ALICIA ESTEBAN SANTOS, Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano III: La caída de Troya, Dhyana Arte, Madrid 2010

Alicia Esteban Santos es Profesora Titular de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, colaboradora habitual del Seminario de Estudios Iconográficos de dicha Institución y fundadora y directora de las “Jornadas Homéricas”, que suman ya siete ediciones con las celebradas este año.  Se caracteriza, además, por ser una entusiasta divulgadora teórica y práctica de la mitología, la literatura e incluso la filosofía griega (a las que ha dedicado, junto con Mercedes Aguirre Castro, seis volúmenes de Cuentos, publicados por Ediciones de la Torre). Es, también, autora de novela (¡Ya no existe Troya!) y teatro (Troya: los horrores de la guerra), publicados por Dhyana Arte, la misma editorial en la que ha aparecido la serie dedicada a la iconografía de la guerra de Troya, de la que es buena conocedora: El ciclo troyano I: Los antecedentes de la guerra de Troya, El ciclo troyano II: En la guerra (Episodios de la Ilíada), El ciclo troyano III: La caída de Troya, El ciclo troyano IV: El regreso de Agamenón (Historia de una familia sangrienta) y El ciclo troyano V: El regreso de Ulises (Episodios de la Odisea).

El volumen que ahora reseñamos (Iconografía de la mitología griega. El ciclo troyano III: La caída de Troya, Dhyana Arte, Madrid 2010, 100 págs. y un cuadernillo central con 41 páginas más con ilustraciones en color) comienza con una concisa información sobre los mitos de Troya  y sus diversas fuentes literarias: la poesía épica (Los Cantos Ciprios, La Ilíada, La Etiópida, La Pequeña Ilíada, El saco de Troya, La Odisea y Los regresos), la poesía lírica (Semónides, Hiponacte, Teognis, Safo, Alceo, Estesícoro, Ibico, Píndaro y Baquílides) y la tragedia (La Orestea  de Esquilo, Electra, Ayante y Filoctetes de Sófocles, y Troyanas, Hécuba, Andrómaca, Helena, Ifigenía en Aulide, Ifigenía entre los Tauros, Electra y Orestes de Eurípides). Se divide, a continuación, el contenido del volumen en dos grandes apartados: episodios anteriores al final de la guerra y consecuencias inmediatas del fin de la guerra, con un comentario de los mitos y sus fuentes literarias y la lectura de las imágenes que los ilustran en pintura vascular y escultura, acompañados de una abundante bibliografía citada al final de la obra.

Centrados en la figura de Aquiles, se suceden los episodios relacionados con el asesinato de Troilo, la lucha con Pentesilea, el duelo con Memnón, la muerte de Aquiles, la disputa entre Ayante y Odiseo por las armas del hijo de Peleo y el suicidio de Ayante. Como requisitos para la caída de Troya se necesita la colaboración de Filoctetes y Neoptólemo, a quien se entregan las armas de Aquiles,  el robo del Paladio, la fabricación del caballo y el castigo de Laocoonte, temas también comentados sobre las imágenes en que aparecen. Con la caída de Ilión comienza una larga serie de actos violentos entre los que destacan los asesinatos de Príamo y Astianacte, la violación de Casandra y el sacrificio de Políxena, que se contraponen a la huída de Eneas con su padre, Anquises, y Ascanio, su hijo. La parte final está dedicada a los que logran escapar: Eneas, cuyo viaje dará tema a Virgilio para su Eneida, y  Helena convertida de nuevo en reina de Esparta. El punto final lo pone un resumen sobre el destino que aguardaba a troyanas y troyanos.

Una obra de las características descritas, escrita con claridad y concisión e ilustrada con diferentes imágenes que permiten en ocasiones comparar diversas versiones de un mito (la fabricación del caballo de Troya es un ejemplo) resulta realmente útil tanto para buenos conocedores del mundo clásico como para amantes de la mitología, la literatura griega o el arte,  dejándose llevar por el simple placer de leer o para preparar las clases. La presentación del libro está extremadamente cuidada y es, por su tamaño, muy cómoda de consultar. La existencia de  un índice de personajes y lugares citados  ayudaría al lector en sus búsquedas, pero esta ausencia no resta un ápice de mérito a esta obra en la que bien puede apreciarse la enorme proximidad y el cariño que profesa la autora al mundo homérico.

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