. Poesia reunida (1984-2009), publicat recentment a l’editorial Òmicron. Em crida l’atenció el gruix del volum (541 pàgines), i també la portada: un quadre d’Edward Hopper que m’agrada, intitulat The Long Leg; després m’adono que també dedica a aquest pintor nord-americà un poema central d’Atles d’aigua, “La paret de la llum”.

La mar, la sorra, el veler, el blau, el far, el port són ben presents en l’obra del poeta i viatger Vicenç Llorca, una obra que destil·la la llum mediterrània i un periple odisseic. Al “Sonet de Mayernigg ” que tanca la primera secció de La Pèrdua la figura d’ Ulisses apunta com la metàfora fundacional de la trajectòria de recerca llorquiana:
“Densitat, em celebro en lúdic jorn
_sol místic de l’ocell_ amb la gonella
de savi antic, _Ulisses del retorn_.”
Tanmateix, em pregunto per què ha titulat la seva obra completa Les places d’Ulisses? Ell mateix, com acostuma a passar, en dóna la resposta: “Se’m va acudir que es podia titular Les places d’Ulisses -tot inspirant-me en un poema meu de L’amic desert titulat “Les perles d’Ulisses”-, ja que, en certa mesura, les obres d’aquest moment tenen en compte la metàfora homèrica de la vida com a viatge, alhora que proposen un símbol central de la meva poesia: la plaça. Per aquesta raó, Les places d’Ulisses és el títol que he donat també a tot el volum. En certa mesura, he trobat a través de la plaça una manera d’endinsar-me en la complexitat del món, i el desig del món, alhora que ha esdevingut un eix central en la construcció del que anomenava suara una poesia humanista”.
A Les places d’Ulisses, aplega els vuit títols de poesia que ha fet al llarg de vint-i-cinc anys. Recupera els seus primers poemes de joventut, recollits el 1984 a Miscel·lània-6. Cita de poetes a Santa Coloma de Gramenet, i altres poemes que havien restat inèdits o en un segon pla. Un volum que inclou tota la seva intensa trajectòria poètica fins al moment amb una proposta de periodització així com una introducció on s’exposen les línies mestres del llibre. Respon a un criteri d’evolució cronològica per etapes i, amb bon criteri, s’hi han conservat els pròlegs originals de les edicions. Tots els poemes i tots els llibres apareixen ben etiquetats amb un títol, prou significatiu per no tenir-lo en compte. Tot respon a un pla ben pensat, no hi ha res col·locat a l’atzar:
Comença amb “Els ulls de Telèmac”, poesia escrita entre els catorze i els dinou anys, (el fill que espera l’arribada del pare, Ulisses).
A la primera etapa, Les places d’Ulisses, subtitulada La poesia del ser, que s’estén des del primer llibre en solitari La pèrdua (1987) m’agradaria destacar “Recordare” pel seu referent platònic de recordar, d’uns ulls que saben veure més enllà de la realitat sensible, amb el poema “Gloriosus est“ i el tòpic horacià del beatus ille, tot passant per Places de mans (1989) i pel seu referent mitològic destacaria “Ciutat d’Orfeu” i , a L’amic desert (1992) els poemes “El cor d’Helena” , “Les perles d’Ulisses” i ”L’educació de Lisis”, tot un cant platònic a l’amistat.
A la segona etapa trobem La passió del geògraf o La poesia del ser-hi. Comença amb Atles d’aigua (1995), un recull de poesies ben reeeixit, i amb referents presocràtics de l’aigua com a símbol recurrent de l’origen de la vida i com a senyal que ens marca la ruta. El “Triomf dels mamífers”, l’última part del recull s’obre amb el poema “Odissea”. L’home encara somia la concòrdia i busca els indrets més amagats, les sensacions més fondes. Cel subtil (1999) comença amb aquests mots de Virgili “macte nova virtute puer sic itur ad astra” i es divideix en tres parts, la segona de les quals es retola “Secretum” per Petrarca i la tercera “Arrel del vi”. Els meus ulls es fixen en “Ara pacis” i especialment en els versos finals en què trobem el poeta de Beòcia:
“Amb les imatges dels cants que hem escrit,
refem el tors del present, componem
el sol de Píndar i l’ombra del dia.”
i en “Ronsard contempla la rosa” reviu el tòpic del carpe diem. Tanca aquest cicle de deu anys amb Ciutats del vers (2005).
