La primera me lleva a Gandía, a las IV Jornadas de Novadors, donde algunos docentes nos juntamos para compartir ideas y proyectos.
Son jornadas de amigos, alejadas de los grandes eventos, en las que los que saben alguna cosita, se la enseñan a los que tienen ganas de aprenderlas, sin más pretensiones. Para variar, me toca hablar de blogs y wikis. Ya empiezo a estar cansada del mismo discurso, pero si todavía hay profesores que dudan de la utilidad de la 2.0 en el aula, ahí estaremos con ejemplos de éxito. Hay algunos talleres que me interesan, como el de Second Life, a ver si encuentro un huequito para colarme y aprender a moverme en lo virtual (Meli, aquí tampoco estoy ... todavía). También prometen las conferencias, como la de Jordi Adell, siempre imprescindible. Si tienes un rato para pasarte por la Universidad Politécnica de Gandía, allí estaremos el grupo de Novadors, al que puede unirse cualquier interesado en compartir y aprender sobre la aplicación de las TIC en las aulas.El viernes salimos hacia Barcelona. Voy mucho más relajada para asisitir a uno de los maravillosos itinera que nuestro Hermes nos prepara a los profesores de clásicas. Como decía un compañero, no está reñido el aprender con el placer. Conoceremos Barcino y Baetulo, sus museos y sus restos arqueológicos. Tengo muchas ganas de sacar la cámara para capturar toda piedra que se me ponga por delante, aunque ya he visto que nuestro anfitrión me ha sacado ventaja, está difícil competir con él.
Para terminar, la semana próxima tenemos el curso sobre el método Orberg, organizado también por el CEFIRE. Allí estaremos escuchando a Germán, que nos contará su experiencia además de provocarnos para hablar en latín, que es de lo que se trata: latine loqui et docere.
No sé si terminaré majareta, pasando de ordenadores a yacimientos arqueológicos para terminar hablando latín. Lo que tengo claro es que este mes de vacaciones lo estoy aprovechando al máximo.






