A la tercera etapa Celebració de l’arribada o Poesia del ser-ne apareix l’amor com a força de donació entre les generacions i el desig intens de paternitat. De les criatures més belles (2006) destacaria “ L’espai grec” I i II. Encapçala la segona part De les criatures més belles amb aquests mots de Marc Aureli: “Harmonitza’t amb les coses que la sort t’ha assignat i estima aquelles persones entre les quals la sort t’ha fet viure, però estima-les de veritat”.
A L’últim nord (2008) la recerca de la desitjada paternitat, l’experiència de l’adopció i tot el viatge per terres russes ha arribat a port amb un nen, petit blat de juny, de nom Vicenç.
A Altres poemes inclou poemes esparsos organitzats pel seu ordre de publicació en revistes i en diverses plataformes. Crida l’atenció pel títol llatí “Laudes Supendam cor tuis aris!”, variació sobre un tema de Baudelaire i “Matemàtica de la turmenta” per Orfeus…
Acabo de llegir amb molta emoció l’obra completa d’un poeta humanista, simbolista, entusiasta de la vida, que sap compartir el goig de viure, la bellesa i l’amor, alhora cautelós i reflexiu, emmirallat en Carles Riba i en J.V. Foix, amb forts batecs de Kavafis i de Maragall i de pregona influència homèrica. Un poeta català de veu fresca però de sons molt vells, una síntesi perfecta de tradició i modernitat. Li plau el decasíl·lab i l’alexandrí, així com també l’enneasíl·lab, un vers poc emprat en poesia catalana; en canvi, poques vegades fa ús del vers lliure.
La poesia de Vicenç Llorca és vital, espacialista (el tema recurrent és el de la plaça, punt de contacte amb l’infinit), de fort simbolisme i pot ser tan llegida en el silenci interior, amb mirada atenta i reposada, com ser recitada en veu alta i seguir el seu personal trajecte líric, el seu mapa poètic (l’he inclós en el nostre Mapa poètic de Grècia amb “L’educació de Lisis”).
Hic et nunc he triat sols els poemes que m’han cridat l’atenció per fer un petit viatge a la recerca de referents clàssics, però us convido a gaudir dels vint-i-cinc anys de poesia de Vicenç Llorca, tot resseguint la seva evolució, la lectura cronològica en resulta molt atractiva, o triant la temàtica en funció de la vostra necessitat vital, la poesia s’ha de viure, s’ha de sentir no pot ser lectura obligada, ha de ser lectura desitjada i des d’aquí esperem amb il·lusió l’obra llorquiana futura per tal de créixer junts i fer aquest viatge cap a Ítaca o com diu ell en el poema “Sortida” de Cel subtil, en homenatge a Virgili i a Petrarca, musicat per Xavier Baulies, i recitat per Carme Elies :
”El que es tracta és de sortir
sempre a les estrelles".
Encara ressona dintre meu aquest vers heraclità de Llorca: “Ningú no pot escriure la vida dues vegades en la mateixa paraula”.
Vint-i-cinc anys de poesia fan un cercle perfecte que comença en els poemes postadolescents de La pèrdua i es tanca per tornar a començar a L’últim nord i a L’orient d’una perla o Temps d’aigua on cita Carles Riba “¿D’on venim que no fos tornada?” o “¿On tornem, que no fos naixença?”.
Publicat a El Fil de les Clàssiques i a Quadern blau.
Albert Jané, Homer. L'Odissea. Il·lustracions de Pep Montserrat. Barcelona, Editorial Combel, 2008. 195 pàgs. 978-84-9825-334-4
L'expressió «L'Odissea d'en Jané» no és pas meva: així de clar i contundent va ser Carles Miralles en el moment de definir aquest llibre, verament deliciós, durant la seva presentació, el mes passat, al Museu d’Arqueologia de Catalunya. Es tracta de l’Odissea, cert, però no tant la d’Homer —molt més complexa i, malgrat tot, sempre arcaica— com l'acurada redacció d’un escriptor doblat de lingüista, Albert Jané, que sap fer-se proper al gran públic —més encara al públic jove, cosa molt meritòria—, i que és un expert reconegudíssim a adaptar obres de la literatura universal als lectors que per primera vegada s'inicien en les beceroles de llibres cabdals. Tenim, doncs, l'Odissea d'en Jané. Ha estat un encert, sí, per part de l'Editorial Combel incloure aquest gran clàssic entre els primers títols de la seva col·lecció «L'hora dels Clàssics», un projecte que dirigeix Noemí Mercadé i que va prenent forma cada dia amb treballs més exigents i millors resultats.
És veritat que hi ha també altres adaptacions: i és una llàstima que la que va fer Carles Riba, no del tot acabada i publicada a Proa, ja no es trobi a les llibreries. També hi ha la versió resumida d'aquesta epopeia publicada per Edicions 3 i 4, però cal reconèixer que no és de la mateixa qualitat. Més recents són l'adaptació de Margalida Capellà, publicada a Teide i el llibre de R. Sutcliff, per Vicens Vives, i que porten el mateix títol, «Les aventures d'Ulisses». Ambdós llibres ofereixen una gran quantitat d'informació, el seu relat és d'una qualitat indiscutible i són realment profitosos per a la docència, encara que a nivells diferents.
Quines podríem dir que són les qualitats més destacables de l'Odissea homèrica que presenta el relat d'Albert Jané? En primer lloc, cal assenyalar-ne la seva fidelitat a la bellesa de l'Odissea original. En Jané procura mantenir l'elevació de to però amb un equilibri que procura que aquesta adaptació continuï sent una obra «homèrica», com si ens vulgués iniciar sense sobtar-nos al llenguatge sacre i d'adjectivació difícil, peculiar, única d'Homer. El llibre no es vol posar al lloc d'Homer sinó que ens el vol apropar. Jané vol ser-ne un modest intermediari, conscient que una prosa llisquívola i àgil captiva el lector d'avui de la mateixa manera que l'antic hexàmetre heroic encaptivava els oïdors del poema d'antany. A més, l'opció de presentar les aventures d'Ulisses per ordre (i no a través del relleu narratiu de l'original) ha semblat el més convenient pensant sempre en el públic al que va dirigit el llibre. Llegim, com a tast, aquest passatge en què Ulisses explica davant dels feacis i la seva reina Arete les seves penúries (p. 93):
«—He passat tantes penalitats, noble regina, que no acabaria mai si te les havia d’explicar totes. Et diré només que he passat set anys de la meva vida a l’illa Ogígia, enllà d’enllà del mar, enmig del salobre, habitada per la filla d’Atlas ample d’espatlles, l’astuta i trenabonica Calipso, terrible i solitària, amb qui els déus no volen tractes. Per un voler de Zeus, la meva nau va ser esberlada per un llamp, i l’horrible mort només em va estalviar a mi, que, aferrat a un pal de la nau, vaig poder arribar fins a la costa de l’illa d’aquella nimfa fatídica. Després d’aquells set anys de captiveri, obeint les ordres dels déus, la nimfa em va permetre d’anar-me’n dalt d’un rai, però de nou el terrible rancuniós Posidó em va privar d’arribar a la terra dels meus. El meu rai també va ser trinxat per la fúria dels vents desfermats. I va ser nedant que vaig poder arribar a aquesta illa, sense força ni esperit, amb el cor adolorit. Em vaig fer un pobre jaç amb fulles seques, a recer d’un parell d’arbrets bessons, fins que em va despertar un esclat de rialles. Eren les serventes de la teva filla, que havien anat al riu a fer bugada, i que, havent dinat, jugaven vora un gorg. Entre elles, la teva filla semblava talment una deessa. Li vaig explicar les meves desventures i li vaig suplicar que em volgués ajudar. Plena de seny, va fer que em rentessin al riu, em va donar pa en abundor i vi ple de foc, i també aquesta roba, amb què vaig poder cobrir la meva trista nuditat.»
Són de remarcar, enmig de la seva elegant prosa, expressions més poètiques i un tant fora del comú: «enllà d’enllà del mar», «l’astuta i trenabonica Calipso», «vents desfermats», «vi ple de foc» o l'inequívocament ausiasmarquià «plena de seny».
Seria entretingut veure com en determinades ocasions hi ha un homenatge —auster, però— a l'Odissea de Riba en el sentit que en reprodueix alguns epítets (així hem llegit, per exemple, el compost «trenabonica»). Potser un moment força interessant per a veure-ho sigui la paràfrasi que Albert Jané fa del discurs d'Ulisses davant Nausica (Odissea, VI, 149 ss.). Ho podem llegir, de primer, en la versió ribiana:
«—Jo te’m flecto, regina: ¿ets dea o bé moridora?
Si ets dea, entre els déus que l’ample cel posseeixen,
amb Àrtemis, el que és jo, la filla de Zeus poderós,
per la bellesa i l’alçada i el port al més just et comparo.
Si, però, els mortal, de les que habiten la terra,
tres vegades feliços ton pare, i senyora ta mare,
i tres vegades feliços els teus germans; perquè sempre
deu escalfar-se’ls el cor per amor de tu d’alegria
quan et miren com entres, plançó florit, a la dansa.
I més feliç que ningú en la seva ànima, l’home que faci
la balançada pels dons i a casa seva t’endugui.
No, jo mai no he vist amb mos ulls un mortal que et retiri,
home ni dona, que em ve esbalaïment de mirar-te.
A Delos, sí, una vegada, al costat de l’ara d’Apol·lo,
vaig veure un tany de palmera novell que així s’emfilava.
Car també hi vaig anar, i un estol de poble em seguia,
en el viatge que havia de dur-me tan males angoixes.
I com, mirant-lo, em vaig quedà’ esbalaït una estona,
car mai no havia brollat una tija del sòl com aquella,
ara, dona, t’admiro i em quedo parat; i m’esvera
de tocar-te els genolls. I és cruel la pena que passo.
Ah, en el dia vintè, vaig fugir de l’estesa vinosa;
tot aquest temps l’onada m’ha dut, i les folles tempestes,
des de l’illa d’Ogígia; i aquí m’ha llançat ara un numen,
per sofrir-hi nous mals; car jo no espero que cessin,
no, que els déus abans me n’acompliran a balquena.
Ah, regina, apiada’t! Després de tantes misèries,
ets la primera a qui vinc; i no conec cap dels altres
homes que aquesta ciutat i aquest terrer posseeixen.
Mostra’m la vila i vulgues donar-me un parrac per cobrir-me,
si és que, venint, portaves algun embolcall per les teles.
I a tu et donin els déus tot allò que pensant-hi desitges!
Un marit i una casa i la bona avinença t’atorguin,
car no hi ha al món, val a dir, una cosa més forta i més bella
que si marit i muller es governen amb cors que s’avenen:
és una pena gran per qui els vol mal, i una joia
per qui els vol bé; i qui millor s’ho saben, són ells mateixos.»
Encara que una mica llarg, crec que ha valgut la pena copiar la versió. I així és com ho ha explicat, simplificant-ho curosament i eficaç, en Jané (p. 83):
«El prudent Ulisses no va gosar acostar-se a la princesa Nausica, per abraçar-li els genolls, com a signe habitual d submissió, per la temença d'irritar-la o esporuguir-la. I es va estimar més, de lluny estant, d'adreçar-li una súplica amb paraules falagueres i astutes:—M’inclino humilment davant teu, però no sé pas si ets una deessa immortal o bé una dona. Si ets una deessa, de les que l’ample cel posseeixen, per la teva bellesa i la teva majestat jo et comparo a la divina Àrtemis, filla de Zeus poderós. Però si ets una de les dones mortals que viuen a la terra, venturosos tres vegades el teu pare i la teva mare, i feliços tres cops els teus germans, perquè el cor se’ls deu omplir d’alegria quan et veuen entrar, com una garba de flors, a la dansa. I encara més venturós i feliç que tots, aquell que un dia aconsegueixi de ser el teu marit, perquè els meus ulls no han vist mai una criatura que sigui capaç d’enlluernar talment com tu enlluernes el dia. Les meves sofrences m’indueixen a abraçar-te els genolls, perquè vulguis tenir pietat de mi, però la por em priva de fer-ho. Ahir, que era el darrer dels vint dies que he sofert els flagells més cruels, em vaig poder escapar dels perills de la mar, i avui, temorós encara que els déus vulguin allargar el meu suplici, et trobo a tu, regina, la primera persona a qui puc demanar que s’apiadi de mi. Solament et demano que em diguis on és la ciutat que senyoreja aquesta terra, i que em donis un parrac amb què pugui cobrir la meva nuditat i, així mateix, una mica de pa, car les meves forces ja han arribat a la seva fi.»
Seria agosarat afirmar que l'Odissea d'en Jané té una intencionalitat clara de permanència? M'inclino a pensar que sí. Tant de bo, doncs, es llegeixi i hom en gaudeixi.
Per altra part, hi ha tot un seguit d'il·lustracions, a càrrec de Pep Montserrat, també de gran qualitat. Són il·lustracions que contenen, així mateix, un ric simbolisme: la soledat de Calipso, els pretendents rapinyaires sota la forma d'unes garses, el Ciclop amb la seva barba blava com el mar perquè era fill de Posidó, les sirenes sanguinàries en un mar tot vermell… El llibre bé s'ho valia.
(Atenció perquè l'editorial Combel també ha publicat la versió en castellà del llibre, a càrrec de Rafa Mammos: si estem convençuts que cal començar a estudiar llatí i cultura clàssica des dels dotze anys, d'eines no en falten!)
Ramon Torné i Teixidó
(També disponible en http://daidalea.blogspot.com)
Indro Montanelli, Història de Roma. Barcelona, Destino, 2008. tradcucció catalana d'Oriol Sànchez i Vaqué. 480 pàgs. ISBN: 978-84-9710-101-1
Em sembla que en data d'avui no s'ha estudiat ni s'han posat prou de manifest els principis que han estat el motor vital de la personalitat sempre tan atractiva i innovadora del periodista Indro Montanelli. Pot sobtar que un periodista que es dediqui a la història? De fet, la història avança gràcies a les dades que els proporcionen els periodistes… però no és aquest el lloc per a aquests discerniments. Montanelli va ser un home avançat en molts aspectes: va saber preveure, per exemple, com el feixisme aboliria el sistema d'eleccions democràtiques i tots el recordem quan s'oposava a Berlusconi defensant la llibertat de premsa o renunciava al nomenament de senador vitalici que hipotecaria la seva llibertat de pensament. Era un home amb previsió. I també amb sentit de l'humor. Montanelli anava al gra, però no es feia pesat, ni era abstrús ni aspirava a donar lliçons a ningú: ell explica el que sap, ho fa de manera amable, posant-se al costat del lector, sense pujar a cap torre d'ivori, sense voler canviar el pensament de ningú, però sense renunciar al seu punt de vista. Això sempre m'ha agradat. Encara conservo, dels meus anys de carrera uns quants retalls d'articles seus que «La Vanguardia» traduïa amb comptagotes.
Quan he vist, però, la seva Història de Roma en traducció catalana publicada per l'editorial Destino me n'he alegrat moltíssim. És un llibre que no pot faltar a cap casa. Més i tot quan la tipografia és realment generosa! No es tracta de l'edició en lletra minúscula i de butxaca (una butxaca també minúscula), no. És un llibre que es té a les mans ben a gust. És un llibre que es llegeix encara més a gust. Montanelli no és exhaustiu però sap donar molta informació (i es nota que l'ha contrastada). No frivolitza però no perd el sentit de la seriositat. No perd tampoc el nord, ni l'equilibri: sembla tot plegat d'una proporció àuria, no hi ha ni capítols massa llargs ni massa curts. No li falten judicis ni encerts. De vegades sap dir el que caldria llegir en altres llibres. Per exemple, en explicar com eren les comèdies plautines recorda, tot de passada, que "dramatis personae" no són els personatges del drama… sinó "les màscares del drama" (i encara té esma per a recordar que "persona" és un préstec de l'etrusc "phersu"…). Se n'aprenen moltes de coses llegint la Història de Roma de Montanelli, i de ben variades, i d'aquelles que no cansa aprendre, ni de rellegir. Per això, si un clàssic és un autor que hom rellegeix, Montanelli també és un clàssic.
Una altra cosa serà que en la cultura catalana els clàssics siguin acollits com cal, assimilats, estimats, volguts. De moment, aquest buit que hi havia ha estat subsanat i en felicito als editors. Ara faltarà estar a l'alçada. El llibre de Montanelli s'hauria de citar, discutir, comentar, criticar… se n'hauria de saber extraure allò que, anecdòticament explicat, afecta fins l'essència d'un personatge (per exemple, Juli Cèsar o Ròmul). Hi ha una cosa que Montanelli fa amb gran habilitat: llima l'encimbellament que durant segles havien tingut les personalitats sospitosament protagonistes en excés. E così via dicendo.
I una altra: Montanelli parla i ens informa sobre la societat en què vivien els antics. Ell mateix afirma que la Història de Roma és gran perquè l'han feta homes com nosaltres i no pas els "grans homes". Ja veureu com s'explica desimboltament, amb especial predilecció pels detalls quotidians (i els seus paral·lels d'avui), pels gustos i les modes: el capítol paradigmàtic en aquest sentit potser sigui el XXXVIII, "Roma epicúria" (però cadascú sabrà trobar pàgines ben il·lustrades arreu). Per això, el protagonista és també el poble, cosa infreqüent, no només quan s'escriví el llibre, sinó fins avui dia. Feu-ne un tast: Vilaweb va posar el primer capítol a l'abast de tohom.
Ramon Torné Teixidó
(També disponible en http://daidalea.blogspot.com)
0 comentarios Ramon Torné Teixidó | Cultura clásica, General, Latín, Libros científicos, Libros de divulgación